Ariete de la inflación: por qué aumentan tanto los servicios y cuándo empezarían a desacelerar

Diferentes economistas explican por qué llevan ya varios meses subiendo más rápido que los precios de los bienes. Factores de la tendencia, rol del ancla cambiaria y salarios

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Ajustes recientes en tarifas y
Ajustes recientes en tarifas y salarios explican la brecha entre la suba de bienes y servicios EFE/JUAN CARLOS HIDALGO/Archivo

La diferencia en la velocidad con que suben los precios de los servicios respecto de los bienes se instaló como un aspecto central de la dinámica inflacionaria en Argentina. Cada medición oficial confirma que actividades como salud, educación, alquileres y otros rubros vinculados a los servicios aumentan a un ritmo mayor que los productos. Esta tendencia no solo impacta en la vida cotidiana, sino que también modifica estrategias de consumo, expectativas de los hogares y diagnósticos de los analistas sobre el comportamiento de la economía.

El último informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC) marcó una diferencia significativa entre la evolución de los precios de bienes y servicios en Argentina. Según los datos del Indec, en julio los servicios mostraron un alza de 3,1%, mientras que los bienes solo avanzaron 1,4%. Esta dinámica persiste desde hace varios meses y se apoya en distintos factores, tanto internos como derivados de la política económica actual y los rezagos de aumentos en tarifas y salarios.

En diálogo con Infobae, especialistas de diferentes consultoras analizaron por qué ocurre esta situación, cómo se comportan los distintos rubros y qué proyección acompaña a este fenómeno para los próximos meses.

El Indec dio a conocer
El Indec dio a conocer esta semana la inflación de julio, donde se observa claramente cómo los precios de los servicios crecieron el doble que los de los bienes

Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra, explicó que la tendencia de los servicios se sostiene desde el salto cambiario de principios de año. El economista ubicó el punto de quiebre en febrero de 2024 y remarcó: “Desde febrero de 2024 los servicios suben sistemáticamente por arriba del nivel general”. Señaló que una parte de ese proceso tiene que ver con los ajustes en los precios de los servicios públicos y las tarifas, que recibieron varios aumentos puntuales durante el año anterior, como en los meses de febrero, abril y junio. Agregó que los servicios privados también mostraron incrementos mayores y los vinculó con la falta de competencia en sectores no transables, es decir, aquellos que no enfrentan productos importados.

Menos competencia, más traslado

“Al no haber competencia en los sectores no transables, el traslado de los costos a precios fue más elevado”, sintetizó Sigaut Gravina. La escasa competencia, propia de muchos servicios, facilita que el impacto de mayores costos se refleje con rapidez y magnitud en el consumidor final. El economista detalló que, en contraste, la situación para los bienes fue distinta gracias a la política oficial de apertura comercial, la reducción de aranceles y la flexibilización de las restricciones a las importaciones. Además, mencionó que en el contexto global, China volcó excedentes de productos a diferentes mercados internacionales por trabas en las relaciones comerciales con Estados Unidos, lo que provocó una abundancia de bienes importados a menor precio.

Esta situación, sumada a decisiones locales, intensificó el disciplinamiento de la inflación de bienes: “La inflación en bienes en mayo, junio y julio promedió 1%, muy por debajo del ritmo que sostienen los servicios privados, que no perforaron el 3% desde el inicio de la actual administración”, continuó el analista de Equilibra, quien además profundizó sobre el fenómeno reciente de los márgenes en los servicios privados: “Los sectores no transables recuperaron márgenes. El aumento que registraron superó el de los costos, a diferencia de los bienes, cuya estructura enfrenta costos en incremento pero no logra recomponer márgenes, sobre todo para la producción nacional que compite con productos del exterior”.

Hacia adelante, Sigaut Gravina anticipó que la tendencia tiene un límite. “Si la actividad económica se frena o la demanda no convalida más incrementos, las diferencias entre la variación de bienes y servicios deberían empezar a recortarse. “La demanda interna puede no convalidar y ahí las diferencias entre ambos rubros deberían achicarse. Cuando los bienes empiecen a subir en línea con los costos, los servicios también deberían acomodarse. La recesión puede acelerar el cierre de esta brecha”, indicó.

El análisis de Gabriel Caamaño, economista de Outlier, apunta a la diferenciación más estructural entre bienes y servicios. Destacó que los servicios tienen un componente no transable mucho más alto y por eso suben más rápido, en especial en un contexto de ancla cambiaria, en el que los bienes quedan ligados al movimiento del dólar y la baja de aranceles. “El último dato de inflación mostró elementos estacionales en ambos. No hay un único factor que explique la desaceleración de los bienes y el avance de los servicios este mes, pero en términos generales, cuando usás ancla cambiaria, lográs bajar más rápido los precios de los bienes transables”, señaló Caamaño.

El impacto de la recuperación salarial

El economista sostuvo que los servicios acompañan la recuperación de los salarios reales por su elevada intensidad en mano de obra. El mayor peso de los costos salariales otorga más inercia a los precios en ese rubro: “Eso hace que tengan más inercia, les cuesta más bajar o desacelerar. Los bienes bajan más rápido, sobre todo cuando la política macro los toma como ancla”.

La evolución de los precios
La evolución de los precios de servicios genera impacto directo en los hogares argentinos Diego Portebus)

Consultado sobre el horizonte de corto plazo, Caamaño explicó que, mientras no cambien las condiciones macroeconómicas, el ritmo de variación de los servicios debería continuar por encima del de los bienes. “Los servicios responden tarde a las mejoras salariales o al reacomodamiento de tarifas y tienen rezagos, entonces la desaceleración tarda en llegar”.

Por su parte, Fausto Spotorno, de Ferreres & Asociados, recordó que varios segmentos de servicios —salud, educación, alquileres— permanecieron con precios pisados durante años. “En la época de Alberto Fernández se atrasaron mucho, incluso con techos”, puntualizó Spotorno. Ahora, esa situación revierte y genera aumentos más pronunciados. Para el analista, en un entorno donde el tipo de cambio se aprecia, los servicios —ligados a los salarios— muestran más sensibilidad al incremento de ingresos, a diferencia de los bienes, más vinculados a precios internacionales.

Spotorno explicó que los servicios dependen principalmente del salario y los volúmenes de actividad, aunque diferenció entre los servicios públicos y los privados. Remarcó que los públicos aún deben absorber más ajustes en segmentos como la electricidad, el agua y algunos otros, lo que puede empujar algunos precios adicionales hasta que se corrijan completamente las tarifas.

En cuanto a los privados, Spotorno indicó que existen diferentes velocidades en la adaptación de precios según el rubro. Evaluó que la expectativa de su consultora es que el proceso continuará por algunos meses más y después debería empezar a normalizarse, sobre todo a partir del ajuste de la brecha cambiaria y la estabilización de los costos en moneda local.

Convergencia

En tanto, Ricardo Delgado, de Analytica, aportó que la aceleración de los servicios es un fenómeno esperable en el contexto de recomposición de precios relativos. “Era natural que durante el reacomodamiento los servicios —en particular los públicos, pero también los privados— corran más rápido que los bienes”, detalló. Y si bien los servicios de salud ya se encuentran más alineados, otros sectores mantienen aumentos pendientes, principalmente por los rezagos acumulados en tarifas.

Delgado calculó que esta tendencia podría comenzar a cambiar “antes de fin de año”. En su visión, para el año próximo la diferencia de velocidad entre ambos tipos de precios irá reduciéndose y los comportamientos tenderán a converger, aunque siempre con variaciones ligadas a la estructura de costos de cada sector y la evolución de la demanda.

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