El castillo del Buen Amor: la fortaleza de los romances prohibidos que ahora es un hotel

Antaño, sus muros fueron testigo de una historia de amor, ahora acogen uno de los espacios más especiales de Salamanca

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Posada Real Castillo del Buen Amor, en Salamanca.
Posada Real Castillo del Buen Amor, en Salamanca.

Castilla y León está plagada de rincones mágicos que atraen a multitud de curiosos a descubrirlos. Estos van desde parajes de ensueño y únicos en el mundo como Las Medulas, pasando por pueblos pintorescos y con mucho encanto, hasta multitud de castillos y fortalezas que demuestran su importancia y poder en el pasado. Estos últimos son uno de los principales atractivos de la comunidad, pues cuenta con importantes construcciones como el Alcázar de Segovia, el castillo de Coca o el de La Mota.

Junto a estos, otros emergen como paraderos donde sus muros son testigos de la historia, las traiciones y el misterio que allí habita. Así, el castillo del Buen Amor es uno de los destinos donde no solo las batallas y estrategias militares se palpan en sus estancias, sino que las historias de amores prohibidos inundan cada rincón. Se sitúa en la localidad de Topas, en Salamanca, y a diferencia de los demás castillos, este no se encarama sobre un cerro, sino que se incrusta en una gran llanura rodeada de dehesas y viñedos.

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La historia de un amor prohibido

El castillo de Villanueva de Cañedo, o conocido popularmente como el castillo del Buen Amor, tiene su origen en una antigua fortaleza del siglo XI de la que apenas quedan restos. Sobre ella, en el siglo XV, la Casa de Alba levanto el actual castillo, el cual pasó en poco tiempo a manos de los Reyes Católicos. Esto sucedió en un momento crucial, pues la corona de Castilla se hallaba en plena guerra entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja por el trono.

Posada Real Castillo del Buen Amor, en Salamanca.
Posada Real Castillo del Buen Amor, en Salamanca.

De hecho, sus muros fueron usados como avituallamiento de las tropas de Fernando el Católico antes de la toma de Toro, enclave fundamental para las tropas de Juana la Beltraneja. Ya en el año 1478, Alonso de Fonseca y Quijada, obispo de Ávila, ocupó el castillo y lo convirtió en su residencia habitual. De esta forma, desaparecieron sus elementos defensivos para pasar a ser una casa-palacio. No obstante, esto iba más allá, pues la intención del obispo era transformar la fortaleza en el lugar de encuentro con su amante Teresa de las Cuevas.

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Así, los muros de la fortaleza fueron testigos de este amor prohibido, pero próspero, pues la pareja tuvo cuatro hijos, todos ellos legitimados por los Reyes Católicos. Esta historia es el motivo por el cual el castillo de Villanueva de Cañedo es conocido como el castillo del Buen Amor. Sin embargo, tras la muerte de los amados, la fortaleza cayó en un estado de abandono progresivo, incluso los vecinos de la zona usaron las piedras de la muralla y parte superior de las torres para construir sus propias casas.

No sería hasta mediados del siglo XX, cuando los Fernández de Trocóniz, una familia de hosteleros, adquirió el castillo y le dio otra vida. Estos reconstruyeron el edificio con el objetivo de convertirlo en una hospedería, proyecto que no se cumplió hasta el año 2003, cuando se inauguró la Posada Real Castillo del Buen Amor.

Una comunión perfecta

Posada Real Castillo del Buen Amor, en Salamanca.
Posada Real Castillo del Buen Amor, en Salamanca.

En cuanto a su arquitectura, la fortaleza mantiene la esencia primigenia de su construcción, a pesar de las importantes reformas a las que fue sometida. De esta forma, su interior ha recuperado las estancias, escaleras y pasillos propios de la época medieval, combinando a la perfección con las necesidades y comodidades de hoy en día. La Posada del Buen Amor está estructurada en torno al patio gótico central, así, dispone de varias estancias como son: la recepción, el bar, la sala de convenciones y cinco salones. A esto se le suma su entorno, pues se han abastecido con vides, jardines y hasta un huerto.

Igualmente, la fortaleza ha sido objeto de numerosas leyendas, pues hay quienes dicen haber visto a una mujer vestida de blando caminar por los muros de la posada. A esto le acompañan fenómenos paranormales como llamadas desde habitaciones sin ocupar o ruidos extraños.

Cómo llegar

Desde Salamanca, el viaje es de alrededor de 20 minutos por la carretera A-66. Por su parte, desde Valladolid el trayecto tiene una duración aproximada de 1 hora y 30 minutos por la vía A-62.