Luego de la variación del Índice de Precios al Consumidor de enero, que fue de 2,2%, ahora el Gobierno apunta a perforar otro piso inflacionario y que febrero pueda estar por debajo del 2%. Para eso buscará que una parte relevante de la canasta de precios que toma en cuenta el Indec comience a avanzar a ritmo del 1%, impulsada por el nuevo crawling peg que comenzó este mes. Como resistencia operará la fuerte suba en la carne, con un peso importante en el relevamiento oficial (7% del IPC general base).
La política cambiaria fue una de las razones que explican el proceso de desinflación del último año. El equipo económico utilizó al ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial, de 2% mensual hasta este mes, cuando fue reajustado a 1%, como un “ancla” para propiciar una desaceleración de precios, en especial de los bienes, que representan el 65% de la canasta que compone el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Por lo pronto, la primera semana de febrero mostró un marcado repunte en los indicadores de inflación semanales que miden la variación de los precios de alimentos y bebidas, principalmente en el Gran Buenos Aires. Esa aceleración estuvo explicada por el aumento de precio de la carne, que tiene un peso alto en la canasta total que mide el Indec, por lo que un movimiento en ese rubro impacta considerable en el indicador general: “0,7% por cada 10% de suba”, dijo el economista Fernando Marull.
“Durante la primera semana de febrero registramos una variación semanal del 1,5% en los precios de alimentos y bebidas en Gran Buenos Aires. De esta forma, el promedio de cuatro semanas es de 2,1%. La aceleración respecto a semanas previas se explica por los aumentos en los precios de la carne vacuna. Para el nivel general de precios proyectamos una suba mensual del 2% durante febrero”, estimó la consultora Analytica.
De todas formas, la consultora LCG, al observar la segunda semana de febrero, detectó que ese salto solo se frenó, sino que hubo una muy leve caída de precios, de 0,1%, explicada por un retroceso en carnes tras el fuerte incremento en los días previos, y también en verduras.
El efecto de la macro que viene
El Poder Ejecutivo apostará a utilizar aún con mayor decisión el atraso cambiario como instrumento para la desinflación. Esa noción de atraso cambiario, desde ya, es disputada desde el equipo económico, que defiende su esquema: crawling peg por debajo de la inflación, dólar blend, regla de emisión de pesos restringida con venta de dólares en el “contado con liqui” para mantener la brecha bajo control y persistencia del cepo cambiario.
La expectativa oficial el que la inflación perfore rápidamente el 2%. El ministro de Economía Luis Caputo aseguró la semana pasada en una entrevista que hay posibilidades de que el índice de precios de febrero sea menor al 2%, una expectativa de desinflación más rápida de la que tiene el mercado. “Ojalá empiece en febrero con 1, el proceso de desinflación va a continuar, el orden macro va a continuar. El proceso es inevitable y esperamos que siga sorprendiendo”, afirmó el funcionario.

Distintos economistas e informes de mercado pusieron el énfasis en cómo convivirán las nuevas condiciones del esquema cambiario con el horizonte inflacionario de los próximos meses.
Según Portfolio Personal Inversiones, el IPC de enero “luce como un techo para los próximos meses, siempre que el esquema cambiario siga en pie”. En una mirada hacia adelante en este año electoral, esa consultora financiera arriesgó: “En cuanto a los comicios, el oficialismo consiguió dictamen en el Senado para tratar la suspensión de las PASO la semana que viene. En caso de aprobarse el proyecto de ley, el Gobierno tendría tiempo hasta octubre, en vez de agosto, para llegar a las urnas con inflación más baja, salarios más altos y mayor recuperación de la actividad y el empleo”.
LCG, por su parte, destacó que “febrero se presenta con aumentos por encima de los esperados inicialmente, principalmente por la carne que empujará a la inflación de alimentos, lo que termina moderando los efectos del refuerzo del ancla cambiaria que representa la decisión de recortar el crawling peg del 2% al 1% mensual. Con una visión de más largo alcance, podemos decir que, con la creciente percepción de atraso cambiario, la reducción del crawling peg podría perder eficacia, toda vez que aumentan las expectativas de devaluación (por ahora solo concentradas después de las elecciones según los futuros del Rofex)”.
CyT Asesores Económicos informó que “Los datos del relevamiento de precios para la región GBA en lo que va de febrero sugieren que la inflación del mes podría bajar de 2% mensual y acercarse al 1,5 por ciento”.
El economista jefe de Libertad y Progreso, Eugenio Marí, consideró que el IPC de febrero será menor al 2,2% “e incluso con un 1% al inicio”, en línea con la perspectiva en el equipo económico. “Esto se debe, en primer lugar, a la estacionalidad favorable que tiene febrero en comparación con enero. Además, la decisión del Gobierno de reducir el crawling peg contribuye a desacelerar la dinámica de precios de los bienes transables”.

“La clave es el orden macroeconómico, fiscal y monetario, que dan un marco para la recuperación de la demanda de dinero y la estabilización del peso. En este aspecto, el BCRA deberá calibrar la cantidad de dinero en circulación para que la caída estacional de la demanda de pesos no repercuta en el proceso de desinflación”, concluyó Marí.
Para el Grupo SBS, en un informe a clientes luego de haberse conocido el IPC de enero, el principal factor que explicó la desinflación de los últimos meses fue “la importante apreciación cambiaria”.
“Dada la importancia que atribuimos al ancla cambiaria, destacamos que las cuentas externas serán uno de los focos de atención este año, con una cuenta corriente cambiaria base caja que evidencia los efectos de la importante apreciación del tipo de cambio real que lleva más de un año”, alertó la entidad.
Dos precios claves, además, parecen indicar cuál es la voluntad del Gobierno respecto a alinear la nominalidad de los próximos meses: salarios y tarifas. “Será clave ver qué tan rápido logra el Gobierno que servicios y salarios (más otros no transables) puedan converger al ritmo del crawling peg, dado que de esa forma el costo de la decisión de desacelerar el crawl será menor en materia de apreciación. Creemos que detrás de esto está la determinación de reducir el ritmo de aumento de tarifas este año, así como las negociaciones por parte del gobierno de acuerdos salariales de menor magnitud hacia adelante”, concluyeron los analistas de SBS.
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