El reciente Campeonato Mundial Clásico de Powerlifting, organizado por la Federación Internacional de Powerlifting (IPF) en Lituania, quedó marcado por un incidente que llevó a la apertura de una investigación penal. El asistente lituano Ernestas Kusinas fue acusado de haber saboteado de forma deliberada el intento de sentadilla de la atleta belga Sonita Muluh, quien buscaba levantar 334,5 kg, al colocar su rodilla debajo de la barra durante la competencia.
Sonita Muluh, campeona mundial de 2024, buscaba consolidar su liderazgo en la categoría de más de 84 kg con un récord histórico. El intento fue invalidado de inmediato de acuerdo con las reglas de la competencia, tras el contacto de la barra con la pierna del asistente. Kusinas, quien había formado parte del equipo encargado de la seguridad en la tarima, publicó después en Instagram: “Lo siento por ustedes, imbéciles, soy racista y lo hice a propósito porque los odio”. La confesión motivó la reacción de la federación y el inicio de la investigación.
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En declaraciones recogidas por Reuters, Kusinas explicó que su publicación fue escrita en un momento de enojo y tenía la intención de burlarse de quienes lo acusaban de racismo en redes sociales, y no reflejaba sus verdaderas opiniones. “Le di la migaja que quería”, afirmó sobre su respuesta a un usuario no identificado que lo había acusado de racismo en Instagram.

La Federación Lituana de Powerlifting decidió prohibir a Kusinas de por vida en cualquier evento vinculado al levantamiento de pesas, y remitió el caso a la policía, que inició una investigación por la publicación en Instagram y los hechos ocurridos durante el campeonato. Según el marco legal vigente en Lituania, si Kusinas es declarado culpable, podría enfrentar una pena de hasta dos años de prisión.
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Kristof De Coninck, pareja y entrenador de Muluh, declaró que la intervención de Kusinas pudo haber tenido consecuencias físicas graves: “Desestabilizar intencionalmente una barra con más de 330 kg sobre la espalda de un competidor pudo haber provocado lesiones extremadamente graves o consecuencias potencialmente fatales”. De Coninck también señaló que inicialmente creyeron que se trataba de un error, pero que el comentario en redes sociales dejó claro que el acto fue intencional y motivado por prejuicios raciales.
Sonita Muluh expresó su preocupación por la seguridad en el deporte: “Es impactante despertar cinco semanas después y que en internet se diga que lo hizo a propósito por el color de mi piel. Me siento insegura e incómoda de que esta persona esté parada a mi lado con un peso enorme, con todo lo que puede salir mal, con la cantidad de peso sobre tu espalda”.
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Además, la especialista en el levantamiento de pesas relató que tuvo suerte cuando se percató de que la barra había hecho contacto con la rodilla de Kusinas y pudo estabilizarla, señalando que no todos los atletas podrían reaccionar a tiempo en una situación semejante.
La atleta enfatizó que Kusinas no se puso en contacto con ella para disculparse, aunque no lo consideró una obligación. “Creo que fue un error humano que me costó caro ese día. Pero no sentí odio (por mi parte). No reaccioné violentamente; no lo insulté. Después se publicó un vídeo y dije: ‘Espero que no reciba odio’. Creí que había sido un error honesto”. No obstante, el giro en la situación se produjo cuando, semanas después, Muluh supo de las declaraciones públicas del asistente.
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En respuesta al incidente, la Federación Lituana de Powerlifting expresó en un comunicado: “Hemos revisado la información disponible sobre Ernestas Kusinas y nos han conmocionado profundamente las opiniones y actividades que ha hecho públicas, las cuales contradicen los principios que defendemos. La federación asume toda la responsabilidad de abordar este asunto”.
La IPF anunció una revisión de sus protocolos de selección y acreditación de voluntarios encargados de la seguridad de los atletas, según recogieron medios como Inside The Games. Muluh, por su parte, transmitió un mensaje a la comunidad internacional: “Nunca podrás controlar las acciones de quienes te rodean, pero sí puedes controlar cómo te afectan. Eso es algo que controlas por completo, así que no renuncien a ese poder ni abandonen sus metas. Es entonces cuando ellos ganan. No estoy sola, tú no estás sola. Estamos juntos en esto y he sentido ese apoyo en todo el mundo. Tenía cinco razones para no rendirme y ahora tengo cinco mil”.
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