
Néstor Gabriel Subiat representa un caso muy particular en la historia del fútbol. Nacido en Buenos Aires e hijo del ex futbolista Néstor Gilberto Subiat, emigró siendo niño junto a su familia rumbo a Europa, donde desarrolló toda su carrera profesional. Tras consolidarse en el fútbol suizo y obtener la nacionalidad, defendió la camiseta de la selección de Suiza, con la que disputó la Copa del Mundo Estados Unidos 1994. A partir de ahí, se transformó en el primer argentino en haber jugado en la selección helvética.
Ahora, en la previa del cruce entre Argentina, el país donde nació, y Suiza, la nación que lo adoptó y le permitió cumplir el sueño de jugar una Copa del Mundo, vuelve a vivir un duelo cargado de sentimientos. Su historia refleja el vínculo entre dos países que marcaron su vida: las raíces argentinas que nunca perdió y el profundo agradecimiento hacia el país adoptivo, el lugar donde construyó su carrera y alcanzó la élite del fútbol internacional.
PUBLICIDAD
“No le puedo gritar un gol a Suiza. Cualquiera que gane, para mi está bien. Siempre hincho por Argentina, pero Suiza me dio todo lo que tengo. Soy muy agradecido a este país, pero creo que Argentina tiene más chances de salir campeón del mundo que Suiza. La verdad que si Suiza gana, es porque hizo mérito. Y voy a estar feliz”, remarca.
Subiat, el hijo del Pájaro, ídolo de Platense, nació en Bragado. A los siete años, se fue para Francia, antes de radicarse en Suiza. “En el primer año en la selección suiza, disputé el Mundial 94 y me fue muy bien. Jugamos un Mundial después de 40 años. La verdad que me trataron de diez. Lo pasé fenomenal. Jugar una Copa del Mundo es siempre el sueño de todos los pibes, y lo pude cumplir”, revela el ex delantero, que arribó a Europa junto a su papa Néstor, su mamá Ada, y sus hermanas Myriam, Adriana y Wilma. Asimismo, agrega “la elección de jugar para Suiza fue sencilla, ya que estaba casado con Natacha, una francosuiza”.
PUBLICIDAD
Previo a ser convocado por primera vez al elenco rojo, el ex atacante estuvo cerca de jugar para la Sub-20 de Argentina, pero esa chance finalmente no se concretó. Resulta qué en 1987 en la previa a un partido de la Selección Mayor contra Italia en Zúrich, tuvo una conversación con Carlos Bilardo, quién le ofreció jugar para la Albiceleste. “Estábamos charlando con mi viejo y con Carlos, que me dijo: ‘Mirá, ¿si el año próximo hacemos una gira con la Sub-20 y te cito, venís?’. Yo le respondí: ‘Claro que sí’, pero finalmente no pasó nada. Lo que pasa es que nunca jugué en el fútbol argentino, y eso me jodió”, se lamenta.

El argentino nacionalizado suizo hizo toda su carrera en el exterior. Vistió las casacas de tres clubes de Francia: Mulhouse FC, Racing de Estrasburgo y Saint-Etienne. Además de cinco en su país adoptivo: Lugano, Grasshopper, Basilea, Etoile Carouge y Lucerna.
PUBLICIDAD
“Lo que me faltó en mi carrera es un poco de público caliente, como el de Boca en Argentina. Acá (Suiza) son muy fríos. En Suiza son un poquito fríos en Basel y en Lucerna. En Francia, son fríos también. Pero tenés al San Etienne que es una de las hinchadas más calientes, como la de Boca, equipo del cual soy hincha”, remarca en diálogo con Infobae desde Friburgo.
- ¿Cómo observa el partido que jugarán Argentina contra Suiza?
- Muy peleado. Argentina debe mejorar mucho respecto a los partidos contra Egipto y Cabo Verde para ganarle a Suiza, que es un equipo muy colectivo y peligroso, aunque no veo grandes debilidades en ellos. El partido será difícil y parejo físicamente; hay que aprovechar la lentitud de sus centrales y jugar con más ritmo. El técnico (Murat Yakin) es muy amigo. Jugué cuatro años con él en la selección y en el Grasspor. Entonces, lo conozco bien. Es un tipo que sabe de fútbol y es muy pero muy vivo y te complica siempre, ¿viste? El tipo lee bien los partidos y te complica. Sabe dónde puede dañar al rival y lo hace. Hay que tener mucho cuidado con en ese equipo, para Argentina estoy hablando.
PUBLICIDAD
- ¿Conociendo al seleccionado de Suiza, cree que puede complicar a Argentina más de lo que hizo Egipto?
- Sí, porque Suiza es mucho mejor equipo que Egipto. Conozco bien al técnico rival, es muy vivo y sabe complicar los partidos, hay que tener mucho cuidado. Veo el partido bastante abierto y creo que pueden complicar a Argentina más que Egipto. El problema va a ser sí Argentina juega como el primer tiempo contra Egipto. Vas a tener que jugar mucho mejor de lo que hizo contra Egipto para ganarle a Suiza. Si no, se le va a complicar. Y como sucedió en el 2014, vamos a ir a la prórroga.
PUBLICIDAD
- ¿Cuál es la debilidad que tiene Suiza?
- Debilidad, la verdad, no le veo mucha. Es un equipo fuerte, muy colectivo. Sabe lastimar en donde más duele. Hay que tener mucho cuidado, están con confianza. Pero saben que se enfrentan a Messi, que lo cambia todo. Así que yo creo que el partido se va a decidir si Argentina fuese serio en su juego, y si juega mucho mejor que lo que hizo contra Egipto y Cabo Verde también. Los delanteros son muy buenos, muy rápidos. Vargas, es muy peligroso. Es un equipo bastante completo. En el mediocampo también. No va a ser un partido fácil. Hay que jugar un gran partido para pasar a semifinales.
PUBLICIDAD
- ¿Físicamente están mejor los suizos que los argentinos?
- No, físicamente no. Yo creo que están todos bien. Suiza jugó la prórroga contra Colombia, ahí sintió el cansancio también, ¿no? Un poquito más que los argentinos, yo creo.
PUBLICIDAD

- ¿Cómo se está viviendo en Suiza el Mundial?
- Bastante bien, contentos, la gente feliz. Arrancaron bastante enojados con el técnico cuando empataron en el primer partido contra Canadá. Será un partido especial para mí, obviamente. Si Suiza gana, lo aceptaré, pero siempre apoyo a Argentina. Espero que sea un gran partido y lo disfrutaré tranquilo.
PUBLICIDAD
- ¿Qué es de su vida, hoy?
- Estoy viviendo entre Suiza y Francia, laburando en el correo internacional suizo. Estoy en la parte de Aduana. Me ocupo de los clientes internacionales. Soy asistente para los italianos, franceses y latinoamericanos. En el fútbol, largué todo, porque estuve dando eventos deportivos y me mató un poco el COVID. Por tres años consecutivos no pude laburar por la pandemia. Entonces, encontré este laburo, y seguiré hasta pensionarme. Me falta poco. Tengo 61 años, y bueno acá te pensionas con 65.
- ¿En qué ciudad reside?
- En Friburgo, a 20 minutos de Berna. Esta ciudad es mitad francesa, mitad alemana. Se habla los dos idiomas. Además, manejo el italiano, un poco el inglés, alemán y portugués, ya que tuve muchos compañeros brasileros. Entonces, me doy maña con los idiomas.
- ¿Mantiene costumbres argentinas?
- Dentro de mi corazón sigo siendo argentino, viste. Cien por ciento no conservo las costumbres argentinas, pero sí consumo mate y dulce de leche. Ahora, puedo ver la televisión argentina por intermedio del celular o la computadora. En Bragado, quedó parte de mi familia, primos, tíos, amigos, y voy seguido para allá a visitarlos.
- ¿Cómo fueron sus inicios en el fútbol?
- En Francia, siguiendo a mi viejo (Néstor), que jugó en Europa. Yo empecé en Milhouse FC francés, en el club donde terminó mi viejo; ahí arranqué todo. Fui a la escuela hasta los 17 años cuando debuté en Primera, que era la B de Francia. Con ese club, ascendimos a la máxima categoría y nos fue muy bien. Yo jugué con, por ejemplo, el presidente actual del Estraburgo, Marc Keller. Después, compartí plantel del Estraburgo con Youri Djorkaeff, campeón del mundo con Francia en 1998. Después, me casé con Natacha y me quedé. Ella nació en Francia, pero siempre tuvo el pasaporte suizo. Eso me permitió jugar a Suiza. Me compró el Lugano FC, que es suiza-italiano. Me fue muy bien, y ganamos la Copa Suiza. Entonces, la selección local me vio y me convocó el entrenador Roy Hodgson. Me dijo si quería jugar en la selección y le respondí “sí, dale”.
- ¿Qué balance hace de su paso por la selección suiza?
- En el primer año, disputé el Mundial 94, me fue muy bien. La verdad que me trataron de diez; lo pasé fenomenal. Jugar un Mundial es siempre el sueño de todos los pibes y lo pude cumplir. Le tengo mucha gratitud a Suiza por la posibilidad que me dio, Además, después jugué en el Grasshopper, que es un club fabuloso, multicampeón en ese país. En cuatro años, ganamos tres títulos; teníamos un equipazo. La mayoría estuvimos en la selección local y la verdad que lo disfruté mucho. Disputamos dos veces la Champions League contra el Real Madrid. Jugamos varios partidos lindos frente al Ajax en Ámsterdam.
- Después, pasó por Basilea, que es un equipo suizo importante...
- Sí. Pasé por el Basel varios meses, cuando el Grasshopper de Zürich me cedió a préstamo. En ese entonces, el mejor club era el Grasshopper. El Basel era un equipo de menor nivel. Le costaba mucho más, pero después empezó a ganar todo. Con los años, empezaron a ganar, ganar y ganar. Ahora, salieron campeones nuevamente. En 1998, me fui para Saint Etienne que estaba en la B y justamente ese año ascendimos a la Primera. Es una de las hinchadas más calientes de Francia, como la de Boca.
- ¿Por qué la comparación?
- Porque alientan siempre, todo el tiempo y llenan la cancha. Cualquier partido, sea amistoso u oficial, lo llenan. Son tremendos. Lo que me faltó en mi carrera es un poco de público caliente, como hay en Argentina.
- ¿Son muy fríos allá?
- Sí, muy fríos, no son tan calientes como en Argentina. En Suiza son un poquito más fríos en Basel y en Lucerna. En Francia, tenés a San Etienne y al Marsella que son hinchadas fabulosas. Pero la del Lens, en el norte de Francia, no es tan así. Después, los otros públicos son medio, medio, así nomás. El mejor público es el del Marsella y el de San Étienne francés
- ¿Tuvo oportunidad de jugar en algún momento para la selección argentina?
-Una vez hubo un partido acá (Suiza) entre la selección argentina e Italia en junio de 1987. Yo tenía 20 años y Bilardo me quería citar para la Sub-20. Estábamos charlando con mi viejo y Carlos me dijo: ‘Mirá, si el año próximo hacemos una gira con la Sub-20, si te cito, ¿venís?’. Yo le respondí “claro que sí”, pero finalmente no pasó nada. Lo que pasa es que nunca jugué en Argentina y eso me jodió. Además, en la selección argentina estaban Diego Maradona y Jorge Valdano, tenía que competir con ellos en el puesto.
- ¿En ese amistoso que disputaron en Zurich, por el aniversario de la FIFA, es verdad que le fue difícil conseguir entradas, pero Bilardo encontró la manera de que pueda ingresar con ellos al estadio?
-Sí. Carlos le dijo a mi papá que los siga con el auto y a mí me dijo “te subís con nosotros en el colectivo y listo”. Y lo hice. Entradas no conseguí, pero por intermedio de Carlos me metí en el micro como un jugador más. Así que entré al partido con ellos. Ahí hablé con los campeones del mundo. Jorge Burruchaga me presentó a sus compañeros, pero lo mejor vino después. Entré como un jugador más, con un bolso como futbolista. Los hinchas me pedían que les firme autógrafos. Pedro Pasculli me decía “pero dale, firmá, que te importa lo que pase”
- ¿Maradona que le dijo cuando lo vio?
-Diego me dijo “che, parece que jugás bien. Quién sabe por ahí con la de Francia, pero esta es la camiseta más linda del mundo”, y se besó el escudo argentino. Luego, me dio un abrazo riéndose. Al final, me aconsejó: “Vos métele, con huevos y sangre siempre, como somos nosotros los argentinos. No te olvides”.
- ¿Le hubiera gustado compartir vestuario con esos monstruos?
- Claro que sí. Por ahí sí iba a jugar al fútbol argentino y la rompía, me citaban a la Selección, pero tuve un poquito de mala suerte. Cuando estaba en el Grasshopper, casi voy a jugar al Napoli de Italia. Pero me lesioné, me rompí el tendón de Aquiles y no se dio. Pude terminar mi carrera bien y la verdad que no me quejo. Estoy muy contento con lo que hice y lo disfruté bastante, eso es lo más importante. Además, gané muchos títulos: la Copa Suiza, tres veces campeón local y en la B con Saint-Étienne.
- ¿Tiene la marca de ser el único argentino que jugó en la selección de Suiza hasta la convocatoria en su momento de Blondel?
- Sí, es verdad. Sabía que Lucas era suizo desde cuando jugaba en Tigre. Es increíble que uno de mis amigos, Murat Yakin, sea el técnico de la selección suiza, con quién jugué durante cuatro años. En el Grasshopper salimos campeones y somos amigos.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Delem, el técnico brasileño que pudo cambiar la historia de Messi para siempre
Descubrió y promocionó desde las inferiores de River Plate a jugadores que hicieron historia en el club y en la Selección como Pablo Aimar. Documentos inéditos familiares de su carrera que se conocen por primera vez

12 goles, 40° C, un arquero descompensado y un delantero con un tumor cerebral: “la Batalla de Lausana” entre Suiza y Austria en 1954
El elenco helvético jugará los cuartos de final tras 72 años y la última vez que jugó en esa instancia el partido tuvo de todo

Admira a Messi, su padre fue un preso político y quiere eliminar a Argentina con Suiza: “Nunca he huido de nada”
Granit Xhaka lleva la 10 de Suiza, es padre de tres hijas y está casado con Leonita desde 2017. Sus padres se escaparon de su país en 1990 y él conoció a sus abuelos cuando tenía 12 años

El periodista español que se hizo viral por su defensa a Messi explicó por qué su país está dividido: “Lo tienen atragantado”
En diálogo con Infobae, David Bernabeu Reverte dio precisiones de la grieta que existe en España por el goleador argentino

El inolvidable grito de Di María y el “casi gol” olvidado de 2014: todos los cruces oficiales entre Argentina y Suiza
Los equipos que definirán el último cruce de cuartos de final de la Copa del Mundo se enfrentaron en siete oportunidades. Además de aquel gol de Fideo, también hubo de Maradona y Messi


