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¿Dónde está La Niña? El fenómeno climático ausente en el territorio salvadoreño

La actualización climática indica que la fase cálida continúa en el Pacífico ecuatorial, con una probabilidad del 80% de mantenerse hasta junio, mientras el paso a un escenario neutral se estima en 22%

El fenómeno de El Niño explica las lluvias escasas, el calor extremo y la sequía en El Salvador. (Foto cortesía)
El fenómeno de El Niño explica las lluvias escasas, el calor extremo y la sequía en El Salvador. (Foto cortesía)
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Las lluvias escasas, el calor extremo y la extensión de la sequía han marcado un patrón inusual en El Salvador durante las últimas semanas. La explicación se encuentra en un solo responsable: el fenómeno de El Niño, que se mantiene con una intensidad histórica y aleja cualquier posibilidad de ver a La Niña en el corto plazo.

La pregunta surge entre quienes esperan un giro en las condiciones meteorológicas: ¿Dónde está La Niña y por qué no puede presentarse al mismo tiempo que El Niño?

La respuesta a este enigma la ofrece el meteorólogo Danilo Ramírez, de la Universidad de El Salvador (UES), quien en conversación con Infobae explica que ambos fenómenos no pueden coexistir ni en paralelo ni en diferentes regiones.

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“Técnicamente, evaluando los índices climáticos al nivel de viento, a los diferentes niveles de la atmósfera y de las presiones del lado oeste y este del Pacífico tropical, hay diferencias. Principalmente con las temperaturas de la superficie y subsuperficie del mar. O hay aguas calientes o hay aguas frías, pero nunca una mezcla”, afirma Ramírez.

El especialista detalla que, para determinar la presencia de El Niño o La Niña, los meteorólogos se basan en un monitoreo constante de índices climáticos, especialmente en las temperaturas del mar.

“Si esas temperaturas, tomándoles de 0.5 hacia arriba, son positivas, es decir, cálidas, dan lugar a El Niño. Si están por debajo de menos -0.5, son frías y dan lugar a La Niña. Nunca hay una mezcla”, indica Ramírez.

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Mapa en acuarela del ciclo ENSO, mostrando tres fases: El Niño (rojo, con sequía), Fase Neutral (verde, con nubes y campos) y La Niña (azul, con lluvia y hielo).
Esta ilustración en acuarela simplifica el ciclo ENSO, destacando las fases de El Niño (cálido y rojo), La Niña (frío y azul) y la fase neutral, mostrando sus impactos climáticos globales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ciclo ENSO (El Niño-Oscilación del Sur) fluctúa entre fases cálidas y frías, pero de manera alternante. “Cada fenómeno tiene su periodo de duración y de aparición.

Por ejemplo, en este momento estamos en un fenómeno El Niño, con una tendencia a ser muy fuerte y extremadamente histórico”, señala el meteorólogo. Según sus proyecciones, El Niño actual podría mantenerse hasta junio de 2027, según los últimos modelos de predicción seguidos por la UES.

Existen escenarios de transición a condiciones neutras, pero para que surja La Niña debe ocurrir primero un enfriamiento sostenido de las aguas superficiales y subsuperficiales del Pacífico, acompañado de cambios en los vientos y en la presión atmosférica.

“En El Niño prevalecen los vientos del oeste, del lado de Australia o Indonesia hacia Centroamérica y Sudamérica. Cuando hay Niña, los vientos del este dominan. Las presiones a nivel del mar también cambian: son bajas en el Pacífico oriental durante La Niña y altas en el mismo sector durante El Niño”, resume Ramírez.

La última actualización del fenómeno en manos de la Universidad de El Salvador confirma la continuidad de El Niño en el Pacífico ecuatorial, con un índice Niño 3.4 que alcanzó +2.7°C en la segunda semana de agosto, cifra que ratifica la intensidad actual.

La probabilidad de que El Niño permanezca hasta el próximo junio es del 80%, mientras que la posibilidad de una transición hacia condiciones neutras apenas alcanza el 22%.

Sandra Yanira Martínez explicó que la canícula se adelantó este año en El Salvador por la presencia del fenómeno del Niño. (Foto cortesía Ministerio de Medio Ambiente)
Sandra Yanira Martínez explicó que la canícula se adelantó este año en El Salvador por la presencia del fenómeno del Niño. (Foto cortesía Ministerio de Medio Ambiente)

El impacto de este fenómeno ya se refleja en el territorio salvadoreño. Entre septiembre y noviembre se esperan precipitaciones hasta 60% por debajo del promedio y temperaturas que pueden superar el umbral habitual en un rango del 60 al 70%, según el informe técnico de la UES.

La sequía se manifiesta en cuatro modalidades: meteorológica, hidrológica, agrícola y socioeconómica. La sequía meteorológica deriva de la reducción sostenida de lluvias, mientras la hidrológica responde a la disminución de aguas superficiales y subterráneas. La sequía agrícola afecta el desarrollo de los cultivos por déficit de humedad y la socioeconómica impacta en la economía y la vida diaria, aunque no exista restricción directa en el suministro de agua.

Ramírez advierte que “estamos viviendo ya los cuatro tipos de sequía, y el impacto es regional y nacional, principalmente en el corredor seco: oriente, zona paracentral, planicie costera, Cabañas, San Vicente, parte de Santa Ana, Metapán y Ahuachapán”.

El mapa actualizado de déficit de lluvias pone a buena parte del país en zona roja, con probabilidades de déficit entre 45% y 60% y temperaturas por encima de lo normal.

El índice Niño 3.4 alcanzó +2.7°C en agosto y confirmó la intensidad histórica de El Niño en el Pacífico ecuatorial. (Cortesía: Freepik)
El índice Niño 3.4 alcanzó +2.7°C en agosto y confirmó la intensidad histórica de El Niño en el Pacífico ecuatorial. (Cortesía: Freepik)

El escenario que describe el meteorólogo encuentra respaldo en los modelos internacionales, pero el monitoreo local permite advertir la gravedad de la situación para los próximos meses.

La permanencia de El Niño prolonga la sequía y la ausencia de La Niña impide el esperado alivio hídrico, mientras los agricultores y comunidades se enfrentan a un ciclo climático sin tregua.

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