
El acuerdo de precios y salarios tendrá nuevos capítulos desde la semana que viene, cuando el Gobierno convoque a tres de los sectores más relevantes del sector productivo para continuar con el diálogo que apunta a “alinear expectativas” y coordinar las proyecciones de incrementos de precios y de negociaciones paritarias en torno del objetivo de inflación que se propuso el Ministerio de Economía en el Presupuesto de este año, de 29 por ciento.
Tras los encuentros que sirvieron como marco la semana pasada con una treintena de CEOs y de altos ejecutivos de empresas de distintos rubros y una mesa compartida por los principales dirigentes sindicales, el Poder Ejecutivo comenzará en los próximos días un trabajo más fino sector por sector tras el diagnóstico oficial expuesto ante compañías y gremios.
El siguiente paso en el acuerdo de precios y paritarias será diseñar una suerte de “mapa” del valor de los bienes. Para eso, el formato de las reuniones cambiará en relación a las que tuvieron lugar la semana pasada: estarán divididas por sectores y las empresas y gremios dejarán de estar en encuentros separados y se sentarán en la misma mesa.
Los primeros tres rubros que inaugurarán las “mesas sectoriales” serán los de fabricación de alimentos, mirado especialmente de reojo por los funcionarios del equipo económico por las subas pronunciadas de los últimos meses y que este miércoles derivó en medidas sancionatorias por casos de faltantes de productos; el de la construcción, que es señalado desde despachos oficiales como punta de lanza de la recuperación post pandemia; y el de electrónica.
Para establecer una línea de coordinación entre los aumentos de precios y los reajustes paritarios la mesa tripartita necesitará datos sobre la cadena de valor, que comprende desde insumos hasta logística, según explicaron fuentes oficiales.

“Vamos a comenzar con la reunión de la cadena de alimentos, tomando como punto de partida las mesas que ya están conformadas en el Ministerio de Agricultura, entre ellas las que vienen trabajando los casos del trigo y del maíz, y vamos a convocar a toda la cadena de productores de alimentos en Argentina”, dijo este miércoles el ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas, quien estará al frente de las mesas de negociación.
El Gobierno encontró en la mesa de negociación con la industria aceitera en diciembre pasado una herramienta que pretende replicar en las cadenas de producción de otros alimentos, en un contexto de aceleración de precios de los bienes comestibles en los últimos meses. Se trata de un fideicomiso que actúa como compensador entre el productor y el exportador y que persigue el objetivo de frenar aumentos en las góndolas.
El acuerdo entre el Gobierno y la industria aceitera buscó “desacoplar” los precios internacionales de los commodities a los valores que paga el consumidor. El instrumento financiero acordado implica que los exportadores subsidiarán a los productores a lo largo de 2021. El espíritu del fideicomiso es el de una “compensación”. El fideicomiso funcionará como un “pozo” común en el que aportarán las exportadoras, lo que redundará en un margen menor de ganancia por las ventas al exterior. Esos USD 190 millones anuales se repartirán entre los que abastezcan al mercado interno.
Más allá del sector alimenticio, Kulfas amplió que “la segunda mesa es la de construcción, un sector que está en clara recuperación, muy dinámico, que transita el cuarto mes consecutivo de crecimiento del empleo”. Agregó que “Se trata de una muy buena performance de un sector muy importante de la economía donde es necesario convocar a todos los eslabones de la cadena de construcción para generar un acuerdo de precios que vaya en línea con las pautas macroeconómicas”.

El bemol del fuerte rebote en la construcción –que en parte estuvo motorizado por el repunte de la obra pública en diciembre, que fue del 150% interanual según datos oficiales– fueron los problemas de abastecimiento de materiales, que el Gobierno comenzó a detectar en la última parte de 2020 y que las empresas del sector adjudicaron a la caída en la producción de insumos durante los primeros meses de cuarentena.
La construcción tuvo un fuerte incremento de precios durante 2020, mayor al promedio de inflación que registró la economía, de 36,1% anual. En términos generales el costo del sector creció 42% a lo largo del año pasado. En detalle, los materiales tuvieron subas de 64% anual. En el otro extremo, la mano de obra se encareció 27%.
Por último, Kulfas detalló que “el tercer sector será el de electrónicos y electrodomésticos, que también ha sido un sector con un importante nivel de demanda, producto de la pandemia”. Según estiman fuentes oficiales, durante el 2020 hubo aumentos de 92% en el precio de computadoras, impresoras y monitores, 68,2% en equipos electrónicos, 61% en artefactos del hogar y 44,2% en equipos audiovisuales y fotográficos.
La idea que sobrevuela el acuerdo de precios y paritarias es que este año el salario le gane a la suba de precios. La intención ya fue anunciada ante los gremialistas y blanqueada ante los empresarios. La recuperación de los ingresos de los hogares debería ser, estima el Gobierno, de entre 3 y 4 puntos por encima del ritmo inflacionario.
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