
Durante los primeros dos años de gestión del presidente Javier Milei, las tarifas de energía eléctrica y gas natural experimentaron fuertes recomposiciones que las llevaron a subir muy por encima del nivel general de precios y de los ingresos de los trabajadores. De acuerdo con un estudio elaborado por la consultora Economía y Energía, entre diciembre de 2023 y octubre de 2025 el precio de la luz acumuló un incremento del 344%, mientras que el del gas trepó un 617 por ciento.
En el mismo período, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una suba del 171%, y el salario promedio de los trabajadores registrados (RIPTE) avanzó un 229%. Es decir, las tarifas de los servicios públicos crecieron más del doble que la inflación y más de 100 puntos por encima de los sueldos.
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El informe precisa que “durante los años 2023 y 2024, los aumentos en las tarifas de electricidad y gas natural estuvieron por encima del crecimiento del IPC, los salarios y el tipo de cambio”, lo que permitió recuperar parte del atraso que se había acumulado en los años previos. Sin embargo, aclara que hacia fines de 2025 “se observa un cambio en la dinámica, con incrementos tarifarios ubicados por debajo de la variación del IPC, el TCN y los salarios de los trabajadores registrados”. Según el más reciente reporte de tarifas y subsidios UBA-Conicet el costo de la canasta de servicios públicos en el AMBA supera los 170.000 pesos.
Recomposición del precio de la energía
La evolución de las tarifas eléctricas estuvo marcada por un proceso de recomposición gradual del precio estacional, interrumpido durante varios años por congelamientos y esquemas de segmentación. Según el relevamiento, el ciclo de incrementos se consolidó a partir de mediados de 2024, con aumentos progresivos en los precios de la energía y la potencia.
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“Tras la recomposición tarifaria del primer semestre de 2024 se aplicaron incrementos progresivos”, indica el documento, y detalla que para fin de año el nivel más alto de usuarios —el denominado Nivel 1, correspondiente a los de mayores ingresos— alcanzó un nivel de cubrimiento pleno del costo monómico, incluso superior al costo económico.
En el caso del gas natural, el salto fue más pronunciado. Los ajustes de 2024 implicaron una suba acumulada del 485% respecto a diciembre del año anterior, que luego se amplió hasta el 617% al considerar el período completo hasta octubre de 2025. En el mismo lapso, la electricidad aumentó un 344% y los salarios 229%, lo que muestra una brecha significativa entre la evolución de las tarifas y los ingresos.
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Segmentación y nuevos esquemas de subsidios
El estudio repasa la cronología del esquema tarifario iniciado en 2016, que incluyó una segmentación de usuarios según niveles de ingreso. Desde 2022, los hogares se clasificaron en tres grupos: Nivel 1 (altos ingresos), Nivel 2 (bajos ingresos) y Nivel 3 (ingresos medios). A mediados de 2024, el Gobierno definió la continuidad del esquema, aunque con modificaciones en los topes de consumo subsidiado y con la introducción de una bonificación progresiva para los niveles más bajos.
De acuerdo con la consultora, en el segundo semestre de 2024 se dispuso que entre febrero y diciembre de 2025 la cobertura de subsidios debía alcanzar progresivamente el 50% para el Nivel 2 y el 35% para el Nivel 3. Esta medida buscó moderar el impacto de los aumentos sobre los sectores de menores ingresos, aunque el estudio advierte que el Nivel 1 ya abona el costo pleno de la energía.
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Costo y cobertura del precio estacional
El análisis muestra también la evolución del costo monómico de generación eléctrica —que incluye generación, transporte y distribución—. Tras el salto de 2022 por el incremento en los precios internacionales de los combustibles, el costo promedio se mantuvo en torno a los 74 USD/MWh en 2024. Durante los primeros nueve meses de 2025, el valor ascendió a 79 USD/MWh, un 3% más que el año anterior.

En paralelo, el precio estacional promedio abonado por la demanda (es decir, lo que efectivamente pagan los usuarios) cubrió el 68% del costo monómico, lo que representa una mejora de 13 puntos porcentuales respecto al año previo.
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El estudio señala que “dados los incrementos tarifarios aplicados, en 2024 y 2025 la cobertura del precio estacional comercial sobre el monómico se incrementó significativamente, alcanzando durante el corriente año el 85%”.
En cuanto a los usuarios residenciales, se observa una fuerte heterogeneidad: los de Nivel 1 cubren el 85% del costo de generación, los de Nivel 2 alcanzan el 38% y los de Nivel 3 el 57%.
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Revisión tarifaria y perspectivas
El documento de Economía y Energía también detalla los pasos regulatorios del proceso tarifario. En febrero de 2024 se instrumentaron incrementos significativos sobre el precio del transporte y la distribución eléctrica, con subas promedio del 298% en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). En agosto se aplicaron ajustes mensuales adicionales, y para abril de 2025 está prevista la publicación de la Revisión Quinquenal de Tarifas (RQT), que fijará los parámetros hasta 2030.
Aun así, el informe aclara que “el fuerte ajuste inicial de 2024 no implicó un salto significativo en el valor agregado de distribución”, lo que sugiere que las tarifas finales podrían mantener cierta estabilidad durante la segunda mitad de 2025.
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En síntesis, el estudio concluye que la recomposición tarifaria permitió reducir la brecha entre los costos reales de generación y los precios que pagan los usuarios, aunque todavía persisten diferencias entre niveles de ingreso y un impacto desigual sobre el poder adquisitivo de los hogares.
En CABA la luz aún es relativamente barata
A pesar del fuerte incremento registrado en los últimos dos años, las tarifas residenciales de energía eléctrica en la Ciudad de Buenos Aires continúan entre las más bajas de América Latina y del mundo. Según el estudio, el precio promedio de la electricidad en el área metropolitana se ubica en 82 USD por MWh sin impuestos, un valor que solo es superado a la baja por Asunción (63 USD/MWh).
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En la región, otras capitales muestran valores sensiblemente más altos: La Paz (117 USD/MWh), Brasilia (123 USD/MWh), Santiago de Chile (180 USD/MWh), Lima (183 USD/MWh) y Montevideo (245 USD/MWh). De esta manera, aun después de la recomposición tarifaria aplicada entre 2024 y 2025, Argentina sigue manteniendo una de las energías más baratas del continente.

El informe agrega que “dichos diferenciales se acrecientan al realizar la comparación con las principales ciudades del continente europeo”. En ese caso, la brecha es aún más marcada: Buenos Aires (99 USD/MWh con impuestos) frente a valores que oscilan entre 174 USD/MWh en Sofía, 292 USD/MWh en Madrid, 375 USD/MWh en Roma, 406 USD/MWh en Bruselas y 480 USD/MWh en Berlín.
La diferencia refleja, según los autores, que los precios locales todavía no alcanzan los estándares internacionales, a pesar del proceso de normalización de los últimos años. En términos relativos, el costo de la energía eléctrica en Argentina sigue siendo entre dos y cinco veces menor que en Europa, y en algunos casos menos de la mitad del promedio latinoamericano.
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