
La Fundación Bunge y Born ha lanzado una convocatoria dirigida a escuelas y organizaciones sociales de toda Argentina, ofreciendo la oportunidad de instalar un juego de patio diseñado específicamente para fomentar la educación en la primera infancia. Denominado “Domo Cósmico”, este dispositivo lúdico se instalará en cien establecimientos que trabajan con población vulnerable, beneficiando tanto a escuelas públicas y privadas de nivel inicial como a organizaciones de la sociedad civil que asisten a niños de 2 a 6 años, como comedores comunitarios, merenderos, hogares, clubes de barrio y bibliotecas. La campaña, de alcance nacional y abierta hasta el 4 de julio de 2024, invita a estas instituciones a postularse para recibir este innovador recurso educativo.
La iniciativa del Domo Cósmico surge a partir de un exhaustivo relevamiento realizado por la Fundación Bunge y Born en colaboración con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación durante 2017 y 2018. Este relevamiento abarcó inicialmente 759 establecimientos educativos de 22 provincias argentinas y, en una segunda instancia, incluyó una encuesta presencial en 330 escuelas para profundizar en sus características y necesidades tanto a nivel institucional como comunitario.
Uno de los hallazgos más significativos de este estudio fue la carencia de juegos de patio en más de un tercio de las escuelas, limitando así las oportunidades de los niños para participar en actividades lúdicas durante los recreos. En aquellas escuelas que contaban con juegos, la infraestructura se limitaba a hamacas, toboganes y subibajas, los cuales solo estimulan la motricidad gruesa y el sistema vestibular, dejando de lado otras habilidades cruciales para el desarrollo infantil.

El juego tiene un papel fundamental en el desarrollo del cerebro durante la primera infancia. Estudios realizados por la Academia Americana de Pediatría han demostrado que el juego provoca cambios a nivel molecular, celular y conductual, fomentando el aprendizaje y el comportamiento adaptativo y prosocial. Los diseños curriculares para el Nivel Inicial reconocen esta importancia, proponiendo actividades que promuevan la creatividad, la comunicación, la formación corporal y motriz, y el desarrollo cognitivo, afectivo, estético y social a través del juego.
Durante los primeros cinco años de vida, el cerebro de los niños se desarrolla a un ritmo sin precedentes, con experiencias tempranas que marcan su desarrollo posterior. Evidencias del National Research Council Institute of Medicine señalan que invertir en la primera infancia tiene impactos significativos a corto y largo plazo tanto en la vida de los niños como en la economía de los países. Las habilidades cognitivas y motrices desarrolladas en esta etapa están asociadas con el éxito académico y la regulación emocional futura.
Con base en el conocimiento científico y el relevamiento de campo, la Fundación Bunge y Born conformó un equipo interdisciplinario de diseñadores industriales, terapistas ocupacionales, neuropsicólogos y especialistas en desarrollo infantil y educación para crear el Domo Cósmico. Este juego de patio, basado en evidencia, está diseñado para desarrollar una amplia gama de habilidades en los niños, incluyendo la identificación de emociones, atención selectiva, memoria de trabajo, control inhibitorio, flexibilidad cognitiva, planificación, conciencia fonológica, memoria de largo plazo, sentido del número, coordinación visomotora y motricidad.

Entre 2021 y 2023, se instalaron 185 dispositivos Domos Cósmicos en escuelas de los 18 departamentos de Mendoza, beneficiando a 11.650 niños de entre 3 y 6 años, y a 874 docentes y directivos. Este despliegue se realizó mediante un convenio con la Dirección General de Escuelas de la provincia de Mendoza.
La actual convocatoria está abierta a escuelas de nivel inicial de gestión pública o privada y a organizaciones de la sociedad civil con experiencia acreditable en trabajo con niños de 2 a 6 años en contextos vulnerables. Los requisitos incluyen la inscripción en el Padrón Oficial de Establecimientos Educativos de la Secretaría de Educación de la Nación para las escuelas, y para las organizaciones de la sociedad civil, una constitución mínima de cinco años y una trayectoria de al menos dos años en actividades para niños de 2 a 6 años. Además, deben contar con un espacio disponible para la instalación del domo y las habilitaciones necesarias para el desarrollo de las actividades.
Para participar en el “Desafío Domo Cósmico”, las instituciones interesadas deben completar el formulario disponible en www.domocosmico.org antes del 4 de julio de 2024.
Últimas Noticias
Cuatro escenarios posibles para el mercado del trabajo en 2030 a partir del impacto de la IA en la educación y la productividad
Un informe del Foro Económico Internacional (WEF, por sus siglas en inglés) destaca los posibles nuevos paradigmas que se esperan con el auge de la inteligencia artificial y la importancia del aprendizaje a lo largo de la vida

Elena Arias Ortiz y los secretos del BID para distinguir una buena idea educativa de una que nunca va a funcionar
La Especialista Líder de Educación del BID lleva quince años evaluando proyectos de innovación tecnológica en Latinoamérica y, con esta experiencia, comparte las “red flags” de aquellos que no van a ser exitosos
Soledad Martínez: “Logramos que en Vicente López la comunidad piense que la educación es tan importante como vivir en una ciudad segura”
La intendenta del municipio de Vicente López fue la invitada del segundo episodio del podcast educativo de la solución integral Ticmas. Una charla sobre los desafíos de gestionar la educación sin perder de vista brechas, responsabilidades y oportunidades
Nuevos estudios insisten que la calidad del sueño y las siestas impactan en el cerebro y el aprendizaje
Dos estudios publicados en 2026 ponen nuevamente el foco en cómo el cerebro necesita “resetearse” para aprender. Desde la siesta reparadora hasta los estragos que genera el insomnio en el rendimiento académico

Con 100.000 muestras, el Tec de Monterrey busca trazar un mapa del genoma mexicano
“oriGen”, un proyecto del Tecnológico de Monterrey que recogió 100 mil muestras de mexicanos para secuenciar su ADN, encontró, sin buscarlo, una huella biológica de la conquista



