Murió Mircea Lucescu, el técnico de la selección de Rumania que había sufrido un infarto tras quedarse afuera del Mundial 2026

El símbolo del fútbol rumano falleció en Bucarest tras una doble afección cardíaca, poco después de dejar su cargo y de la derrota ante Turquía en el repechaje. Su carrera abarcó más de seis décadas y múltiples títulos

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Murió Mircea Lucescu, el técnico de la selección de Rumania que había sufrido un infarto tras quedarse afuera del Mundial 2026 (REUTERS/George Calin)
Murió Mircea Lucescu, el técnico de la selección de Rumania que había sufrido un infarto tras quedarse afuera del Mundial 2026 (REUTERS/George Calin)

La muerte de Mircea Lucescu a los 80 años en Bucarest, tras sufrir un doble infarto pocos días después de dejar el cargo de seleccionador de Rumania, conmocionó al mundo del fútbol y cerró la historia de uno de los técnicos más laureados del siglo XXI. El deceso se produjo este martes en el Hospital Universitario de la capital rumana, donde permanecía internado desde el viernes anterior por complicaciones cardíacas. El hospital confirmó el fallecimiento a las 20:30 hora local, en un comunicado que subrayó su papel como símbolo nacional y pionero del deporte en su país.

Mircea Lucescu había presentado su renuncia al frente de la selección de Rumania el 2 de abril, tras sentirse indispuesto durante un entrenamiento, una semana después de la derrota ante Turquía en las semifinales del repechaje europeo al Mundial 2026. La eliminación, que privó a Rumania del regreso a la Copa del Mundo, precedió a los problemas de salud que derivaron en su internación y posterior fallecimiento. El entrenador se convirtió en el seleccionador de mayor edad en dirigir un partido oficial al frente de un combinado nacional, con 80 años durante el encuentro ante los turcos.

La Federación Rumana de Fútbol (FRF) expresó su pesar a través de sus canales oficiales y decretó un minuto de silencio en todos los partidos de la próxima jornada de las competiciones nacionales. “Nuestro fútbol pierde hoy no solo a un brillante estratega, sino a un mentor, un visionario y un símbolo nacional que llevó la bandera tricolor a las más altas cimas del éxito mundial”, publicó la entidad. La trayectoria de Lucescu superó la barrera de seis décadas, primero como jugador, luego como entrenador, y abarcó títulos y récords en varios países.

Mircea Lucescu había dirigido el duelo de repechaje europeo rumbo al mundial que Rumania perdió ante Turquía en el Tupras Stadyumu (REUTERS/Murad Sezer)
Mircea Lucescu había dirigido el duelo de repechaje europeo rumbo al mundial que Rumania perdió ante Turquía en el Tupras Stadyumu (REUTERS/Murad Sezer)

Nacido el 29 de julio de 1945 en Bucarest, Lucescu inició su carrera deportiva en 1961, y dos años después llegó al Dinamo Bucarest, club con el que conquistó siete ligas y dos copas nacionales. Como futbolista sumó 70 partidos en la selección rumana y fue capitán en el Mundial de México 1970. Su debut como entrenador se dio en 1979 en el Corvinul Hunedoara y, a partir de 1981, asumió el banquillo de la selección nacional, a la que clasificó por primera vez a una Eurocopa en Francia 1984.

La carrera de Lucescu incluyó experiencias en clubes de Italia, Turquía, Rusia y Ucrania. En este último país firmó su etapa más exitosa al frente del Shakhtar Donetsk, equipo con el que ganó ocho ligas, seis copas, siete supercopas y la Copa de la UEFA en 2009. Su gestión en el club ucraniano lo posicionó como uno de los entrenadores más exitosos de Europa del Este y referente en la modernización de métodos de entrenamiento en la región. Además, obtuvo títulos con el Galatasaray y el Besiktas en Turquía, el Zenit en Rusia y el Dinamo Kiev en Ucrania, sumando en total 35 títulos importantes.

En agosto de 2024, Lucescu volvió a hacerse cargo de la selección rumana con el objetivo de clasificar al país al Mundial 2026, 38 años después de su primer ciclo. Durante este segundo periodo al frente del equipo nacional, sumó 11 victorias, un empate y seis derrotas, pero la caída ante Turquía en la repesca europea puso fin a su última aventura en los banquillos.

Reconocido por su inteligencia táctica y su disciplina, Lucescu recibió distinciones como la Orden Nacional de la Estrella de Rumania y el título de Entrenador del Año en varias ocasiones. El propio técnico había afirmado: “Morir en el campo es lo más bonito que le puede pasar a un entrenador. Me gustaría morir en el campo. Significa que lo has vivido todo en plena lucha”.

El legado de Mircea Lucescu continuará en la memoria del fútbol rumano y europeo. La Federación Rumana anunció homenajes en su honor y sus logros permanecen como referencia para futuras generaciones de entrenadores y jugadores.