
Dependiendo del modelo y segmento que se pretenda adquirir, comprar un auto nuevo en este momento en Argentina, puede ser más un dolor de cabeza que la alegría que supuestamente representa el “cero kilómetro”. La razón: la espera para recibir el auto, que puede ser desde 2 meses a un año.
Los autos más accesibles no parecen ser el gran problema como si los medianos, donde los productos que llegan importados, sea de Brasil o extrazona, tienen una mayor proporción en el mercado local. Los autos de alta gama tienen otra problemática, que es distinta en cada caso, en función de tener una balanza comercial que equilibrar entre importaciones y exportaciones para algunos y no tener nada que exportar para los otros, entonces el cupo de importaciones es menor.
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“El problema es que no hay dólares, entonces el gobierno libera los SIRA con cuentagotas”, dice un empresario multimarca que tiene concesionarios en varias ciudades en el interior del país. SIRA es el nombre del nuevo Sistema de Importaciones de la República Argentina, es el modo en que se autorizan las importaciones en reemplazo del esquema anterior llamado SIMI.
“Al principio se hacían dos liberaciones de SIRA por mes, ahora es una y no equivale al volumen de las dos anteriores en el mismo período de tiempo. Entonces hay menos autos para entregar a los clientes. Muchos de esos autos están en los playones de aduana, están en el país, pero no se pueden sacar. Hoy liberan 5.000 SIRA, pero harían falta 12.000, por ejemplo”, dice el mismo empresario a Infobae.
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Esto ocurre con los autos que provienen especialmente de Brasil, y lo que genera es que esos modelos entren en volúmenes muy bajos para la enorme demanda que hay. Y ese es el segundo factor que influye en el colapso del mercado local.
“Lo que pasa es que mucha gente toma la compra de un auto, un bien de uso, como un resguardo de valor”, dice otro concesionario de Gran Buenos Aires. “La plata les quema, saben que cada día pierde su valor, entonces intentan comprar un auto, porque aunque sean caros, es a lo único que pueden acceder. Un departamento es inalcanzable, entonces se refugian en un vehículo”, explica.
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Ante la mayor demanda y las dificultades para cumplir con los pedidos, aparecen los sobreprecios. Hoy, del precio de lista que se publica al comienzo de cada mes, para poder tener un automóvil mediano con entrega inmediata, o de pocos días, se llega a cobrar un sobreprecio de entre el 25% y el 35%. Pero si se quiere pagar el precio de lista, se entrega un anticipo y se queda en la “cola de espera”, que puede ser de 6 meses hasta un año.
“Aun así, los concesionarios, que somos quienes atendemos a los clientes y damos la cara, gastamos un tiempo increíble y tenemos un desgaste gigantesco en tratar de atajar a los clientes furiosos que están esperando su auto, porque como se liberan menos autos de los que la gente quiere comprar, hay muchos que pagaron el anticipo, esperaron seis meses como se les había dicho, y cuando se cumple ese plazo, el auto tampoco está”, repite el empresario del interior.
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La pregunta es qué sucede con los autos que se fabrican en Argentina, que no dependen de la liberación de un SIRA. “Esos son los casos en los que las demoras no son tan largas, quizás en algunas semanas se entrega el vehículo, pero ahí también pesan dos situaciones que traban todo”, dice una fuente de la industria.
“Hay partes que vienen importadas. El hecho de que algunos autos se ensamblen en Argentina, no significa que se fabriquen completos aquí, y hay casos de elementos que no llegan e impiden que se pueda terminar un auto. Entonces aparecen playones de las fábricas llenos de autos, pero están sin terminar por algún componente”, explica.
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“Y el otro motivo por el que faltan autos de producción nacional en algunos modelos y en algunas marcas, es que las fábricas necesitan exportar para poder tener en equilibrio la balanza comercial. Si no exportas cierta cantidad, no vas a poder traer otros vehículos que necesitas vender en el mercado. Las plantas están a máxima producción en casi todos los casos. Algunas han agregado turnos”, completa.

Quién quiere un auto inmediatamente, probablemente tenga que pagar un sobreprecio que puede ser de unos 3 a 5 millones de pesos, dependiendo el valor del automóvil. Esto se da especialmente en modelos que tienen un costo de entre 8 y 12 millones de pesos. Ahí está el gran embudo del mercado. Aunque no es el todos los casos. Ahí empieza la búsqueda, que a veces puede ser agotadora. Hay concesionarias que tienen stock y pueden dar incluso bonificaciones, o si es el caso contrario, faltante de autos disponibles, elevan el precio por sobre el que sugiere la marca.
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Consultadas las compañías automotrices para saber cómo afrontan esta coyuntura, Rodrigo Pérez Graziano, Director Stellantis Argentina, le comentó a Infobae que “desde Stellantis es un tema que seguimos con atención como empresa, hay mucha demanda y el abastecimiento de vehículos no alcanza a cubrirla en su totalidad. Sin dudas que esta situación genera un contexto desafiante en el que actualmente 1 de cada 3 autos vendidos en Argentina es de alguna de las marcas de Stellantis que, particularmente, tienen en su portfolio los dos modelos más vendidos de todo el mercado y 3 de los 4 más del mercado premium. El mercado y el cliente son exigentes, por eso trabajamos fuertemente junto a la red de concesionarios para poder ofrecer un mix coherente y así tratar de cubrirla de la mejor manera. Asimismo, cuando hay reclamos de los clientes monitoreamos las operaciones para que la experiencia del acercamiento a cualquiera de nuestras marcas sea la mejor”.
Si se consigue el auto que se busca, pagar en dólares puede ser una opción para bajar el precio, ya que la mayoría de los clientes resguardan su capital en la moneda norteamericana. Pero no todos creen que es lo más conveniente.
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“¿Pagar en dólares? Yo trato de no hacer esas operaciones porque es un gran riesgo que te puede salir bien, pero te puede salir muy mal”, dice otro empresario con agencias en CABA. “Tenés que cerrar la operación en el momento, con el cliente sentado enfrente tuyo y con el agente de cambio que te va a cambiar los dólares en el teléfono, pactar el cambio, cobrar e ir rápidamente a hacer la operación de cambio de moneda, porque si llega a bajar unos centavos, quizás ahí perdés tu ganancia, que es cada vez menor entre comprar el auto y venderlo. Nosotros necesitamos comprar y vender todo el tiempo, no podemos quedarnos con los dólares”.
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