Se profundizó la desigualdad en los ingresos de los hombres y las mujeres en el ámbito porteño.
Se profundizó la desigualdad en los ingresos de los hombres y las mujeres en el ámbito porteño.

El deterioro de la calidad de vida y la recesión de la economía, que el año pasado llegó al 2,3% según el Indec, tuvo un mayor impacto en las mujeres que en los hombres en la Capital Federal. De acuerdo al organismo estadístico oficial porteño, durante el último trimestre de 2016 se amplió "levemente" la brecha salarial entre ambos sexos. En el período analizado, mientras los varones ganaban un promedio de 17.492 pesos, las mujeres cobraban apenas un sueldo de 14.033 pesos. Nada más y nada menos que una diferencia aproximada del 20%, que en dinero "cash" representa 3.459 pesos.

Los datos fueron sistematizados por la Dirección General de Estadística y Censos del gobierno porteño y refleja la variación de los ingresos percibidos en la "ocupación principal" por hombres y mujeres, entendiendo estos como la remuneración neta disponible o pactada para los gastos cotidianos, la inversión o el ahorro.

Ambos sexos comparten la caída del poder adquisitivo frente una inflación en la Ciudad del 41 por ciento. Sin discriminar por género, el ingreso medio de los 1.553.000 porteños ocupados era de $15.852 mensuales, un 28,8% más del que recibían en el cuarto trimestre de 2015. La merma del poder de compra es de 12,2 puntos, pero se achica si se incluyen los ingresos no laborales (rentas, intereses, jubilaciones y pensiones) e ingresos hogareños totales, que pasaron de un promedio de 19.560 a 25.814 pesos (31,9%).

La desigualdad entre sexos aparece en toda su magnitud si se compara cuantitativamente el grado de deterioro con los datos desagregados que ofrece el informe N° 1145 de la Encuesta Trimestral de Ocupación e Ingresos (ETOI). Entre el último trimestre de 2015 y 2016, mientras los varones aumentaron en su ocupación principal sus ingresos interanuales en un 26 por ciento ($3.712), las mujeres lo hicieron en un promedio de 24 por ciento ($3.359).

La distribución del ingreso por sexo cambia en función del tipo de empleo. En el caso de los asalariados, la diferencia se achica levemente y se ubica en torno a los $2.806, al contrastar los $17.229 promedio que percibían los varones contra los $14.423 de las mujeres. Pero se vuelve a ampliar si el indicador se matiza en términos de mayorías: la mitad de los hombres cobraba $15.000 o menos, cuando la mitad de las mujeres percibía $12.000 o menos.

Los varones aumentaron sus ingresos en un 26%, mientras que las mujeres lo hicieron en un 24 por ciento

Por su lado, los trabajadores y trabajadoras por cuenta propia padecen peores condiciones económicas que los asalariados, ya que perciben un ingreso promedio de 11.827 pesos. Se trata de un grupo que mayoritariamente afecta a empleos "precarizados", como cartoneros, changarines, personal doméstico y vendedores ambulantes, entre otras ocupaciones.

Una vez más, en el segmento de los cuentapropistas, la brecha se profundiza a raíz de la discriminación social por la biología. Los varones percibían a fines de 2016 un ingreso promedio de $13.869, en contraste con las mujeres, que apenas recibían 8.976 pesos. Es una diferencia del 35% que, en términos nominales, alcanza los 4.893 pesos. En estas condiciones, las mujeres saldrán mejor paradas si tienen la suerte de mantener una relación formal de dependencia con un patrón, en comparación con las trabajadoras "libres".

La disparidad afecta también a todas las categorías y niveles profesionales, aunque con distinto grado. El promedio de ingresos para los trabajos profesionales y técnicos fue de $17.000 en el último trimestre de 2016. En los varones, este valor alcanzó 19.000 pesos, cuando en las mujeres fue de 16.000 pesos. En los empleos con baja calificación operativa o no calificados, esa diferencia fue de 12.000 y 8.500 pesos, respectivamente.

Uno de los factores sociales que explican la menor percepción de los ingresos de parte de las mujeres es el cuidado de la familia, una imposición cultural fuertemente cuestionada por el paradigma feminista. Este fenómeno está oculto, por ejemplo, en el indicador de "horas trabajadas". Si bien las mujeres ganan menos según esta unidad de tiempo (en el último trimestre percibían $102 contra $110,9 de los varones), también se ocuparon menos: los hombres trabajaron 40 horas semanales contra las 34 de las personas del sexo femenino.

Otro indicador que expresa la desigualdad es el de ingresos según jefes de hogar, un grupo que representa el 57,7% de los ocupados y registran un ingreso promedio de 17.320 pesos. Las diferencias por género, en este rubro, son "marcadas": los varones ganan 19.071 pesos, mientras las mujeres perciben tan solo 14.328 pesos. Una brecha del 33,1 por ciento.

Ingreso de la ocupación principal por sexo según calificación ocupacional, rama de actividad y categoría ocupacional (promedio y mediana en pesos), horas trabajadas, ingreso por hora (promedio y mediana en pesos) y distribución porcentual de la población ocupada
Ingreso de la ocupación principal por sexo según calificación ocupacional, rama de actividad y categoría ocupacional (promedio y mediana en pesos), horas trabajadas, ingreso por hora (promedio y mediana en pesos) y distribución porcentual de la población ocupada

Si bien los datos de la Ciudad de Buenos Aires son desalentadores, lo cierto es que en otras provincias la desigualdad económica de género es más profunda y ningún rincón del país escapa a esta realidad. Un informe de la consultora Accenture reveló que, de mantenerse esta tendencia y no existir políticas públicas destinadas a revertir este fenómeno, la brecha entre hombres y mujeres en Argentina recién se cerrará en el 2105, dentro de 88 años.

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