
Argentina, otra vez con la inflación por las nubes. El dato no es nuevo, claro: además de ser algo que los argentinos ven a diario en las góndolas de los supermercados y en sus billeteras, con salarios que alcanzan cada vez para menos, el propio ministro de Economía, Martín Guzmán, lo reconoció semanas atrás en el Congreso, cuando fue a explicar el fallido Presupuesto 2022. El problema principal de 2021 fue la “dinámica inflacionaria”, dijo el funcionario y afirmó que “es un objetivo central atacar este proceso inflacionario”.
Hoy en Indec publicó el índice de diciembre pasado y por lo tanto quedó de manifiesto también el derrotero de los precios para todo el año. La cifra asusta e impacta. Fueron 22 puntos porcentuales sobre la ya muy lejano meta de 29% que el ministro escribió en 2020 para el año que terminó. Lo que viene no parece muy prometedor: su cálculo para 2022 era de 33%, pero fue rechazo en el Congreso, mientras el consenso de los privados ya muestra un 52,1%, según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA. Algunas consultoras ya hablan de 60 por ciento.
Argentina tiene sólo a 4 países en el mundo que tuvieron más inflación, según las estimaciones del Fondo Monetario de octubre pasado, sobre un total de casi 200 naciones que mide el organismo. El FMI tampoco publica sus proyecciones para el país por estar en medio de la negociación por el préstamo de USD 44.000 que tomó la administración de Mauricio Macri en 2018 y que se negocia a contrarreloj en este momento para no caer en default (también están afuera del radar del Fondo Afganistán, Siria, Líbano, Corea del Norte, Cuba, Samoa y otros menos relevantes).
Los países que superan a Argentina son Venezuela, con un 2.700% según el FMI (aunque las cifras oficiales de país arrojaron 686,4%, una desaceleración con respecto al casi 3000% de 2021); Sudán, con 194,6%; Zimbabwe, con 92,5%; y Surinam, que registró un 54,4 por ciento. Se trata de naciones que pasan con conflictos bélicos, dictaduras y duras crisis internas.
Venezuela tiene un descontrol inflacionario desde hace años. En medio de las restricciones y los problemas de abastecimiento que tienen los ciudadanos de ese país, en un contexto de fuertes cuestionamientos de la comunidad internacional por violaciones de los derechos humanos por parte del gobierno de Nicolás Maduro, el país salió hace días del contexto hiperinflacionario en el que estaba desde 2017. En diciembre, el Banco Central de Venezuela (BCV) informó que su IPC fue de 7,6% y de esa manera registró 12 meses consecutivos con cifras por debajo del 50% interanual, el número que es umbral de hiperinflación. Con todo, la situación económica del país es caótica.

En Sudán, en tanto, la crisis interna es muy fuerte, con un golpe militar en octubre pasado y más de 60 muertos en las calles desde entonces. El domingo pasado, cientos de sudaneses volvieron a protestar en la capital del país, Jartum, y en otras ciudades. Piden la salida inmediata de los militares del poder, en medio de una de reconciliación que presentó Naciones Unidas. Zimbabwe, por su parte, en medio de la propagación de la variante ómicron de coronavirus en el sur de África, tiene buenas perspectivas para su economía, más allá de su histórico contexto inflacionario: el Banco Mundial asegura que creció 5,1% en 2021, más alto que su anterior proyección de 3,9 por ciento
Surinam, una inflación proyectada algunos puntos porcentuales por sobre la Argentina, acaba de firmar un acuerdo con el FMI un programa de USD 688 millones a tres años, con unos USD 55 millones de desembolso inmediato. “El programa tiene como objetivo reconstruir las reservas”, dijo la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva. El pequeño país del norte de América de Sur, antes conocido como Guayana Holandesa, tiene poco más de medio millón de habitantes.
Promedio mundial y región
En la región, en tanto, buena parte de los países ya publicaron sus datos oficiales 2021. Argentina es el segundo con más tasa de inflación, luego de Venezuela. Así, Uruguay terminó con 7,6%; Brasil con 10,06%, la más alta en 6 años y casi duplicando la meta de 5,25 por ciento; Chile con 7,2%; Paraguay con 6,8%; Colombia, 5,6%; Ecuador, 1,94%; Bolivia, 0,9%; Perú con un 6,4% que representa la más alta en 13 años; México con 7,36 por ciento; y Venezuela con 686,4 por ciento.

En un año en el que la inflación subió en todo el mundo por el efecto de la emisión y los programas de ayuda de los gobiernos, el promedio de la inflación mundial fue de 4,3% –similar al registro mensual local en abril y mayo de 2021–, con un promedio de 5,5 por ciento para los países emergentes y de 2,8 para las economías avanzadas.
Esta semana se conoció el dato EEUU: los precios al consumidor en Estados Unidos se dispararon 7,0% en 2021, la subida más alta desde 1982. La energía subió 29,3% y los de los alimentos 6,3%, según el índice CPI (IPC). Si se excluyen estos sectores volátiles, la inflación subyacente alcanzó 5,5%, su nivel más alto desde febrero de 1991.
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