
El fallecimiento de Robert Redford el martes 16 de septiembre, a los 89 años, marcó el final de una era en el cine, pero su influencia perdurará especialmente gracias al impulso y permanencia del Sundance Film Festival, que lleva más de cuarenta años siendo un eje central para el cine independiente.
Recibiendo el Oscar Honorífico en 2002, Redford reafirmó que más allá de su obra personal, su mayor prioridad era “devolver algo a una industria que ha sido tan buena conmigo. Y, por supuesto, Sundance es la manifestación de ello”, declaró durante la ceremonia según recogió la prensa.
La fundación del Sundance Institute en los años ochenta fue una apuesta visionaria. Concebido como una organización sin fines de lucro “dedicada al descubrimiento y desarrollo de artistas independientes y sus audiencias”, según su declaración de misión, el Sundance Institute surgió como respuesta al creciente cierre de oportunidades para cineastas fuera del sistema tradicional de estudios.
En 1968, Redford adquirió tierras en las montañas Wasatch, cerca de Salt Lake City, denominando la zona como Sundance, en referencia a su icónico personaje de Butch Cassidy and the Sundance Kid. Allí, junto a la Comisión Fílmica del Estado de Utah, promovió lo que entonces era el Utah/US Film Festival, germen de lo que hoy es el evento internacional.

Críticos como Roger Ebert documentaron en 1981 cómo Redford esperaba que el Sundance Institute se convirtiera en plataforma para creadores “trabajando fuera del sistema de estudios”. El propio Redford le confesó a Ebert: “Empezamos esto sin expectativas rígidas… No tengo idea de en qué se va a convertir. Sé que cada vez es más difícil distribuir una película si no tiene potencial de recaudar millones”. Añadió que los diez primeros proyectos seleccionados para el laboratorio de realizadores “tienen mucho potencial, y la idea es que mejoren si los cineastas pueden trabajar con profesionales experimentados”.
La vigencia de los laboratorios de Sundance quedó demostrada por la cantidad de cineastas que despuntaron desde allí. Bajo la dirección de Michelle Satter, el laboratorio fue la cuna de películas como Love and Basketball de Gina Prince-Bythewood y fomentó la visión de narradores como Daniel Kwan y Daniel Scheinert, responsables del fenómeno Everything Everywhere All at Once. Entre los egresados que aprovecharon la formación de Sundance figuran nombres de gran peso: Paul Thomas Anderson, Quentin Tarantino, Taika Waititi, Ryan Coogler, Lulu Wang y Nia DaCosta, lo que afirma el alcance e impacto de la organización. “¿Cuántos de estos proyectos especiales habrían visto la luz sin Michelle, sin la visión de Robert Redford, sin este sitio increíble?”, cuestionó Prince-Bythewood en declaraciones a AP News.

El crecimiento del festival fue paralelo al de los laboratorios. En 1984, comenzó a funcionar bajo el paraguas del Sundance Institute, presentando cada enero decenas de películas en Park City. “El proceso cinematográfico no está completo hasta conectar el filme con una audiencia”, explicó Satter a IndieWire. El evento permitió crear una infraestructura para el cine independiente y establecer un mercado competitivo fuera de los grandes estudios.
Con el cambio de denominación a Sundance en 1991, tras una decisión que Redford inicialmente consideró demasiado personalista, el festival irrumpió en la industria con notoriedad. Redford recordó a PEOPLE que “estaba ahí afuera, guiando personalmente a la gente hacia las salas”. El punto de inflexión llegó en 1989, cuando “Sex, Lies, and Videotape” de Steven Soderbergh ganó el Premio del Público y fue adquirida por Miramax, dando inicio a una ola de interés por parte de los estudios, celebridades y los medios internacionales. Películas como “Reservoir Dogs”, “Clerks”, “Donnie Darko”, “Napoleon Dynamite”, “The Blair Witch Project” y “Little Miss Sunshine” encontraron allí su primer público y alcanzaron reconocimiento global.
También el documental tuvo cabida destacada, con títulos como “God Grew Tired of Us”, “Paris Is Burning” y “Man on Wire” impulsando su camino al éxito comercial y de crítica. Redford declaró en una entrevista de 2007 que “para los noventa, el Festival ya era una plataforma visible que podíamos aprovechar para promover el trabajo no ficcional”.

Actualmente, Sundance Film Festival se considera el mayor festival de cine independiente en Estados Unidos, generando millones en inversión directa anual y atrayendo a multitudes de seguidores, prensa y agentes de la industria. “Significa mucho para mí. He dedicado gran parte de mi vida a esto”, expresó Redford a PEOPLE en 2005. La mentora y guionista Joan Tewkesbury sintetizó en IndieWire: “Lo que Redford y sus colaboradores lograron ha beneficiado a toda la industria del entretenimiento. Mirando la trayectoria, es un verdadero milagro que lo hayan conseguido”.
En su discurso del Oscar honorario, Redford insistió en la urgencia de “asegurar que la libertad de expresión artística sea protegida y mantenida viva”. Gracias a todo lo que construyó en Sundance, esa misión permanece vigente y fecunda en el corazón del cine independiente mundial.
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