Son casi tres décadas las que lleva funcionando la Escuela Popular de Música y Danza de Madrid, ubicada en el barrio de Chamberí, un local emblemático donde se han formado generaciones de músicos y que ahora se ve obligado a cerrar sus puertas a consecuencia de la especulación inmobiliaria. La propietaria del edificio, Promociones Algara Gómez, no va a renovar el contrato de alquiler que expira dentro de dos meses porque “se lo van a vender a un fondo buitre”, según denuncian desde la escuela, si bien aún no hay comprador.
“Es lo de siempre, la venta de un edificio a un fondo buitre para abrir pisos turísticos con más rendimiento. En este negocio la música parece que molesta”, lamentan Nydia Molina y Patricia Monasterio, quienes desde 1996 están al frente de esta escuela, cuyo cierre supone dejar sin empleo a cerca de una veintena de profesores y pone fin a la formación de decenas de alumnos. Además, explican, en estos 28 años han colaborado con otras entidades sociales y la escuela “se ha convertido en un lugar de encuentro para los vecinos del barrio que han podido conocerse, debatir y compartir sus inquietudes alrededor de la música”.
Un modelo de ciudad que “expulsa a sus vecinos”
Desde el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid también manifiestan su malestar ante un nuevo caso de especulación inmobiliaria en este barrio ubicado en pleno centro de la capital. “Si la escuela cierra, pierde la cultura y gana la gentrificación, degradando más la vida del barrio de Chamberí con otro bloque de apartamentos turísticos”. La organización explica que la propietaria del edificio “no ha querido negociar en ningún momento y solo se ha limitado a enviar un burofax” para anunciar el desalojo.

“Se trata de un caso paradigmático que evidencia muy bien lo que está ocurriendo en Madrid. Es una escuela de música que lleva funcionando desde 1996, por la que han pasado músicos de renombre y por la que siguen pasando y se siguen formando músicos de todas las edades. Y ahora vemos que la actual propiedad quiere vender el inmueble a un fondo [de inversión] que dará forma a su afán especulativo, aunque de momento desconocemos si en forma de viviendas turísticas o alquiler de temporada, que es lo que está pasando en toda la ciudad”, dice Celia Udías, portavoz del sindicato, a Infobae España. “Es un caso que nos invita a reflexionar sobre los barrios que estamos dejando, barrios en los que solo va a haber Airbnb y la gente que viva en ellos no va a tener ningún sitio donde ir, ningún referente cultural donde formarse ni donde juntarse”, añade.
Lejos de rendirse, la Escuela Popular de Música y Danza ha decidido unirse a este sindicato que lucha por el derecho a la vivienda, de forma que este miércoles a las 19:00 han convocado a una concentración, bajo el lema “¡No al cierre! Por una cultura sostenible, amable y comprometida!”, a las puertas del local, ubicado en el número 22 de la calle Trafalgar, junto a la Plaza Olavide, para mostrar su rechazo. “Este modelo de ciudad expulsa a las vecinas y la cultura de los barrios, negando elementos básicos para la vida como es la música”, aseguran.
Este periódico se ha puesto en contacto con Algara Gómez y han declinado responder a nuestras preguntas.
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