
Para encontrar resultados distintos hay que innovar. La idea es sencilla aunque ponerla en práctica, descubrir dónde es que debemos producir un cambio, no es tan fácil. Por ejemplo, ya se escurrió (en términos de modernidad líquida) un cuarto del nuevo siglo y todavía estamos perplejos ante problemas que vislumbrábamos desde antes de que termine el siglo pasado. Las “nuevas” tecnologías han arrasado ya con varios paradigmas y prácticas relacionadas con la circulación y el consumo de información; la velocidad con que circula; el acceso al decir y hacer en distintos espacios; la diversidad de lenguajes y formatos en los que podemos comunicarnos.
Nuestros estudiantes, que nacieron en una realidad atravesada por estas nuevas prácticas, comprenden el mundo de otro modo. Pero entonces, ¿por qué conservamos los mismos modos de enseñar?
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Puntualmente en relación con las habilidades de lectura y comprensión sabemos y nos preocupa (y nos ocupa) que los chicos no comprenden lo que leen. La comprensión es un proceso personal e involucra el pensamiento de una manera flexible y creativa. Para comprender, construimos un nuevo sentido a partir de lo que ya conocemos. Y para que esto suceda es clave el interés, la curiosidad. Los chicos son curiosos, inquietos. Entonces, ¿por qué no comprendan? ¿Qué leen? ¿Qué los invitamos a leer? ¿Cómo leen? O mejor, ¿cómo les enseñamos a leer?

Nuevas narrativas y nuevos modos de leer
Vivimos un momento donde para casi nada hay una sola opción. ¿Dónde ver una película? En el cine o elegir entre cantidad de opciones de plataformas en distintos dispositivos y con diversas modalidades, que incluyen la interactividad como opción. El espectador ha cambiado y demanda otro ritmo y otros tiempos a la hora de consumir producciones audiovisuales. Más allá del soporte, el modo en que se presentan las historias ha cambiado. Ruptura de la linealidad, velocidad, escenas desafiantes, construcción de sentido a partir de informaciones implícitas. Es decir, el espectador ha cambiado con el tiempo. Elige lo que quiere mirar y cómo quiere hacerlo.
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Con la lectura sucede algo similar. El libro es una de las opciones, pero no es la única. Y no es una cuestión de soporte (papel vs pantalla) sino de un modo de leer. Las nuevas narrativas provocan al lector. Son dinámicas, multimodales, fragmentadas y se nutren de las participaciones de quienes las transitan. Niños y jóvenes ven natural estos espacios de lectura: acceden a ellos, los intervienen, los copian en sus muros, los editan, les toman foto, aprueban o desaprueban sus contenidos, los recomiendan a sus amigos. Los soportes digitales que son parte de su cotidianeidad han transformado los modos de leer y están transformando las formas de creación literaria y artística. O tal vez, cambia la lectura porque han cambiado los textos.
De todos modos, ¿cómo debería impactar esto en la enseñanza de la lectura para la comprensión?
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Pensamiento creativo y comprensión
Volviendo al punto de partida para estas reflexiones, comprender es promover el pensamiento creativo. Y la creatividad se despierta, desarrolla y fortalece cuando estamos involucrados en lo que estamos haciendo. Leer sin estar involucrado con aquello que se lee sin dudas no va a conducir a buenos resultados en relación con la comprensión. ¿Quién puede ser creativo cuando no se siente atraído por la tarea? Por tanto, es clave considerar que, para favorecer la comprensión, debemos invitar a leer a partir de buenos interrogantes. Despertar la curiosidad es el punto de partida para provocar una lectura comprensiva. Pero, además, dar la opción de elegir lo que se va a leer y el formato, es necesario. Que los lectores de nuestro curso tengan distintos recursos para leer sobre el tema que les dará respuestas: lecturas lineales y no lineales; textuales y multimodales; en papel y en pantalla. Multialfabetizar. Que puedan elegir qué quieren leer para responder.
Acercarlos a la lectura como una actividad que les permite tomar decisiones, interactuar con el texto, participar, producir. La lectura como medio para conocer, imaginar y hacerse más preguntas. Pensar en un plan de fomento de la lectura y desarrollo de habilidades de comprensión debe partir de estrategias para formar lectores que quieran comprender aquello que leen porque tienen preguntas genuinas que responder.
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Silvana Cataldo es especialista en innovación educativa. Líder de Proyectos Educativos en Ticmas
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