
La inflación de diciembre llegó a 2,8% mensual y a 31,5% en 2025, la más baja de los últimos 8 años y resulta una baja significativa contra 2024, cuando cerró en 117,8%. Sin embargo, el Indec debe actualizar la canasta con la que se elabora el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de manera que refleje los consumos actuales de la población. Esto resultaría en una cifra levemente superior a la informada.
El ajuste en la medición comenzará a regir este mes y algunos segmentos ganarán peso dentro de la estructura del índice, mientras que otros reducirán su participación relativa en el cálculo final.
Por ejemplo, el rubro “Vivienda, electricidad, gas y otros” pasará de representar alrededor del 9,4% del gasto familiar a 14,5%, lo que implica un aumento de 5,1 puntos porcentuales. Transporte, en tanto, elevará su participación del 11% al 14,3%. En el caso de Comunicaciones, que incluye servicios como telefonía móvil e internet, su peso se duplicará, pasando del 2,8% al 5,1%.
En sentido contrario, algunas categorías que históricamente tuvieron mayor incidencia en la medición perderán relevancia. Alimentos y bebidas no alcohólicas, que actualmente explican cerca del 26,9% del índice, verán su ponderación caer al 22,7%.
Esto se debe a que el nuevo IPC se elaborará a partir de ponderaciones actualizadas, basadas en la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, con ajustes que reflejan los cambios en los consumos desde 2004-2005, el parámetro utilizado hasta ahora.
Gonzalo Carrera, economista de Equilibra, señaló que con los ponderadores de la Encuesta Nacional de Gastos 2017/18 —que comenzarán a aplicarse en la medición oficial desde enero—, la inflación de diciembre alcanzó 2,9%.
Las diferencias mes a mes con la medición vigente (ENGHo 2004/05) son mínimas, pero hacen que la inflación anual cierre en 32,2%, es decir, 0,7 puntos porcentuales por encima del registro oficial.

Durante 2025, el Indec llevó a cabo pruebas internas con la nueva metodología y, como se observa en el gráfico, los resultados muestran en la mayoría de los casos valores muy similares a los del índice vigente, lo que facilitó la decisión de avanzar con su implementación.
Desde el organismo destacaron que la actualización no generará cambios bruscos en los registros mensuales, pero permitirá captar con mayor precisión las variaciones de precios en rubros hasta ahora subrepresentados, como algunos servicios y gastos vinculados a la vivienda.
De momento, según lo informado, en el desglose de 2025, la inflación interanual por categorías estuvo liderada por los precios regulados (+34,2%), seguidos de cerca por la inflación núcleo (+33,1%), mientras que los precios estacionales crecieron apenas 17%, impulsados por el abaratamiento relativo de la ropa y las verduras.
Por segundo año consecutivo, los servicios aumentaron más que los bienes: 43,1% frente a 26,5%, tras haber mostrado la dinámica inversa entre 2018 y 2023. A diferencia de 2024, la suba de los servicios privados (+48%) superó a la de los servicios públicos (+32%).

“Pese a que la baja de la inflación registrada el año pasado fue significativa -la tasa mensual promedió 2,3%-, en perspectiva histórica aún resta mucho por transitar para alcanzar el sendero de estabilidad de precios: en el ranking del siglo XXI, el registro anual de 2025 se encuentra aún en niveles elevados (11 de 25), por encima del período 2007-2013 cuando Argentina ingresó en lo que se conoce como un régimen de inflación ‘moderada’ (promedió 25% anual)“, resaltó Equilibra.
En cuanto a lo que se proyecta para este año, LCG precisó: “Expectativas de depreciación estabilizadas, actividad moviéndose muy débilmente y una marcada apertura comercial restan presión sobre los precios”.
“Aun así, seguimos pensando que es difícil que el nivel de inflación converja rápidamente a tasas por debajo del 1% en el corto plazo. La inercia sigue siendo relevante y un mayor dinamismo podría alentar pujas distributivas ausentes hasta el momento (salarios, recomposición de márgenes)”, sostuvieron.
“Por otro lado, volverán a impactar los ajustes de las tarifas de servicios públicos frenados en los meses previos a las elecciones y una nueva cuota de desarme de subsidios prevista en el Presupuesto 2026″, agregaron.
Para los primeros meses de 2026, la consultora proyecta niveles de inflación todavía en la zona del 2% y estima que 2026 cerrará en 22% anual medida a diciembre (27% anual promedio).
De acuerdo al Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central, el IPC avanzará 20,5% este año y recién llegaría a un dígito en 2028.
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