
El tema de la deuda está a punto de ser solucionado, nadie lo duda, pero los problemas económicos que ha generado la pandemia están haciendo fila y comienzan a entrar en escena. La emisión monetaria formó con el tiempo un castillo de naipes, donde un mal movimiento puede derrumbar todo o parte de la construcción. Por caso, las volátiles reglas cambiarias que se lanzaron sin la coherencia de un plan, formaron un cepo que impide importar con el dólar oficial. En el afán de impedir las operaciones con dólares alternativos, invocaron a la inflación.
Los importadores o empresas que compraron dólares alternativos no tendrán acceso al mercado oficial. Por lo tanto, deberán operar con dólar bolsa o contado con liquidación, lo que implicará un tipo de cambio casi 70% más elevado que el oficial. De hecho, los importadores y los proveedores ya comenzaron a ajustar sus precios a esa realidad, por lo que la época de precios contenidos por el virtual corralito bancario y la falta de pesos en los bolsillos de los consumidores, llegó a su fin. De aquí en más habrá que pensar en una economía con elevada inflación porque no será posible mantener congeladas las tarifas de servicios públicos y menos pedir que continúe el control actual de precios.
No fue gratis sostener el atraso del tipo de cambio porque el Banco Central fue vendedor de dólares en varias oportunidades. Recién en los últimos tres días fue comprador de USD 410 millones por las necesidades de las empresas de fin de mes. Pero esto es solo un recreo. No hay que olvidar que entre abril y mayo en plena cosecha y con cepo cambiario, el Central vendió USD 4.100 millones y comenzó un goteo de depósitos para hacer frente a gastos sin acudir a créditos.

“Estas medidas de controlar el acceso de los importadores al mercado oficial de cambios no son sostenibles en el tiempo sin un impacto en la inflación, porque obliga a comprar dólares alternativos que redundarán en una remarcación generalizada de precios”, advirtió Federico Furiase, economista de la consultora Eco Go y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella.
“Es necesario que el gobierno tenga éxito en la negociación de la deuda, que mantenga tasas de interés positivas frente a la inflación para la reconstrucción de la curva de pesos y que presente rápidamente un programe económico creíble con consenso político donde diga cómo va a corregir el déficit fiscal y el excedente monetario que dejó la emisión. Recién ahí estarán dadas las condiciones para bajar la brecha cambiaria, ganar espacio para acomodar el dólar y mejorar el tipo de cambio frente a la devaluación de nuestros socios comerciales”, agregó Furiase.
Más allá, del fantasma inflacionario, el martes fue un día de euforia donde volvieron a subir los bonos de la deuda, pero con legislación extranjera. Los títulos bajo ley argentina, tuvieron tomas de ganancias. El Bonar 2020 perdió 2,01% y el Bonar 2024 bajó 4,33%. En este último título, la baja obedeció a las trabas para hacer operaciones de contado con liquidación. Los bonos de legislación extranjera, en cambio, siguieron el rumbo opuesto. Es importante que el Discount haya subido 3,56% y el Par, 0,55% porque hicieron bajar 55 unidades el riesgo país a 2.579 puntos básicos, alejándolo de la zona de 3.000 unidades.
El dólar oficial en bancos y casas de cambio subió 0,29 centavos a $ 71,01 con lo que elevó el dólar solidario a $ 91,65. En la plaza mayorista, donde los negocios fueron elevados, pudo comprar alrededor de USD 100 millones que le permitieron aumentar las reservas USD 52 millones a 42.661 millones. La devaluación fue de 9 centavos y el dólar mayorista subió a $ 68,72.
Para evitar sorpresas, el Central siguió interviniendo en la plaza de futuros a un ritmo de USD 2.800 millones mensuales, como lo autoriza el Fondo Monetario Internacional.

La Bolsa enhebró una segunda rueda positiva donde el S&P Merval, subió 5,05% pero triplicando el monto de negocios a $ 3.057 millones. El volumen muestra las esperanzas por la salida del default de la Argentina. Por eso, otra vez lo más destacado fueron las acciones de las entidades financieras. Banco Macro subió 11,51%; Grupo Galicia, 8,44% y Supervielle 7,95%.
Los ADR’s argentinos -certificados de tenencias de acciones que cotizan en Wall Street en dólares- replicaron la rueda de Buenos Aires. No hubo bajas y las alas las lideró Corporación América (+14,73%) seguido por BBVA (+12,31%), Banco Macro (+12,38%), Supervielle (10,23%) y Galicia (+10,08%).
Como se ve, los bonos se volvieron más selectivos en sus alzas y el dólar está más estable. De hecho, el dólar libre se mantuvo en $124. Por eso, ahora la mirada está en las acciones. La Bolsa dos días sumó mejoras de poco más de 11%.
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