Jugó 20 años en la élite del fútbol argentino, ganó dos títulos y hoy trabaja de albañil con su papá: “Estamos laburando de eso y me gusta”

Hernán El Sapito Encina, figura de Rosario Central, trabaja junto a su padre mientras disfruta del fútbol con amigos en un torneo amateur

Este video presenta a Hernán Encina, identificado como un exfutbolista profesional. Se le observa sentado al aire libre en una silla plegable, usando una camisa estampada y gafas de sol sobre su cabeza. Un muro exterior y una ventana con rejas son visibles en el fondo. El contenido muestra una entrevista o reportaje sobre su actual trabajo como albañil, según la información provista. El metraje incluye primeros planos del hombre hablando directamente a la cámara. Se aprecian botellas cerca de su posición.

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La aparición de un recordado jugador de Rosario Central en un torneo amateur de la ciudad sorprendió a los fanáticos del fútbol argentino. Hernán Encina, oriundo del barrio Las Flores, es parte del equipo de amigos de su barrio, mientras ayuda a su padre en el día a día como albañil.

El Sapito integra “Los de siempre”, el combinado que disputa torneos de veteranos en el parque Regional Sur y en otras canchas de la zona de Rosario. Allí, tras jugar apenas un tiempo por una molestia en el tobillo derivada de una lesión sufrida en su etapa profesional, dijo que también entrena chicos del barrio y recordó que hasta el año pasado viajaba con ese proyecto para “sacar los pibes de la calle”.

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“Disfruto de la amistad del barrio y jugar con amigos. Siempre extrañé el barrio Las Flores”, afirmó Encina en diálogo con el diario La Capital. También explicó con la misma franqueza cuál es su presente laboral: “Hoy estoy con mi viejo trabajando de albañil. No se me van a caer los brazos por decirlo, no tengo vergüenza”. En marzo del 2025, se hizo viral un video de Encina en su barrio sentado en una reposera capturado por un fanático de Central.

El ex jugador, que en su segundo partido en Primera fue titular en el clásico en el Coloso y marcó el 1-0 parcial del empate 1-1 (2011), volvió a convertir en otro Central-Newll’s en 2013, esta vez en el Gigante, cuando anotó el 2-1 para la victoria canalla.

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Durante la charla, Encina contó que nunca se sintió tentado a cortar el lazo con su origen, aun cuando el recorrido profesional y los ingresos del fútbol parecían empujarlo a otra vida. “Me iba a otro lugar, pero siempre caía en el barrio para estar con mi familia, mis amigos”, sostuvo.

“Nunca cambié. Es lo que me enseñó mi viejo, el barrio, el sacrificio de cada uno. Hoy estamos en Las Flores y cuando jugamos, me siento a tomar una gaseosa con los muchachos, con mis amigos. Un poco de agua mineral, ja. Siempre tomamos una cervecita. Ya estamos viejos, así que tenemos el permitido. Todo esto es lo más lindo, la amistad.”, señaló, antes de describir una rutina que hoy incluye partidos con amigos, reuniones después de jugar y la convivencia cotidiana con vecinos que lo conocen desde chico.

Hernán Sapito Encina
Encina, histórico de Rosario Central (NA)

En su equipo actual comparte plantel con César Delgado, otro surgido de Las Flores, y con uno de los hijos de Omar Palma. Sobre ese entramado de afectos, el Sapito remarcó que vive en el barrio y que recibió respeto tanto de hinchas de Central como de Newell’s: “Hasta el día de hoy supieron respetar mi profesión”.

El ex futbolista, que el próximo 3 de noviembre cumplirá 44 años, también respondió de forma directa sobre la economía de los jugadores que llegan a la Primera División, al menos en su época. “La diferencia la hacen pocos”, mencionó, y destacó a aquellos que jugaron en países como Italia o España, aunque aclaró que no se queja de lo conseguido y que lo suyo fue resultado del esfuerzo.

Encina identificó el momento más doloroso de su vida en la muerte de su madre. “Gracias al sacrificio que hicieron mis padres, logré jugar al fútbol. Después siempre hay una negatividad sobre el técnico, aunque estoy agradecido al fútbol”, relató el Sapito.

También recordó que estuvo cerca de abandonar el fútbol. “Sí, a mí me tocó bajar los brazos y hasta quise dejar el fútbol. Creo que estaba Menotti y terminé jugando en la local cuando ya había estado en primera. Seguí, no bajé los brazos, pero llegó un momento que estuve a punto de dejar todo. Tenía a mi hijo, Gustavo, hablé con mi señora y le dije: ‘Negra, quiero dejar, no aguanto más’. Y me dijo que hiciera lo que quisiera, pero ‘fijate porque es lo que te gusta. Yo te voy a apoyar’. Y seguí. Hasta hoy ella me sigue acompañando y gracias a Miguel tuve la chance de continuar en el fútbol”, reflexionó.

Justamente, Encina destacó el trato que le dio Miguel Ángel Russo, a quien atribuyó una oportunidad decisiva. Explicó que estaba marginado y jugando en cuarta cuando el entrenador lo llevó nuevamente al plantle profesional. A los otros dos emblemas del Canalla que mencionó fue a Omar Palma y Ángel Zof.

“Omar fue para mí un padre, tanto adentro como afuera de la cancha. Cuando era chico, fue el primero que me dijo junto a Alfredo Killer: ‘Quedate en la pensión’. Zof era coordinador y con el Chelo Delgado estábamos en la pensión. Me educaron y enseñaron muchas cosas. Después me tocó tenerlo a Russo. Estaba marginado y él me llevó a la Primera. Ahí tuve la oportunidad de jugar otra vez. Me dio una chance que nunca me habían dado en ese momento. Siempre estaré agradecido a Omar y a Miguel”, reveló.

Hernán Sapito Encina
El Sapito nació en el Canalla y jugó 20 años en el fútbol profesional

La otra figura que aparece en su balance es su padre, no ya como sostén afectivo sino como referencia laboral concreta. Encina afirmó que, si el fútbol no le hubiera dado una nueva oportunidad, habría trabajado igual que ahora: en la construcción. “Hoy también estamos laburando de eso y me gusta”, dijo.

En su repaso de decisiones personales, señaló una que todavía considera equivocada: su salida de México, donde jugó en Tecos y Atlas de Guadalajara. Según confesó en la charla con el medio rosarino, cree que si se hubiera quedado “hubiese sido otra cosa” y que podría haber jugado más tiempo en ese país.

Su breve incursión en política tuvo un origen distinto al deportivo. Contó que se acercó con la intención de ayudar a chicos del barrio y a sus familias, después de trabajar con 150 pibes de Las Flores y Toba, a quienes entrenaban y les daban la merienda con aportes de amigos y dinero propio. “Me dijeron que siguiera, que hay que ser un poco caradura. Pero me di cuenta de que no es lo mío. A veces tiene que agachar la cabeza en algunas cosas... Viviendo en Las Flores iba a tener el apoyo de la gente, pero después decidí estar tranquilo. Por ahí alguno podía decir que era por la plata, pero lo mío era otra cosa, los chicos”, recordó. Para el cierre, dejó una mirada que definió su carrera en el fútbol. “Fui tocado por la varita mágica y volví a jugar. Gracias a Dios no paré hasta el día que me retiré”.

Encima disputó 366 partidos oficiales y convirtió 28 goles en una carrera de 17 años que lo llevó por siete clubes argentinos y dos equipos del exterior. El mediocampista se formó en las divisiones inferiores de Central y debutó en primera el 27 de octubre de 2001, en una derrota por 1 a 3 ante Vélez Sarsfield en el estadio José Amalfitani.

Hernán Sapito Encina
El delantero quedó en la historia del clásico rosarino (NA)

Apenas dos fechas después de su presentación, el entrenador Juan José López le dio la titularidad como mediocampista por derecha en el clásico rosarino del 11 de noviembre de 2001. El partido terminó 1 a 1 ante Newell’s Old Boys y Encina anotó el gol de Central. Tras esa actuación, sumó cinco presencias en el certamen y pasó casi dos años y medio sin jugar en el primer equipo, relegado a la reserva.

Su retorno se produjo el 6 de marzo de 2004, en un triunfo 3 a 1 ante Racing Club, partido en el que también convirtió. Russo comenzó a darle continuidad, pero el 18 de abril sufrió la rotura de ligamentos de la rodilla derecha tras una trabada de Fernando Belluschi ante Newell’s. Encina pudo reaparecer en la primera jornada del Torneo Clausura 2005, aunque una nueva lesión, esta vez una fractura en el tobillo derecho producto de una jugada con Sebastián Ariel Romero, volvió a apartarlo de las canchas.

Después de su paso por el fútbol mexicano, regresó a la Argentina en 2008 para jugar n Colón de Santa Fe. La temporada 2008-2009 lo tuvo en Godoy Cruz Antonio Tomba, con 30 partidos y un gol, y en el segundo semestre de 2009 jugó en Barcelona Sporting Club, de Ecuador, donde sumó 10 encuentros sin convertir. Entre 2010 y 2011 vistió la camiseta de Gimnasia y Esgrima La Plata, club en el que disputó 50 partidos y anotó tres tantos.

Instituto de Córdoba fue su siguiente destino, en la temporada 2011-2012 de la Primera B Nacional. Lugo de eso, Russo lo convocó nuevamente para Rosario Central, que afrontaba su tercer año consecutivo en la segunda categoría del fútbol argentino. Encina fue titular indiscutido en la campaña con 33 partidos y tres goles, y el equipo se consagró campeón, lo que le permitió el regreso a la Primera División. Ya en la máxima categoría, disputó 28 partidos y marcó cuatro goles en la temporada 2013-2014. El más recordado fue el que le convirtió a Newell’s Old Boys el 20 de octubre de 2013, en un clásico que Central ganó 2 a 1 en el estadio Gigante de Arroyito.

Tras dejar Rosario Central, Encina representó a Olimpo de Bahía Blanca en 2015. Al año siguiente descendió de categoría junto a Talleres de Córdoba y participó de la campaña que le devolvió el ascenso a Primera División al club cordobés, su segundo título de la Primera B Nacional tras el obtenido con Central en 2013. Se mantuvo en la segunda categoría para jugar en Independiente Rivadavia, con 25 partidos y un gol durante el Campeonato de Primera B Nacional 2016-2017. A mediados de 2017 firmó con Guaraní Antonio Franco, de Posadas, para disputar el Torneo Federal A. Sumó siete presencias en la primera parte del certamen y, tras el receso de verano, decidió no volver al club misionero, con lo que puso punto final a su carrera profesional.

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