
Afganistán es un país que, bajo el Gobierno de los talibanes, emprende una gran represión y persecución hacia las mujeres. Es un país en el que la educación ha sido vetada para las mujeres. Un país en el que las mujeres han sido excluidas del mercado laboral. Un país que, en resumen, las excluye de las actividades sociales y económicas y reprime su libertad. En ese contexto creció Mazinha Talash, que ahora va a disputar los Juegos Olímpicos en la modalidad de breakdance en París 2024.
El baile ha sido la ruta de escape para esta mujer. Sin embargo, para poder dedicarse a él, tuvo que tomar una decisión muy difícil: dejar su país, su hogar y sus recuerdos para convertirse en “refugiada” -el equipo olímpico del que forma parte en este evento deportivo- y así poder dedicarse a lo que le apasiona: bailar breakdance.
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El peligro de practicar su pasión
En Afganistán, en la actualidad practicar el baile, su gran amor en forma de actividad, puede suponer castigos extremos por parte de los talibanes. “Si los talibanes saben que escuchas música o bailas, van a matarte”, afirma la deportista en unas declaraciones publicadas en el diario El Mundo.

Sin embargo, ahora la situación ha cambiado para ella. Tras varios intentos de huida de su país, Afganistán, finalmente consiguió encontrar una ruta de escape a través de Pakistán. A pesar de no estar en posesión de pasaportes, un hecho que disminuye las capacidades de escape, lo logró. Ella cuenta que iba “con el burka” y que sus acompañantes “tenían los tatuajes tapados”. Todas ellas, medidas de precaución ante la posibilidad de ser descubiertos y tener un fatídico final. Además, ejerció el papel de hermana mayor en todo momento, pues se llevó con ella a su hermana de tan solo 12 años.
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Asilo político en España
Tras un año de su salida de Afganistán, Mazinha Talash llegó a España, donde obtuvo la ayuda de aquellas personas apasionadas en nuestro país por el breakdance. Por ello, momentos más tarde la Federación Española de Baile Deportivo y el Comité Olímpico Español decidieron poner su granito de arena. Los organismos contactaron con la embajada situada en Islamabad y lograron así el asilo para la joven. Una vez se consagró ese asilo, la afgana se instaló primero en Huesca para, después, moverse a la gran capital española: Madrid.

Ahora, tras haber salido del calvario, Mazinha Talash tiene un sueño: competir al máximo nivel y lanzar un mensaje al mundo. La chica quiere competir en París y dejarse todo en los Juegos Olímpicos para mostrar al mundo quién es ella, de donde viene y qué situación ha tenido que vivir en su país. “Lo haré por todas ellas”, afirma orgullosa Mazinha Talash.
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El equipo de refugiados
Desde su creación en 2015, el equipo olímpico de refugiados ha participado en dos ediciones de los Juegos Olímpicos, comenzando en Río 2016 con 10 atletas, incluyendo a Yusra Mardini, una nadadora siria que llegó a Europa en patera.
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