
Jeffrey Bezos, el hombre más rico del mundo, quien recientemente vendió una parte de sus acciones en Amazon, la empresa que fundó y de la que es presidente y principal accionista, piensa que su creatura necesita más espacio.
Por eso está en conversaciones con Simon Property Group, el más grande operador de “Malls” (Shopping Centers) de EEUU para alquilarle los espacios que están dejando vacantes tradicionales tiendas como J.C.Penney (que quebró en mayo pasado) y Sears en los centros comerciales mejor ubicados de Estados Unidos.
Además, dice un cable de la agencia Bloomberg, Amazon mantiene conversaciones con diferentes dueños de espacios comerciales para expandir su cadena de productos frescos.
Se trataría de un nuevo salto en el alcance y la calidad logística del gigante mundial del E-Commerce, ya que Amazon instalaría en esos nuevos espacios sus “centros de satisfacción”, esto es, los lugares desde los cuales expide a su destino final los centenares de miles de envíos que procesa diariamente dentro de EEUU.
Lo que en la jerga logística de Amazon se llama la “última milla” es clave para una operación eficiente y que satisfaga a los millones de personas que recurren a sus servicios. La “satisfacción” del cliente y la mejora constante de los servicios son la filosofía de la empresa, dijo Bezos en un reciente testimonio de más de 4.000 palabras que leyó ante el Congreso norteamericano, al que fue convocado junto a altos ejecutivos de Alphabet (la empresa dueña de Google) y de Apple para que respondan a preocupaciones por posibles conductas monopólicas o predatorias de la competencia.

La lógica del negocio
Simon es el más grande operador de “Malls” en EEUU; su negocio, como dueño del espacio físico, es alquilarlos y organizarlos de manera tal de generar la mayor cantidad posible de tráfico humano, lo que a su vez aumenta su renta como locador. Para ese objetivo es clave que en los extremos o alas de los Malls o Shoppings se implanten marcas o cadenas atractivas, como históricamente lo fueron J.C.Penney y Sears.
Pero esas y otras cadenas son animales de otra era. El coronavirus vino a ser un meteorito que aceleró la extinción de estos dinosaurios comerciales, que ya venían en declive. Y para Amazon fue lo contrario, una extraordinaria oportunidad de crecimiento. Con millones de personas confinadas o temerosas de salir de sus casas, circular y arriesgarse a mayores oportunidades de contagio, recurrieron más y más a los servicios de la gran tienda multipropósito de Bezos.
En la negociación, que ningún medio da por finalizada, Simon resigna el atractivo de sus viejos “anclas”, que generaban tráfico humano y hacían más atractivos los espacios en los locales aledaños. Los “centros de distribución” de Amazon no generarán ese tráfico pues no atienden al público, sino que son un eslabón logístico. Eso le quitaría valor a los locales que Simon alquila a los comercios más pequeños, que a su vez deberían reconsiderar su viabilidad en lo que sería una segunda ronda de los efectos disruptivos –aun si no fueran intencionales- de un gigante como Amazon, que a cambio le daría a su locador, Simon Properties, la ventaja de contratos más largos y seguros, en un mundo plagado de incertidumbre.
Ya antes de la pandemia de coronavirus Amazon había comprado sitios de Malls o Shopping Centers fallidos, que readaptó para su uso como centros de distribución. En el mundo impactado por el coronavirus, es un animal adaptado a los nuevos tiempos, aunque su sistema de protección contra el coronavirus a su casi millón de empleados ha sido cuestionado y es motivo de renovado escrutinio.
La empresa favorita

Se calcula que Amazon controla cerca del 40% del e-commerce de EEUU. En búsqueda de productos su sitio web –más de 600 millones de bienes y 3 millones de proveedores– supera a Google. Amazon Web Services, uno de sus servicios, controla casi la mitad del negocio del almacenamiento en la nube en EEUU: sus servers almacenan la documentación de firmas como General Electric, Unilever e incluso de la CIA. Además, se calcula que 42% de la venta de libros dentro de EEUU pasa por Amazon, que a través de Twitch, su plataforma de videos, tiene unos 15 millones de clientes por día.
Sin embargo, la empresa favorita de la constelación de Bezos es “Blue Origin”, dedicada a la exploración espacial y a través de la cual compite con SpaceX, de Elon Musk, En febrero de 2018, en una visita a la Patagonia, Bezos tuiteó una foto suya con el fondo de lo que llamó el “impresionante Glaciar Perito Moreno” y -arrobando a su empresa favorita– escribió que ya enviaron robots a todos los planetas del sistema solar. “La Tierra es DE LEJOS el mejor planeta. Tenemos que ir al espacio para salvarla”.
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