
Javier Fernández-Lasquetty, todo un ‘pata negra’ dentro del PP de Madrid, deja la política. Otra vez (ya lo hizo en 2014, aunque luego volvió). En esta ocasión asegura que es de forma definitiva. Ha renunciado a su acta de diputado en la Asamblea de Madrid para irse al sector privado, concretamente a la sicav Morinvest, propiedad de Alicia Koplowitz. El último ‘aguirrista’ que quedaba en la bancada popular de la Asamblea de Madrid ficha así por el sector privado, a pesar de que algunos veteranos diputados del PSOE que le conocen bien tiran de ironía para definir su trayectoria política: “Ah, ¿es que alguna vez estuvo en el sector público?”
Y eso que Fernández-Lasquetty lleva muchos años ocupando cargos públicos gracias, sobre todo, al apoyo de Esperanza Aguirre, su gran mentora. Licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense, empezó su trayectoria política como asesor de la concejalía de Cultura cuando Aguirre dirigía la agenda cultural de la ciudad de Madrid. En 1996, Aznar hizo ministra de Cultura a Esperanza y esta se llevó a un joven Lasquetty como su director de gabinete. “Siempre ha sido un tipo serio, riguroso, muy trabajador y muy metódico”, señala un ex dirigente popular que le conoce bien.
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En Cultura llama la atención de Aznar y su equipo. En mayo de 2000 entra a trabajar en el Gabinete de la Presidencia del Gobierno y dos años después es nombrado subdirector del Gabinete, convirtiéndose en uno de los más estrechos colaboradores del entonces presidente, puesto en el que permanece hasta que el PP pierde las elecciones de 2004. Entonces se convierte en diputado nacional y secretario general de la fundación FAES, el think tank desde el que se cocinaban los planteamientos ideológicos más neoliberales del PP). En 2007 es de nuevo llamado por Aguirre para incorporarse a la Comunidad de Madrid. Con Rajoy nunca tuvo buena relación porque siempre apostó por Ángel Acebes como sucesor de Aznar.
Con Aguirre primero fue consejero de Inmigración (2007-2010) y luego consejero de Sanidad (2010-2014), donde realmente se hizo conocido. Con la excusa de la crisis económica que ya afloraba en España, Fernández-Lasquetty fue el muñidor de la privatización sanitaria de seis hospitales y de cualquier actividad que no fuera estrictamente sanitaria dentro el sistema de salud madrileño. Su labor ultraliberal impulsó las ‘Mareas Blancas’, que se tradujeron en manifestaciones multitudinarias en favor del sistema público y en recursos que acabaron en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), que en 2014 suspendió cautelarmente el proceso de privatización. Su relación con el entonces presidente madrileño, Ignacio González (que soñaba ya con que Rajoy le eligiera sucesor de Aguirre y candidato en las elecciones de 2015) se torció. “Y Javier siempre ha sido muy consecuente con sus ideas. Por eso dimitió”, señala un dirigente popular que se define como amigo suyo.

Nueva aventura en Guatemala
Dejó el Gobierno regional en enero de 2014. Y sus cargos directivos en el PP de Madrid meses después, en diciembre de ese año. “Voy a reinventar mi vida con algo que me divierte y me gusta”, señaló cuando anunció su marcha. Aguirre, emocionada, dijo que se iba “un militante y un dirigente ejemplar”. Su destino estaba al otro lado del Atlántico. Fichó entonces como vicerrector de la universidad Francisco Marroquín, en Guatemala, donde el libre mercado es un dogma.
Pero Pablo Casado le recuperó a finales de 2018. Por recomendación de Aznar. El nuevo presidente nacional del partido le nombró su jefe de gabinete con el objetivo de coordinar la estrategia política del partido y reforzar la batalla ideológica que en esos momentos se vivía para frenar el ascenso de Vox. No duró mucho con Casado. En mayo de 2019, una joven e inexperta Isabel Díaz Ayuso conseguía los apoyos de Ciudadanos y Vox para ser presidenta de la Comunidad de Madrid y Casado se ‘deshizo’ de Lasquetty para que se embarcara en el nuevo Ejecutivo de Ayuso, que le hizo consejero de Hacienda y Función Pública.
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“Alérgico a los periodistas y enemigo de las refriegas políticas que siempre se viven dentro de un partido”, señala otra fuente popular, Lasquetty aguantó cuatro años en el Gobierno de Ayuso. Hasta que la nueva lideresa madrileña logró la mayoría absoluta en 2023 y decidió que era el momento de renovar completamente su Ejecutivo de viejos ‘aguirristas’ y ‘casaditas’ e hizo un equipo a su medida. El gurú liberal del PP, a pesar de sus antecedentes, ya no tenía hueco. Repitió como diputado autonómico sabedor que su tiempo en política ya había pasado. Esta vez, definitivamente. Cuando le ha salido una buena oferta en el sector privado, se ha ido. A sus 57 años era “ahora o nunca”, explican desde su entorno.
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