Obradovic, en busca de la cuadratura del círculo en un Partizan que desafía al Real Madrid más incierto en años

El máximo ganador de la Euroliga como entrenador (nueve títulos) es la contraposición más severa que podían dejar los playoffs europeos de la canasta a un Chus Mateo que presentaba un 5-17 de balance en la competición antes de dirigir a los blancos

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Zeljko Obradovic en un partido
Zeljko Obradovic en un partido con el Partizan de Belgrado (KK Partizan Mozzart Bet)

Un 25 de octubre de 1993, el Real Madrid de baloncesto, según reflejan las crónicas del momento, apretó y ahogó en casa al Joventut de Badalona (70-64). La zona 2-3 que plantearon los blancos, muy sólidos además bajo los tableros, se le atragantó en aquella ocasión a los verdinegros, dirigidos por un Zeljko Obradovic que no se había medido al Madrid hasta entonces en la ACB. Sin embargo, sí había ganado la Euroliga (entonces aún Liga Europea) un año antes, 1992, con el Partizan de Belgrado. Volvería a levantarla ya en 1994, a los mandos de la Penya. Para repetir en 1995, precisamente como madridista. También reinó en 2000, 2002, 2007, 2009 y 2011, de la mano del Panathinaikos. Y, por última vez hasta la fecha, en 2017, al frente del Fenerbahçe. En total, nueve títulos europeos que quién sabe si algún día no serán 10 y a los que ahora se saca lustro en la capital serbia, donde todo comenzó.

Es la casa a la que Obradovic regresó 28 años después en verano de 2021. Donde obtuvo sus mayores logros como jugador y empezó a forjar su leyenda como entrenador. Una cuna por antonomasia de la canasta que hoy, de vuelta a una Euroliga que domina como nadie, le coloca una vez más frente a su pasado. Ese Madrid al que hizo reinar con los Sabonis, Arlauckas, García Coll, Antúnez y compañía y que ahora le observa desde la tercera plaza de la liga regular (23 victorias y 11 derrotas), por la sexta (20-14) de su Partizan. Motivo de enfrentamiento en los playoffs europeos de la temporada más dubitativa que se recuerda en años en la madrileña calle Goya.

Nada ni nadie ha hecho olvidar a alguien tan inolvidable como Pablo Laso. No lo han conseguido fichajes de relumbrón como los de Dzanan Musa o Mario Hezonja el pasado verano. Ni la vieja guardia pretoriana del Madrid: aunque Walter Tavares sigue sacando la cabeza, la ley de vida empieza a castigar demasiado a notabilísimos como Rudy Fernández, los Sergios (Llull y Rodríguez) y Fabien Causeur. Desde luego, tampoco la Supercopa conquistada al inicio de curso, una mera nota al pie después de la Copa del Rey sin pena ni gloria de febrero. Y, por supuesto, no lo logró un Chus Mateo cuestionado sine die desde que asumió un mando en plaza total en el banquillo blanco. A él le toca el papelón menos agradable de todos en el momento más comprometido del año. Y lo peor es que un monstruo, Obradovic, viene a verle. Con toda inconveniencia.

Precedentes inquietantes

Ese entrenador “fuera de serie” al que Mateo ha visto en acción “desde muy pequeño”, con el que coincidió en el Madrid “cuando dirigía en la cantera” y el serbio levantaba la Octava del baloncesto en Zaragoza, ha ganado esta temporada a cuatro de los cinco equipos que le han precedido en la clasificación europea: Olympiacos, Mónaco (dos veces), Maccabi y, sí, el propio Real Madrid.

Ninguno de los dos partidos de liga regular contra el Partizan suscita un buen recuerdo en las filas españolas. En el más reciente, apenas hace un mes, los de Obradovic se impusieron en su pista con contundencia, 104-90. En el que aconteció en noviembre en el WiZink Center, el Madrid sí ganó, 105-97, pero estuvo en aprietos hasta el último cuarto dado el festival ofensivo que reflejó el marcador. Así pues, la batalla puede estar más que servida en una serie a cinco partidos, y más con una clasificación para la Final Four de por medio.

Encuentro entre el Partizan de
Encuentro entre el Partizan de Belgrado y el Real Madrid en la presente Euroliga (KK Partizan Mozzart Bet)

Algunas estadísticas invitan a pensar en una guerra sin cuartel para sacar adelante cada encuentro: segundo equipo más valorado de la competición frente al quinto, 85,6 puntos de media del Madrid (segundos) por 85,2 del Partizan (terceros), 39,6% de acierto en triples del Partizan (segundos) por el 37% del Madrid (séptimos)... Eso sí, el margen de los blancos es abrumador en lo defensivo: 36,7 rebotes por partido (primeros) frente a los 29,9 del conjunto serbio (decimoctavos: el peor reboteador de la Euroliga). Por ahí puede estar la clave para empezar a ganar la eliminatoria, y Chus Mateo lo sabe: “Estoy absolutamente convencido de que Edy (Tavares) va a hacer un playoff extraordinario”.

Chus Mateo, en el punto de mira

El gigante caboverdiano, segundo jugador más valorado del Madrid en esta Euroliga, es un argumento de peso para los suyos. En el lado del Partizan, hay nombres notables, capitaneados por Mathias Lessort, también segundo en valoración pero de toda la Euroliga. Dante Exum, Kevin Punter, Zach Leday y James Nunnally le rodean bien, aunque el balcánico no parezca, a priori, el equipo más estelar de Europa. En ese aspecto, luce más el Madrid: el propio Tavares, los ya mencionados Musa y Hezonja, Gaby Deck, Yabusele...

No es la plantilla el extremo más preocupante de la actual ecuación blanca, sino su director, cuya experiencia como primer técnico es la noche en contraposición al día que puede constituir Obradovic. Para muestra, un botón: en su anterior etapa al frente de un equipo de la élite europea, Unicaja, Mateo presentó un balance de 5 triunfos y 17 derrotas en la máxima competición continental. O lo que es lo mismo, apenas un 22,73% de victorias.

Ha llovido desde aquellos números (entre enero de 2011 y marzo de 2012) y estos han engordado con claridad en el Madrid, pero el runrún no cesa. De hecho, ya se habla de que el seleccionador español y entrenador de la Virtus de Bolonia, Sergio Scariolo, podría ocupar el puesto de Chus Mateo e iniciar una segunda etapa en el club la próxima temporada. Y tener que superar a Obradovic en la banda no es precisamente plato de buen gusto para que las habladurías cesen.

Zeljko Obradovic celebra una victoria
Zeljko Obradovic celebra una victoria con el Partizan (KK Partizan Mozzart Bet)

Ahora mismo, todo pasa por Belgrado. Es la ciudad en la que el Madrid ganó su última Euroliga, la de Luka Doncic (2018). Donde Obradovic quedó encumbrado para siempre gracias a su Partizan, con aquel triple de Djordjevic en Estambul que lo inició todo allá por el 92. Previo paso, todo hay que decirlo y guerra de los Balcanes mediante, por la localidad madrileña de Fuenlabrada. Conexión muy fuerte con Madrid y con España la de un Zeljko que busca que las tornas cambien y que 20 años después sea su equipo el que apriete y ahogue para optar a cuadrar su círculo en Kaunas: 10 Euroligas. Las mismas, casualidades del destino, que contemplan al Real Madrid.