
Un dólar más demandado en el tramo final de los negocios impulsó las cotizaciones tanto en la plaza formal como en los segmentos alternativos, mientras que un mejor clima inversor en el exterior fue propicio para una destacada recuperación en los precios de las acciones argentinas y los bonos soberanos.
En el mercado mayorista, donde se cursan las operaciones de comercio exterior, el dólar subió diez pesos este martes, a $1.104 para la venta. Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio, dijo que el “volumen operado en el segmento de contado llegó a USD 541,2 millones, y en futuros, USD 1.156 millones”. Acotó que “en otra rueda con buen volumen de negocios la demanda se hizo más intensa en el final y generó un cierre en los máximos del día”.
Detrás del dólar mayorista, también progresó la cotización minorista. El dólar al público en el Banco Nación ganó diez pesos para la venta, para cerrar a 1.120 pesos. El dólar “turista”, con el recargo de 30% en concepto de adelanto del impuesto a las Ganancias subió así a 1.456 pesos.
El Banco Central informó que en el promedio de bancos, el dólar finalizó a $1.071,36 para la compra y a $1.125,54 para la venta.
Sin intervención del Banco Central en el mercado de cambios por quinta rueda consecutiva -a partir de la flexibilización del “cepo”- las reservas internacionales crecieron en USD 51 millones este martes, a USD 38.846 millones, el monto más grande desde el 31 de marzo de 2023 (USD 39.055 millones).
Fue en el segmento paralelo donde esta suba fue más notoria. El dólar “blue” ganó 35 pesos o 3% en el día, a 1.185 para la venta. Con un dólar mayorista que cerró a $1.104, la brecha cambiaria se ubicó en el 7,3 por ciento.
Dado el escaso volumen negociado en el mercado marginal, también le es propia una mayor volatilidad: basta recordar que el lunes, mientras el dólar descontó un 4% en la plaza formal y en los negocios en la Bolsa, el dólar “blue” se desplomó un 8 por ciento.
Las paridades financieras mediante bonos terminaron con alzas en un rango de 15 a 20 pesos. El “contado con liquidación” cerró a $1.155,13 (+1.6%), mientras que el dólar MEP estuvo pactado a $1.135,15 (+1,4%).
Los contratos de dólar futuro -en pesos, atados a la evolución del tipo de cambio oficial- terminaron en alza en todas las posturas. Los contratos con vencimiento a fines de abril cerraron con suba de 1,2%, a $1.101,50, mientras que para fines de octubre -pasadas las elecciones legislativas- avanzaron 2%, a $1.280. Los contratos para fin de año quedaron a $1.340 (+2,5%).
Firme mejora en acciones y bonos
Las acciones y los bonos argentinas evolucionaron con firmes ganancias este martes, en un comportamiento que se explicó por la operatoria muy positiva en las bolsas de Nueva York, cuyos índices avanzaron hasta 2,7% y marcaron la tónica del resto de los mercados.
En la Bolsa de Buenos Aires, el índice líder S&P Merval trepó un 5,8% al cierre, en los 2.163.891 puntos, debido a un reacomodamientos de precios. Entre los ADR y acciones de compañías argentinas negociadas en dólares en Wall Street también se extendieron las ganancias, encabezadas por los bancos Supervielle (+4,7%), Macro (+5,1%) y Francés (+5%).

En un contexto coyuntural de una mejora en los niveles del riesgo país, próximos a los 700 puntos básicos, los bonos soberanos en dólares -Globales y Bonares- subieron un importante 2,5% en promedio.
El ministro de Economía, Luis Caputo, estará presente esta semana en los Estados Unidos para participar de las reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial, contexto en el que este miércoles se reunirá en Washington con Kristalina Georgieva, titular del Fondo.
“El mercado sigue de cerca principalmente lo que suceda en el mercado cambiario, en todos los tipos de cambio. En las últimas ruedas, el dólar mayorista mostró una caída importante desde los máximos del lunes post flexibilización”, comentó Juan Manuel Franco, economista Jefe del Grupo SBS.
La fijación de una banda cambiaria también alienta el proceso denominado carry trade, donde se especula financieramente con el peso a cambio de hacerse de más dólares en un futuro cercano.
El analista y asesor financiero Salvador Di Stefano afirmó que “hay que comprar pesos”, porque “el Gobierno sigue logrando superávit fiscal, no emite pesos, honra la deuda pública, consigue un crédito extraordinario por parte de sus acreedores, está capitalizando el Banco Central, logra fortalecer la moneda local, y sienta las bases para una inflación de un dígito a futuro”.
“Las tasas en pesos siguen siendo atractivas, las Lecap en promedio están mostrando una tasa efectiva en torno del 35% anual, mientras que los Boncap duales proyectan una tasa efectiva en torno del 40% anual. Los bonos en pesos han logrado una gran apreciación en los últimos días”, subrayó Di Stefano.
Últimas Noticias
Cuánto cuesta llenar el tanque con diésel tras el aumento de los combustibles del último mes
Con los incrementos causados por el conflicto bélico en Medio Oriente, el gasoil grado 3 es el combustible que más subió su precio. El tanque de una pick-up mediana cuesta hoy más de $180.000

Luis Caputo cruzó a Kicillof tras el fallo de YPF: “Ahuyentó las inversiones que ahora están llegando masivamente”
Tras el fallo que evitó un pago de más de USD 16.000 millones, el número uno de Economía acusó a Kicillof de haber ahuyentado inversiones y de haber retrasado una década el desarrollo energético del país

Mercados: vuelven a subir las acciones argentinas impulsadas por las ganancias en el exterior
Los indicadores de Wall Street mejoran entre 0,2% y 0,4%. La suba del petróleo empuja al alza de las acciones de YPF y Vista. El riesgo país sube a 620 puntos
El salario mínimo perdió el 38% de su poder adquisitivo durante el actual gobierno
El nivel del ingreso salarial más bajo quedó en niveles inferiores a las crisis del 2001. En los últimos 8 meses, el empleo formal perdió casi 300.000 puestos de trabajo
Consumo en baja: los hogares argentinos compran menos y eligen cada vez más marcas económicas
Un informe privado marcó cinco meses consecutivos de caída y un cambio profundo en los hábitos de consumo. Compras más chicas, mayor peso de segundas marcas y menos despensa marcan el nuevo escenario


