Irán marcó un gol agónico, hizo una de las mejores celebraciones del Mundial y clasificaba a 16avos: el VAR lo anuló

El conjunto asiático pasó de la algarabía a la desazón en un instante tras no convalidar el tanto de Shoja Khalilzadeh

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Shoja Khalilzadeh hacía delirar a todo Irán, pero el VAR le anuló su gol (REUTERS/Matthew Childs)
Shoja Khalilzadeh hacía delirar a todo Irán, pero el VAR le anuló su gol (REUTERS/Matthew Childs)

La noche en Seattle se vio envuelta en dramatismo cuando Irán y Egipto disputaban su última oportunidad en el Grupo G. El encuentro, que se desarrollaba con el marcador igualado 1-1, cobró una dimensión inesperada al cierre del tiempo reglamentario. Una jugada en tiempo agregado terminó con un gol que le daba la clasificación a Irán, pero la intervención del VAR alteró el desenlace y la emoción del partido.

El estadio albergó una tensión creciente a medida que el reloj avanzaba hacia los minutos finales. Irán necesitaba una victoria para asegurar su pase a los 16avos de final (a la misma hora Bélgica goleó a Nueva Zelanda y se adjudicó el primer puesto). El empate no bastaba para el conjunto asiático, por lo que cada ataque tenía un peso determinante.

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A dos minutos del pitazo final, un avance por el sector derecho derivó en una serie de rebotes dentro del área de Egipto. La pelota quedó suelta cerca del punto penal y fue el defensor Shoja Khalilzadeh quien aprovechó la ocasión. Con decisión, Khalilzadeh ejecutó un remate cruzado que dejó sin respuestas al arquero Mostafa Shobeir. El balón infló la red y la hinchada iraní estalló en júbilo.

La reacción de los jugadores y del público reflejó la magnitud del momento. Shoja Khalilzadeh corrió hacia la banda, se quitó la camiseta y esquivó a sus compañeros que intentaban alcanzarlo. Se arrodilló de cara a los seguidores de Irán, mientras los suplentes y titulares se abalanzaban sobre él en una imagen cargada de simbolismo. La celebración fue más allá del desahogo: el defensor se colocó unos anteojos oscuros, imitando el gesto popular de “Thug Life”, en una escena que rápidamente se viralizó y fue destacada como una de las más originales del torneo.

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La euforia de la clasificación parecía consumada. Con ese tanto, Irán se ubicaba en el segundo puesto del grupo y festejaba el pasaje a la siguiente ronda. El festejo en el campo contrastaba con la incertidumbre que se gestaba en la cabina del VAR, donde los árbitros revisaban la acción con detenimiento.

La tecnología de detección semiautomática de fuera de juego entró en funcionamiento. Durante la revisión, las imágenes se detuvieron en el instante previo al remate de Khalilzadeh. El sistema detectó que el defensor se encontraba adelantado, apenas por menos de medio pie respecto al último defensor egipcio. Fue una diferencia mínima, pero suficiente para invalidar el tanto. La decisión fue comunicada por la pantalla gigante.

La secuencia de emociones fue abrupta. En cuestión de segundos, Irán pasó de la euforia colectiva a la frustración absoluta. Los abrazos se detuvieron y la incredulidad se apoderó de los futbolistas, que miraban la repetición en el estadio. La anulación del gol dejó el resultado en empate 1-1, dejando a Egipto como segundo y a Irán esperando por ser uno de los mejores terceros.

La escena del festejo de Khalilzadeh, que había quedado arrodillado junto al banderín del córner, se transformó en una postal de la desilusión. Sus compañeros, que segundos antes lo habían rodeado en una montaña humana, se dispersaron en el campo mientras el árbitro central reanudaba el juego. La imagen de los anteojos “Thug Life” quedó como un símbolo de la efusividad truncada por la tecnología.

La última jugada del partido no solo definió el destino de un equipo, sino que también ilustró el papel del videoarbitraje en el fútbol moderno. La precisión tecnológica permitió detectar una posición adelantada milimétrica que escapaba al ojo humano, y la resolución fue inmediata y contundente. A pesar de la controversia y el debate que suele rodear a este tipo de jugadas, la decisión fue tomada con base en la evidencia técnica disponible.

Con estos resultados dentro del Grupo G, Bélgica, que avanzó como primero a los 16avos, aguarda para conocer a qué tercero se enfrentará, mientras que Egipto chocará contra Australia (el vencedor de este cruce se medirá en octavos contra el vencedor del cruce que protagonizarán Argentina y Cabo Verde). Irán, por su parte, espera una mano externa para poder avanzar.

Tabla de posiciones de los mejores terceros:

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