Cómo resistirán los empleos en la Argentina tras el avance de la inteligencia artificial

Un estudio privado simuló tres escenarios hacia 2030 y anticipó que la IA impactaría sobre todo en los empleos formales, mejor remunerados y calificados

Una computadora portátil con pantalla que muestra un modelo de inteligencia artificial. Carpetas y documentos de oficina conectados visualmente a la pantalla.
La IA puede hacer crecer la economía argentina y, al mismo tiempo, correr el ingreso del trabajo hacia el capital (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Con el mismo ritmo de avance que EEUU, la inteligencia artificial (IA) generaría en la Argentina menos crecimiento económico y menos desempleo que en el país norteamericano, pero concentraría el impacto en los trabajos más formales, mejor pagos y calificados.

Un informe de Colossus Lab plantea tres escenarios posibles hacia 2030 (modesto, sustancial y extremo) y los compara con un camino sin desarrollo de la tecnología. No se trata de pronósticos, aclara el trabajo, sino de simulaciones que muestran qué pasaría con el Producto Bruto Interno (PBI), los salarios y el empleo bajo distintos supuestos de difusión de la IA.

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El primer hallazgo tiene que ver con la composición del mercado laboral. Las ocupaciones cognitivas —administrativas, profesionales, técnicas y comerciales, las más permeables a la automatización— representan el 48,6% del empleo urbano argentino, muy por debajo del 62,4% que alcanzan en EEUU.

Hombre en oficina usa portátil con interfaz de inteligencia artificial y monitor con código. Hay documentos y carpetas en el escritorio y otros empleados.
Hasta 2027, según el modelo, casi no habría cambios visibles: la inteligencia artificial tardaría en difundirse, igual que ocurrió en el mercado norteamericano (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dentro de cada grupo ocupacional, la exposición a la inteligencia artificial es prácticamente idéntica en ambos países: la diferencia es de composición, no de intensidad tecnológica.

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Esa brecha explica por qué el PBI argentino ganaría menos que el estadounidense en los tres escenarios: 0,9%, 5,2% y 20,2% por encima del camino sin IA, contra 1,6%, 8,3% y 32,4% en el caso estadounidense.

El informe atribuye la diferencia a tres factores: hay menos tareas cognitivas disponibles para la IA, el país parte de un nivel de adopción menor y la participación del trabajo en el ingreso nacional es más baja.

Hasta 2027, según el modelo, casi no habría cambios visibles: la inteligencia artificial tardaría en difundirse, igual que ocurrió en el mercado norteamericano. La divergencia entre escenarios se haría notoria después de ese año.

Una porción relevante de la ganancia económica se iría al exterior en forma de renta del capital. El estudio supone que tres cuartos del capital nuevo que atrae la IA es de origen extranjero, dado que la Argentina paga por propiedad intelectual 6,3 veces más de lo que cobra.

Bajo ese supuesto, el ingreso nacional subiría apenas 3,4% en el escenario sustancial y 12% en el extremo, muy por debajo del 20,2% que ganaría el PBI en ese último caso.

Tres personas trabajan en una oficina frente a monitores que muestran gráficos de inteligencia artificial y código, con edificios modernos visibles por el ventanal.
El estudio supone que tres cuartos del capital nuevo que atrae la IA es de origen extranjero, dado que la Argentina paga por propiedad intelectual 6,3 veces más de lo que cobra (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el escenario extremo, el capital total quedaría 31,2% por encima del camino sin inteligencia artificial. Según la proporción de capital extranjero que se asuma (entre 50% y 100%) y la fuente de datos utilizada, la ganancia de ingreso nacional podría oscilar entre 7,8% y 14,7%.

Los salarios se mueven en direcciones opuestas

El informe describe una redistribución interna del ingreso laboral. En el escenario extremo, el salario de los trabajadores cognitivos quedaría 12,7% por debajo del camino sin IA, mientras que el del resto de las ocupaciones subiría 18,5%. La participación del trabajo en el ingreso total caería de 54% a 45,1 por ciento.

El mecanismo, según Colossus Lab, es directo: cuando una tarea se automatiza por completo, el salario que antes recibía el trabajador pasa a manos del capital. Cuanto más flexible sea el ajuste salarial de los puestos cognitivos, menor será el desempleo resultante, pero mayor la caída de ese salario.

La desocupación subiría, pero menos que en EEUU

En el escenario extremo, la desocupación total llegaría a 11,6%, es decir 4,2 puntos por encima del nivel normal argentino de 7,4 por ciento. En EEUU, el mismo escenario implica un salto de 8,1 puntos. Explican que el mercado laboral argentino rota con mayor frecuencia y los trabajadores desplazados cambian de sector con más facilidad que sus pares estadounidenses.

El estudio destaca un rasgo propio de la economía argentina: la capacidad de la informalidad para absorber a los trabajadores desplazados. Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, el 87% de quienes pasan del desempleo a un empleo fuera del sector cognitivo ingresan a un puesto informal, muchas veces por cuenta propia.

Si ese mecanismo se activa con fuerza, la desocupación del escenario extremo podría bajar hasta 9,3%, en lugar de 11,6 por ciento. El costo sería un incremento de hasta 6,6 puntos de la fuerza laboral en empleos informales, que rinden 0,68 veces el ingreso de un puesto formal y se pierden 4,1 veces más seguido. “La informalidad cambia desempleo por empleo de peor calidad”, señala el informe.

El desplazamiento laboral que proyecta el modelo recae sobre el segmento más formal del mercado (30,8% de informalidad entre los cognitivos, contra 54,8% en el resto), mejor remunerado (1,2 veces el ingreso medio) y con mayor presencia femenina (53,7% de mujeres, contra 35,5% en el resto de las ocupaciones).

Los trabajadores cognitivos también tienen mayor nivel educativo: el 26,3% completó estudios universitarios, frente al 3,8% del resto, y el 22,1% se desempeña en el sector público, contra 9,8 por ciento.

Ese último dato introduce otra particularidad local. Si el Estado no despide personal y solo deja de cubrir las vacantes que dejan las renuncias, el desempleo total no varía, pero cambia su composición: en el escenario extremo, el sector privado terminaría 2030 despidiendo un 0,8% adicional de la fuerza laboral para compensar la porción que el empleo público no ajusta.

Por aglomerado urbano, la Ciudad de Buenos Aires concentraría el mayor impacto: en el escenario extremo, hasta el 14,1% de su empleo podría desplazarse por efecto de la inteligencia artificial. El dato se explica por la alta proporción de ocupaciones cognitivas y de servicios profesionales que caracteriza al distrito, en comparación con el resto del país.

Qué variables pueden mover los resultados

El informe identifica tres supuestos que más inciden sobre las proyecciones: la velocidad de difusión de la inteligencia artificial en el país, la elasticidad de la oferta de capital y la rigidez del salario cognitivo.

Con los supuestos alternativos que probó Colossus Lab, el crecimiento del PBI en el escenario extremo podría variar entre 14,1% y 26,4%, mientras que el exceso de desocupación sobre el nivel normal oscilaría entre 2,5 y 5,6 puntos porcentuales.

Con una difusión de la tecnología equivalente a la de EEUU a mediados de 2026, el PBI del escenario extremo treparía a 24,3%; con una adopción más lenta, se limitaría a 14,5 por ciento.

La rigidez salarial, por su parte, define buena parte del resultado sobre el empleo: con salarios cognitivos más flexibles, la desocupación del escenario extremo se ubicaría en 10,1%, mientras que con mayor rigidez llegaría a 13 por ciento.

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