Sobornos y sospechas: la historia del primer gran escándalo que sacudió al Manchester City

El caso que involucró a la máxima figura del club expuso acciones por fuera de los límites de la FA y provocó la expulsión de 17 jugadores y la exclusión de por vida de dos directivos

Billy Meredith (arriba y al medio) fue figura del Manchester City campeón de la Copa de Inglaterra en 1904 y se había convertido en un simbolo del club (PA)
Billy Meredith (arriba y al medio) fue figura del Manchester City campeón de la Copa de Inglaterra en 1904 y se había convertido en un simbolo del club (PA)
Guardar

La actualidad del Manchester City, investigada por presuntas infracciones al reglamento financiero del fútbol inglés, reactualiza un antecedente incómodo. Más de un siglo antes de los expedientes, las audiencias y los cuestionamientos por la transparencia, un caso de pagos prohibidos y un intento de soborno sacudió al club celeste y derivó en la expulsión de 17 futbolistas.

En el centro de aquel episodio estuvo Billy Meredith, extremo galés y figura de la Copa de Inglaterra que el City ganó en 1904. Luego se transformaría en un emblema del Manchester United. Su historia concentra una paradoja de la ciudad: fue decisivo en el primer gran logro de los Citizens, quedó involucrado en la investigación que destapó sus irregularidades y armó, del otro lado de Manchester, una segunda etapa cargada de títulos.

PUBLICIDAD

El caso recobró vigencia tras una reconstrucción realizada por The Guardian que vinculó el episodio de 1905 con el debate que rodea hoy al City, aunque los marcos reglamentarios y deportivos de ambas épocas son distintos. El antecedente permite ver cómo actuó la Football Association (FA) en una competencia profesional que todavía buscaba ponerle límites a sus finanzas.

Un soborno que dio pie al escándalo

El conflicto estalló en la última fecha de la temporada 1904-05. El City tenía chances de quedarse con el campeonato, pero cayó ante Aston Villa en un partido atravesado por los golpes y el barro. Tras ello, surgió una acusación contra Meredith: habría ofrecido unos USD 49 al capitán rival, Alec Leake, para que Aston Villa se dejara ganar.

PUBLICIDAD

Nunca se conoció la identidad de quien denunció el supuesto arreglo y algunos contemporáneos pusieron en duda la gravedad de la acusación. Aun así, la FA suspendió al jugador durante una temporada. La sanción no cerró el expediente: Meredith siguió cerca del club durante su inhabilitación y esa situación derivó en una revisión de las cuentas de la institución.

La investigación abarcó mucho más que aquella propuesta. Parte de la recaudación de las entradas terminaba en cuentas privadas de dirigentes y se destinaban sumas por fuera de los topes autorizados a integrantes del plantel. El extremo cobraba cerca de USD 29 semanales, cuando el límite era de alrededor de USD 19, de acuerdo con la investigación del periódico. Las conversiones corresponden a la paridad histórica aproximada entre la libra esterlina y el dólar estadounidense de comienzos del siglo XX.

Meredith no era una excepción dentro de esa mecánica. La FA impidió que 17 jugadores volvieran a actuar para el Manchester City y expulsó de por vida del fútbol a dos directivos. El plantel quedó desarmado, el equipo descendió tres años más tarde y recién volvió a ganar la liga inglesa en 1937.

El escándalo de pagos prohibidos de comienzos del siglo XX reaparece mientras el Manchester City enfrenta acusaciones por presuntas infracciones financieras en el fútbol inglés (AP Foto/Martin Rickett)
El escándalo de pagos prohibidos de comienzos del siglo XX reaparece mientras el Manchester City enfrenta acusaciones por presuntas infracciones financieras en el fútbol inglés (AP Foto/Martin Rickett)

Un cruce de vereda en medio de la crisis

La crisis obligó al City a desprenderse de varios futbolistas, que quedaron disponibles para otros clubes. Meredith ya había acordado su llegada al Manchester United. Antes de destacarse con la pelota, había trabajado en las minas de carbón de Gales desde los 12 años.

Su importancia deportiva era anterior al escándalo. Durante su primera etapa con el City, entre 1894 y 1906, fue clave para el ascenso desde Segunda División en 1898-99 y para la conquista de la Copa de Inglaterra de 1904. Frente a Bolton marcó el único gol de la final, que aseguró el primer trofeo relevante de la institución.

Flaco, de piernas arqueadas y habituado a jugar por la banda derecha, se distinguía por el uno contra uno y la precisión de sus centros. La postal más recordada lo muestra con un palillo entre los dientes. De acuerdo con lo detallado por The Guardian, lo mordía porque entendía que lo ayudaba a concentrarse durante los partidos.

En Old Trafford obtuvo dos ligas y otra Copa de Inglaterra. También participó en la organización sindical de los futbolistas y en la campaña contra el tope salarial. Ese activismo llevó a algunos a considerar que su castigo respondía a algo más que al expediente disciplinario, en un período de tensión entre los jugadores y las autoridades.

Su cambio de camiseta no generó el revuelo que tendría décadas después un pase entre los dos grandes de Manchester. Tras el derbi de 1910, un cronista de The Guardian señaló que la rivalidad se había sentido poco y planteó una duda propia del profesionalismo: qué lugar podía conservar el arraigo cuando un futbolista vestía de rojo un año, de azul al siguiente y de otro color después.

Meredith regresó al Manchester City en 1921 y se retiró en 1924, cuatro meses antes de cumplir 50 años (MCFC)
Meredith regresó al Manchester City en 1921 y se retiró en 1924, cuatro meses antes de cumplir 50 años (MCFC)

El regreso como un veterano

La carrera de Meredith tuvo una duración fuera de lo común. Regresó al Manchester City en 1921, a los 47 años, y siguió hasta 1924. Colgó los botines cuatro meses antes de cumplir 50, después de sumar 48 presencias con la selección de Gales y dejar su marca en los dos clubes principales de Manchester.

David Lacey, histórico corresponsal de fútbol de The Guardian, lo ubicó junto a Stanley Matthews entre las grandes figuras del fútbol británico. El diario recordó que Meredith ocupó un lugar central en la memoria de los hinchas del United antes de que George Best y Eric Cantona dominaran esa discusión.

Tras el retiro, se hizo cargo de un pub y permaneció en Manchester durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Una explosión detrás del local desparramó por el barrio sus gorras, las distinciones que acreditaban sus partidos internacionales con Gales. Vecinos y conocidos tardaron un tiempo en recuperarlas. Meredith murió en 1958.

El galés dejó una frase que condensa el trasfondo de aquella historia: “Los clubes no son castigados por quebrantar la ley, sino por ser descubiertos”.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD