
Tamara Falcó ha sufrido un nuevo e inesperado susto a apenas una semana de su boda con Íñigo Onieva. Cuando parecía que ya nada podía empañar un enlace que muchos ven como gafado, este sábado han saltado las alarmas tras conocerse que han atracado a punta de pistola a los joyeros encargados de los accesorios que la marquesa de Griñón lucirá en su gran día.
Según adelanta El Debate, los hechos sucedieron este viernes, cuando los dos joyeros de la firma Páramo Vintage estaban desplazando varias piezas en un maletín. El automóvil de los empresarios fue interceptado por los delincuentes en la autovía A-6 a la altura de Las Rozas, en Madrid.
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El citado medio afirma que los ladrones, haciéndose pasar por agentes de la autoridad, obligaron a las víctimas a detenerse en la vía de servicio y perpetraron rápidamente su atraco, pinchando las ruedas del coche y amenazando a los dos ocupantes con una pistola y un hacha.

Temiendo por su vida, los joyeros entregaron a los criminales el maletín que contenía “collares, pendientes, brazaletes y pulseras de estilo antiguo” que, en un principio, se pensó que podían estar destinados a una de las bodas más mediáticas del año. En total, el valor del botín robado asciende a unos dos millones de euros.
Los hechos fueron denunciados por las víctimas a la Guardia Civil en cuanto los atracadores abandonaron el lugar con el maletín, aunque por el momento no se ha podido localizar a los ladrones ni las joyas. No obstante, tras conocerse la noticia tanto la empresa como Íñigo Onieva han desmentido que se trate de las joyas de Tamara: “Eso no es nuestro, eso será de otra pareja que desafortunadamente por ellos pues les ha pasado eso. Nosotros no somos”, ha explicado el novio.
Los contratiempos de Tamara
Sin duda, el camino de Tamara Falcó hasta el altar está siendo tortuoso. Tras anunciar su compromiso con Íñigo Onieva, una infidelidad pública por parte del empresario acabó dinamitando el enlace y la relación. Sin embargo, la marquesa acabó perdonando al joven y retomaron sus planes de boda, aunque los contratiempos no han dejado de surgir.

Otro de los obstáculos de la boda de la marquesa ha sido el conflicto con las diseñadoras del que iba a ser su vestido. La firma Sophie et Voilà acabó rompiendo su contrato con Tamara por las discrepancias surgidas durante la confección, ya que aseguran que la socialité pretendía copiar un diseño clásico de una reconocida marca.
Pese a todo, la hija de Isabel Preysler ha seguido con los preparativos de su boda y ha ingresado en su clínica de confianza para sentirse bien física y mentalmente antes de este esperado día, una decisión que también ha generado controversia y que ha obligado a Tamara a aclarar los rumores sobre su intención de perder más de 10 kilos antes del enlace.
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