¿Manejar bajo el sol extremo en El Salvador es tan peligroso como hacerlo bajo los efectos del alcohol?

El impacto del clima sobre el cuerpo humano está transformando la experiencia al volante, mientras la sequía y las altas temperaturas desafían la seguridad en las carreteras del país

Un hombre con sombrero mira el interior de un automóvil oscuro estacionado al sol. En el parabrisas hay un termómetro con 50°C y un letrero de advertencia. Palmeras.
Un hombre observa el interior de un vehículo estacionado bajo el sol en El Salvador, donde un termómetro marca 50 grados Celsius y una señal advierte sobre el calor extremo. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El Salvador se encuentra bajo alerta roja nacional por sequía meteorológica y agrícola en medio de una de las temporadas más secas y calurosas en años recientes.

La falta de lluvias y las temperaturas elevadas, asociadas al fenómeno de El Niño, han generado impactos directos sobre diversas actividades, incluyendo la seguridad vial.

En este contexto, la exposición prolongada al calor puede alterar de manera significativa el funcionamiento del cuerpo humano, sobre todo en quienes conducen vehículos bajo el sol intenso.

La capacidad de reacción de los conductores disminuye de forma notable cuando las temperaturas ambientales superan los 35 °C. El organismo, frente al exceso de calor, comienza a mostrar signos de fatiga y somnolencia, lo que retrasa la respuesta ante cualquier imprevisto en carretera.

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Esta ralentización de los reflejos puede incrementar el riesgo de accidentes, especialmente cuando se suman otros factores como la deshidratación o el cansancio acumulado.

Una mujer se seca la frente con un pañuelo frente a un panorama urbano iluminado por un sol brillante.
El Salvador permanece bajo alerta roja nacional por sequía meteorológica y agrícola en una temporada marcada por el calor extremo y el fenómeno de El Niño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El calor extremo afecta diversos sistemas fisiológicos y provoca una serie de reacciones que comprometen el desempeño al volante. Entre los efectos más relevantes en el cuerpo humano destacan los siguientes:

  • Fatiga física temprana: El esfuerzo que realiza el organismo para mantener su temperatura estable produce agotamiento, aun durante trayectos cortos.
  • Somnolencia: La exposición al calor intenso puede inducir sueño repentino, lo que aumenta la probabilidad de perder el control del vehículo.
  • Reducción de la concentración: En ambientes calurosos, las tareas que requieren atención sostenida resultan más difíciles de ejecutar.
  • Disminución de la visión: El calor puede provocar sequedad ocular, visión borrosa y dificultad para identificar señales de tránsito.
  • Deshidratación: La pérdida de líquidos debilita el estado de alerta y favorece la aparición de calambres o mareos.
  • Riesgo de golpe de calor: Si la temperatura corporal sobrepasa los 40 °C, los mecanismos naturales de enfriamiento pueden fallar, lo que expone a afecciones graves como confusión, irritabilidad y alteraciones en el comportamiento.

La combinación de estos factores no solo afecta la capacidad de reacción, sino que puede modificar el comportamiento habitual de quienes conducen.

Bajo el efecto del calor extremo, es común que las personas experimenten impulsos de irritabilidad, cambios de humor y una menor tolerancia a la frustración. Estos estados alteran la toma de decisiones al volante, lo que deriva en maniobras peligrosas o respuestas erróneas ante situaciones imprevistas.

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Mujer de cabello oscuro y blusa blanca protege su rostro del sol con las manos; detrás, otra persona con cabello rizado y camiseta roja
Las altas temperaturas superiores a 35 °C reducen la capacidad de reacción de los conductores y elevan el riesgo de accidentes viales en El Salvador.

El funcionamiento de los vehículos también se ve comprometido por las altas temperaturas. El desgaste de los neumáticos puede incrementarse hasta en un 25 % y la potencia del motor disminuye por el sobrecalentamiento. Las baterías y los sistemas de frenos presentan fallos con mayor frecuencia, mientras que el habitáculo puede alcanzar temperaturas letales en minutos, poniendo en riesgo a niños y mascotas.

Frente al escenario de calor y sequía que atraviesa El Salvador, la seguridad vial depende de la capacidad de los conductores para anticipar y manejar los efectos fisiológicos del clima. Entre las medidas que pueden contribuir a reducir los riesgos, se encuentran:

  • Revisar el estado general del vehículo antes de salir, con especial atención a los niveles de líquidos y al sistema de refrigeración.
  • Programar los desplazamientos fuera de las horas de mayor radiación solar, entre las 13:00 y las 17:00.
  • Mantener el habitáculo ventilado y la temperatura interior entre 22 °C y 24 °C.
  • Beber agua regularmente, incluso sin sensación de sed, y realizar pausas frecuentes para descansar.
  • Evitar cualquier consumo de alcohol, ya que potencia los efectos negativos del calor sobre el cuerpo y la capacidad de conducción.
  • No dejar personas ni animales dentro del vehículo, aunque solo sea por unos minutos, debido a la rapidez con la que aumenta la temperatura interna.
Las altas temperaturas afectan a los vehículos, con un desgaste de neumáticos de hasta 25 %, fallos en frenos y baterías y pérdida de potencia del motor. (Cortesía: Freepik)
Las altas temperaturas afectan a los vehículos, con un desgaste de neumáticos de hasta 25 %, fallos en frenos y baterías y pérdida de potencia del motor. (Cortesía: Freepik)

Estas acciones resultan especialmente relevantes durante el periodo de alerta por sequía y altas temperaturas, cuando el riesgo de incidentes viales se incrementa y la capacidad individual de respuesta se ve condicionada por el entorno climático.

Según datos oficiales, regiones como la zona paracentral y oriental del país presentan una probabilidad de lluvias deficitarias de hasta el 90 %, con acumulados mínimos y temperaturas que han superado récords históricos este mes.

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