
La inflación en Argentina continúa en el centro del debate, pero para Juan Carlos de Pablo la discusión va más allá de los simples números. En declaraciones radiales, el reconocido economista celebró los últimos datos oficiales que indicaron una desaceleración en los precios, pero al mismo tiempo, advirtió sobre riesgos estructurales que podrían comprometer cualquier mejora a largo plazo.
De Pablo destacó: “Hay una desaceleración de la inflación que no se puede negar”. El economista hizo hincapié en que este cambio comenzó a notarse a principios de año, pese a las dudas que algunos analistas manifestaron en su momento. Según él, “las estimaciones privadas y los datos oficiales están en línea”, lo que indica que los registros del INDEC reflejan adecuadamente la realidad económica.
Sin embargo, en diálogo con Radio Mitre, De Pablo subrayó que no todo es motivo de celebración. “A mí lo que me está preocupando es el aumento en dólares del costo de producción de cualquier cosa”, afirmó. Según su análisis, este encarecimiento tiene un impacto directo sobre la competitividad del sector productivo, lo que eventualmente podría neutralizar las ganancias obtenidas por la desaceleración inflacionaria.
Además, el economista se refirió al tipo de cambio y los riesgos de mantener un atraso cambiario en un contexto de alta inflación. “El atraso cambiario es un calificativo; vos lo que tenés es un aumento en dólares de los costos”, señaló. Para De Pablo, ajustar el tipo de cambio sin una necesidad real podría terminar perjudicando a la producción local. “No veo un atraso cambiario que esté comprometiendo la economía, por lo que no tomaría decisiones apresuradas”, afirmó.
Otro de los puntos críticos que abordó De Pablo fue la metodología para medir la inflación. Durante la entrevista, recordó que en los años de Guillermo Moreno al frente del INDEC, existió una distancia significativa entre las estimaciones oficiales y las privadas. Sin embargo, aseguró que bajo la dirección de Marco Lavagna, “no hay dibujo”. A pesar de las críticas que algunos sectores plantean sobre la validez de la actual canasta de consumo, De Pablo sostuvo que los datos actuales no están distorsionados.
“Lo que sabemos es que con Lavagna no hay dibujo”, reiteró, subrayando que aunque existen problemas metodológicos en todos los países, en Argentina se está trabajando en una nueva canasta que mejorará la precisión de los indicadores. No obstante, agregó que “el problema metodológico está en todos lados”.
En cuanto al nivel de actividad económica, De Pablo aseguró que “los números dicen que dejó de caer a mediados de año y empezó a recuperarse desde entonces”. El economista destacó que los últimos datos disponibles sobre el PBI, que llegan hasta agosto, muestran una leve reactivación en varios sectores. Sin embargo, volvió a insistir en que el aumento de costos en dólares es una preocupación seria, ya que afecta la competitividad de las empresas locales.
“Si el Banco Central sigue comprando reservas, el tipo te va a mirar como diciendo, ¿qué apuro tengo?”, mencionó De Pablo al referirse a la política cambiaria actual. Además, advirtió sobre los efectos negativos que podría tener una devaluación apresurada, especialmente en un contexto en el que el Banco Central ha logrado acumular reservas en los últimos meses. “No hay que tomar decisiones en base al salto devaluatorio y si aparece, te jodes. Pero si vos tomás la decisión en base al salto devaluatorio y no aparece, también te jode”, afirmó.
En relación a la política económica del presidente Javier Milei, De Pablo fue claro: “Hoy no tenés un compromiso formal con el tipo de cambio”, y enfatizó que el escenario actual no es comparable con la convertibilidad de los años noventa ni con la “tablita” de Martínez de Hoz. “No estamos en la convertibilidad ni en la tablita”, insistió.
Para el economista, uno de los principales desafíos que enfrenta el país en este momento es el aumento de la inflación en dólares. “Cualquiera se da cuenta de esto; por eso ya no hay más uruguayos acá en la Ciudad de Buenos Aires”, ejemplificó De Pablo. Según él, la falta de turistas extranjeros es un indicador claro de que los costos locales se han vuelto prohibitivos.
Por último, De Pablo expresó su opinión sobre las relaciones internacionales y su impacto en la economía argentina. Consultado sobre el efecto que podría tener el apoyo del expresidente estadounidense Donald Trump al gobierno de Milei, De Pablo fue escéptico. “No exageremos. Trump tiene una agenda de trabajo en la cual Argentina, como ítem específico, aparece recién en el número 800.000″, dijo con ironía. A pesar de reconocer que las relaciones personales entre líderes pueden tener cierto impacto, destacó que no se puede depender de ellas para sostener la economía local.
Sin emitir pronósticos, el economista dejó en claro que el país enfrenta una inflación en dólares y un encarecimiento de los costos que complican la actividad productiva. Para De Pablo, la clave está en sincronizar la eliminación de restricciones que favorezcan tanto la importación como la producción local. “No tengo ningún problema, mi querido amigo, que se funde una empresa porque el dueño no es idóneo, pero que se funda por los impuestos que le ponen Milei, Kicillof o el intendente Moyano, eso sí que es una barbaridad”, concluyó.
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