“El matrimonio infantil interrumpe la infancia”, advierte Psicóloga salvadoreña

La presidenta de la Fundación de Psicología Para una Vida y Mente Sana, Yanira Ostorga, sostuvo que estas uniones tempranas pueden derivar en ansiedad, síntomas depresivos, baja autoestima y desconexión escolar

El matrimonio infantil afecta el desarrollo emocional, social y educativo de niñas, niños y adolescentes. (Crédito: Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes)
El matrimonio infantil afecta el desarrollo emocional, social y educativo de niñas, niños y adolescentes. (Crédito: Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes)
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El matrimonio infantil está asociado a diversas consecuencias en el desarrollo emocional, social y educativo de niñas, niños y adolescentes. Así lo expone Yanira Ostorga, presidenta y psicóloga de la Fundación de Psicología Para una Vida y Mente Sana (FUNPSISAN), en una entrevista con Infobae, donde detalla cómo esta práctica puede condicionar etapas clave y vincularse a distintas afectaciones personales y familiares.

Según Ostorga, cuando una niña o adolescente asume responsabilidades de pareja, hogar o maternidad antes de tiempo, enfrenta una carga emocional significativa. La especialista señala que este tipo de uniones interrumpe la construcción de identidad, autonomía y habilidades sociales, generando una sensación de pérdida de la infancia y de oportunidades. Además, identifica dificultades para establecer un proyecto de vida propio y para tomar decisiones de manera autónoma.

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Cómo afecta el matrimonio infantil y quiénes son los más expuestos

Entre las consecuencias más frecuentes, Ostorga menciona la ansiedad, la tristeza, síntomas depresivos, baja autoestima, abandono de amistades y del entorno escolar, así como dependencia económica. El aislamiento progresivo también puede aparecer en estos casos.

El embarazo en adolescentes es un riesgo comúnmente asociado al matrimonio infantil, lo que puede complicar aún más la posibilidad de construir un proyecto de vida.

En algunos contextos, según la psicóloga, pueden presentarse síntomas vinculados a experiencias traumáticas, especialmente si existen antecedentes de violencia.

Matrimonio infantil argentina
Las uniones infantiles interrumpen la identidad, la autonomía y las habilidades sociales, y dificultan la construcción de un proyecto de vida. (Foto: cortesía)

La entrevistada remite a informes de UNICEF y UNFPA, que documentan la relación entre las uniones infantiles y el abandono escolar, el aislamiento, la violencia de pareja, los embarazos tempranos y consecuencias negativas tanto para la salud como para las oportunidades económicas. Según estos organismos, las uniones infantiles afectan la trayectoria educativa y profesional, así como el bienestar físico y emocional.

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Respecto a las edades, Ostorga precisa que la mayor concentración de matrimonios infantiles ocurre entre los quince y diecisiete años, aunque también se registran uniones antes de los quince, consideradas especialmente tempranas y con consecuencias más graves. Si bien la mayoría de los casos involucra a niñas, la especialista aclara que también pueden verse afectados niños y adolescentes varones, quienes pueden asumir roles de adulto para los que no están preparados.

Ostorga considera que no existe una sola causa para el matrimonio infantil. Habla de una combinación de factores: pobreza, desigualdad de género, falta de oportunidades educativas, normas culturales, presión social, embarazos en adolescentes y violencia. En algunos casos, la familia cree que una pareja adulta brindará protección y estabilidad, aunque esto puede trasladar a una niña o niño a situaciones propias de los adultos.

Recuperación y prevención: caminos posibles

Salir físicamente de una relación infantil no significa el fin inmediato del impacto emocional. Ostorga explica que la niña o adolescente puede seguir procesando miedo, culpa, dependencia, duelo, sensación de pérdida de oportunidades y vivencias de violencia. Propone que el abordaje psicológico sea individualizado y centrado en la persona, evitando presionar para relatar todos los detalles de lo ocurrido. Plantea que lo primero es garantizar la seguridad y evaluar si persisten situaciones de violencia, coerción o contacto con el agresor.

El Senado erradicó esta conducta que por muchos años causó indignación
Yanira Ostorga advirtió que el matrimonio infantil puede derivar en ansiedad, tristeza, síntomas depresivos, baja autoestima y abandono escolar. (Foto: @asilascosasWPM)

Sugiere trabajar la reconstrucción del control y la autonomía, fortalecer la autoestima, la identidad y el proyecto de vida. El tratamiento de experiencias traumáticas se recomienda cuando exista suficiente estabilidad emocional. La especialista también resalta la importancia de reforzar las redes de apoyo familiar, escolar y comunitario, y facilitar la reincorporación educativa y el desarrollo de habilidades para la autonomía económica.

Ostorga señala que es posible superar las secuelas del matrimonio infantil. Considera que un adolescente puede recuperarse y construir una vida saludable luego de una unión infantil. La recuperación, afirma, no significa olvidar lo ocurrido, sino que la experiencia deje de controlar el presente y que la persona recupere la capacidad de decidir sobre su vida, sus relaciones, sus estudios y su trabajo. La adolescencia es una etapa crucial para el desarrollo emocional y social, y contar con ambientes protectores y apoyo psicológico puede resultar relevante.

En cuanto a la prevención, Ostorga sostiene que debe comenzar mucho antes de que exista la posibilidad de una unión infantil. Considera fundamental enseñar a niñas, niños y adolescentes que tienen derecho a estudiar, desarrollarse y decidir sobre su futuro. Destaca la importancia de la permanencia en el sistema educativo, la educación integral sobre relaciones saludables y la comunicación familiar, así como la detección de violencia sexual, acoso o amenazas. Recomienda trabajar con las familias sobre creencias relacionadas con género y matrimonio, fortalecer las oportunidades económicas y educativas, crear redes de protección comunitaria y facilitar el acceso a servicios de salud y apoyo psicológico. Hace referencia a UNICEF, que resalta la permanencia en la escuela, el acceso a oportunidades económicas, la protección frente a la violencia y la salud sexual y reproductiva como factores clave para prevenir el matrimonio infantil.

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