Antonio Hurtado, el emigrante español que evitó la desaparición del Unión Berlín: “El club estaba muy cerca de perder la licencia”

El manchego presidió la Junta del conjunto alemán durante ocho años y ayudó a rescatarlo de la bancarrota y la Cuarta División. “Todo era un caos cuando llegué”, asegura en ‘Infobae España’

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Imagen de archivo de Antonio
Imagen de archivo de Antonio Hurtado (Unión Berlín)

Más de cien años de historia se esconden tras el Unión Berlín. Actualmente está tocando el cielo al competir en Bundesliga y Champions League, pero hace más de una década, ahogado por la infausta situación económica y carente de estructura, el club alemán estuvo a punto de tocar el infierno de su desaparición. El descenso a Cuarta División quemaba en Alten Försterei, pero no abrasaba, ya que un emigrante español lo sofocó a tiempo. Antonio Hurtado (Puertollano, 1959) dirigió la Junta del club alemán durante ocho años implantando una estrategia económica que evitó su bancarrota, aunque él, modesto, comparte el éxito. “Creo que fuimos un grupo de salvadores”, matiza durante su conversación con Infobae España. Este martes, ese club que coqueteó en exceso con la volatilización, recibe al Real Madrid en la máxima competición europea de clubes, la Champions League.

El partido se disputa a finales de 2023, pero Antonio lo vislumbró el primer día que asumió el cargo en 2004. “En una rueda de prensa me preguntaron ‘Usted que empieza ahora en esta labor, qué le gustaría alcanzar con el Unión Berlin’. Les dije que mi sueño sería jugar en algún que otro momento contra el Real Madrid y no en partido amistoso, sino de competición. Me tildaron de loco”, explica Antonio, quien llegó a presidir la Junta berlinesa tras haber emigrado a Alemania en 1972, a los 13 años. “Yo no quería irme, mis padres me obligaron”, cuenta. Aterrizó en Luisburgo, donde comenzó a sus estudios.

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De Puertollano a Berlín pasando por media Alemania

“Acabé el colegio, estudié para delineante y luego entré en la universidad. Hice una Ingeniería y me fui a trabajar a Mönchengladbach hasta que me llamaron de la Universidad de Luisburgo para empezar un doctorado. Dos años después me mudé a Aquisgrán, en la frontera con Bélgica, para hacer un postdoctoral, y más tarde a una empresa en Dresden, Sajonia, donde trabajé en el desarrollo de plantas técnicas. Desde ahí me llegó la oportunidad de irme a Berlín a una empresa estatal de gestión de residuos en 1999″. Dos años más tarde, a través de esta última compañía, tuvo su primera toma de contacto con el Unión Berlín. “La empresa en la que trabajaba también se dedicaba a apoyar al Unión Berlín en tema de educación, de infantiles, y de equipos juveniles”, recuerda. “Me encargaron llevar a cabo negociaciones comerciales con el club y aceptaron que fuera miembro de la asamblea de control. Luego hubo elecciones y salí elegido como cabeza”.

El club estaba muy cerca de perder la licencia. Era un caos. Así era. Nos preguntamos qué había hecho la directiva de este club en los años anteriores teniendo en cuenta que el Unión Berlín jugó la la final de la Copa de Alemania en el 2001 y participó después en alguna que otra competición europea. Y no sé qué se hizo en ese tiempo y por qué no se tuvo en cuenta una estrategia para en el futuro poder, con esas fuentes financieras, apoyar toda la organización del club”.

Jude Bellingham rodeado por jugadores
Jude Bellingham rodeado por jugadores del Unión Berlín el partido de ida de la fase de grupos disputado en el Santiago Bernabéu (EFE).

Nuevas estrategias y cambio de rumbo

“En ese momento desarrollamos una estrategia que consistía en unir a empresas, partidos políticos, socios, aficionados del equipo... y así comenzamos a crear un nuevo perfil de club con unos valores muy especiales, a mi parecer, dando a entender a los socios que son ellos los dueños del club. También evitamos gastar y empeñar más dinero del que teníamos disponible”, detalla. “No me refiero a estrategias tan difíciles de comprender, sino fáciles de practicar, pero a veces es lo fácil lo que causa problemas”, enfatiza. “Lo hemos llevado a rajatabla durante muchos años. Por lo menos los ocho que estuve yo en el club y con mucho orgullo puedo decir que sí, que los que siguieron en responsabilidad lo han llevado adelante de manera similar. Ahora es un club sano, en el sentido económico, mental e intercultural. Un club que vale lo que pesa”.

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Años más tarde comenzó la reforma del estadio con la ayuda de sus socios y cuando se terminó la última tribuna, Antonio dio un paso al lado. “Después de cinco años como cabeza del club, me llegó una oferta de ser profesor en la Universidad de Dresden y formar parte del Instituto de Energía. Y tres años después decidí acabar mi tarea en el Unión porque dos labores de tal envergadura no podía realizar paralelamente. Dejamos el futuro preparado y lo que hicieron los siguiente responsables han sido maravillosos”, analiza.

Más de una década después de su salida, Antonio mantiene su butaca en Alten Försterei y su idea de “no gastar más de lo que tenemos disponible” se mantiene intacta en el club que esta noche se enfrenta al Real Madrid en busca de una victoria que le permita asegurarse el tercer puesto del grupo y por ende la Europa League. El choque, debido a la normativa de la UEFA con los asientos, se jugará en el Olímpico de Berlín, casa del Hertha, rival del Unión. Allí estará presente Antonio Hurtado, al igual que en el partido de ida, tras haber compartido mesa con Florentino Pérez en la comida de directivas. “Un sueño” del que él y todos los aficionados Eisernen no quieren despertar.