Una leyenda del Manchester United reveló el partido que marcó su retiro del fútbol: “Me di cuenta de que no había manera”

El volante recordó cómo un enfrentamiento contra Dennis Bergkamp e Ian Wright marcó el límite físico que lo llevó a tomar la decisión de retirarse profesionalmente

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Robson, leyenda del Manchester United,
Robson, leyenda del Manchester United, decidió retirarse tras un partido ante el Arsenal en 1997 (IMDb)

En la década del 90, el fútbol inglés vivió una transformación que lo consolidó como uno de los espectáculos más intensos y competitivos del mundo. La llegada de la Premier League en 1992 profesionalizó aún más la estructura, atrajo estrellas internacionales y elevó el nivel de exigencia física y táctica a alturas inéditas.

En ese contexto, la figura de Bryan Robson destaca como uno de los emblemas del Manchester United y del fútbol británico. Un jugador cuyo temple y liderazgo marcaron una época.

Sin embargo, incluso los más grandes deben enfrentar el momento en que el cuerpo les exige detenerse. Robson, referente absoluto de los Red Devils, relató años después que su retiro definitivo tuvo un detonante muy concreto: un partido ante el Arsenal de los años 90, en el que la dupla ofensiva de los Gunners le dio la señal definitiva de que era hora de colgar los botines.

La Premier League de los 90 era sinónimo de ritmo vertiginoso, contacto físico y estadios repletos de pasión. En ese ambiente, los equipos grandes contaban con planteles repletos de figuras, pero el margen de error era mínimo y la exigencia, máxima. Para los futbolistas veteranos, como Bryan Robson, sobrevivir en ese ecosistema resultaba una tarea titánica.

Robson, quien había debutado profesionalmente en 1975, fue testigo y protagonista de esa evolución. En 1994, pasó a ser jugador-entrenador del Middlesbrough, asumiendo el doble desafío de liderar desde el banquillo y en el campo.

Durante tres temporadas, Robson alternó su rol de estratega con esporádicas apariciones como futbolista, acumulando apenas 27 partidos con el Boro, la mayoría en su primer año. La velocidad del juego y la irrupción de nuevas figuras dejaban en claro que la elite inglesa era territorio de jóvenes con físico privilegiado y técnica refinada.

Robson alternó como jugador-entrenador en
Robson alternó como jugador-entrenador en el Middlesbrough acumulando solo 27 partidos en tres temporadas debido a la alta competitividad (REUTERS)

El partido que cambió todo

El 1 de enero de 1997, con el Middlesbrough necesitado de solidez defensiva, Robson decidió alinearse como defensor central en el mítico Highbury para enfrentar al Arsenal, un equipo que en esos años ya perfilaba la revolución que Arsène Wenger consolidaría poco después.

Al otro lado del campo estaban dos delanteros letales: Dennis Bergkamp e Ian Wright, símbolos de una generación que combinaba talento, movilidad y voracidad goleadora.

“El partido ante Arsenal fue el que marcó el final de mi carrera”, confesó Robson en una entrevista con la revista FourFourTwo.

“Jugué hasta pocos días antes de cumplir los 40. Decidí ponerme como central y tuve que marcar a Bergkamp y Wright. Ellos terminaron conmigo. No pude caminar durante tres días después de ese partido; ni siquiera podía dar un paso”, recordó el excapitán inglés.

Ese día, el Middlesbrough cayó 2-0. Este resultado, más allá del marcador, fue revelador para Robson. “Me di cuenta entonces de que no había manera de jugar en la Premier League con 40 años. No sentí tristeza; más bien fue un alivio no tener que someter mi cuerpo a ese castigo otra vez. Hay que aceptar que llega un momento en el que no puedes hacer lo que antes hacías”, reflexionó el ídolo del United.

El enfrentamiento contra Dennis Bergkamp
El enfrentamiento contra Dennis Bergkamp e Ian Wright marcó el punto final en la carrera profesional de Robson (The Sun)

Un legado imborrable más allá del retiro

La carrera de Bryan Robson fue mucho más que ese último partido. Su trayectoria incluye 800 partidos oficiales entre clubes y selección, 65 capitanías con Inglaterra y una reputación que traspasó fronteras. “Fui un chico de Chester-le-Street obsesionado con el fútbol. Era hincha del Newcastle United y solía ir a los partidos en colectivo. Tenía un primo de Birmingham que venía a visitarme y jugábamos juntos. Siempre decía que tenía buena técnica, incluso cuando tenía dos o tres años”, recordó sobre sus primeros pasos en el deporte.

El retiro, lejos de ser un capítulo amargo, fue una transición natural en una carrera plena. “No sentí tristeza, más bien fue un alivio”, insistió.

El fútbol inglés de esa época no tenía piedad con quienes perdían el ritmo, y la dupla implacable de Bergkamp y Wright representó la prueba definitiva de que había llegado el momento de dejar paso a nuevas generaciones.