
Este jueves, Miguel Ángel Russo retornó a los entrenamientos de Boca Juniors luego de ausentarse diez días debido a una infección urinaria. Si bien todavía no está confirmado que el entrenador forme parte de la delegación que viajará a Rosario, para enfrentar a Central este domingo desde las 17:30, una llamativa medida que surgió en concordancia entre el plantel y el cuerpo técnico.
La decisión tiene que ver con la restricción que hay en el acceso a la concentración. Este cambio modificó la dinámica interna del plantel, que viene de una recuperación importante con la que dejó atrás la peor racha de la historia del club y logró tres triunfos consecutivos. El club prohibió la entrada de peluqueros, vendedores de ropa y perfumes durante las concentraciones previas a los partidos, una medida que buscó preservar la privacidad y evitar distracciones.
La medida se implementó después de que el equipo atravesara una serie de 12 partidos sin victorias, lo que provocó tensiones internas y la proliferación de rumores sobre el ambiente en el vestuario. Según contó el periodista Leandro Aguilera, el cuerpo técnico de Boca Juniors decidió actuar para proteger la armonía que se percibe tras encadenar tres triunfos consecutivos, y evitar que se filtren detalles de lo que ocurre puertas adentro. En este sentido, los peluqueros solo podrán atender a los jugadores en el predio de Ezeiza o en sus domicilios particulares, quedando excluidos de las concentraciones.
La iniciativa de limitar el acceso a personas ajenas al plantel y cuerpo técnico surgió de Leandro Paredes, quien se consolidó como uno de los líderes del grupo tras su regreso de la convocatoria con la selección argentina. El periodista de TyC Sports señaló que la decisión de Paredes apunta a que “la intimidad sea total y la concentración sea exclusiva en lo que viene”, eliminando la presencia de peluqueros y vendedores de accesorios, una costumbre que hasta hace poco era habitual en las concentraciones del club.
El impacto de estas restricciones se vio reflejado en la convivencia grupal, que mejoró notablemente y que comenzó con el hermetismo que hay cada vez que el plantel se entrena en Ezeiza y en La Bombonera, todos los jueves. El grupo de jugadores, fortalecido en torno a figuras como Paredes y Edinson Cavani, logró sobreponerse a la adversidad, incluyendo la ausencia temporal de su entrenador Miguel Ángel Russo por problemas de salud. El club espera contar con Russo para el próximo partido ante Rosario Central, aunque aún no ha recibido el alta médica tras una infección urinaria que lo mantuvo internado durante tres noches.
En el plano deportivo, Boca Juniors se prepara para visitar a Rosario Central este domingo, en un encuentro correspondiente a la octava fecha del Torneo Clausura. El equipo presentará una sola modificación en el once titular: Leandro Brey reemplazará al lesionado Agustín Marchesín, mientras que Tomás Belmonte, Ander Herrera y Marco Pellegrino volverán a estar entre los convocados, aunque Pellegrino permanecerá como suplente de Ayrton Costa.
La decisión de restringir el acceso a la concentración se enmarca en el objetivo de Boca Juniors de mantener el foco en la única competencia en la que sigue en carrera este año y asegurar un buen cierre de temporada. El club, bien posicionado en el Grupo A y en la Tabla Anual de cara a la próxima Copa Libertadores, busca consolidar la unidad interna y evitar cualquier elemento externo que pueda afectar la preparación del equipo. “La idea del campeón del mundo es que en la previa de los partidos, la intimidad sea total y la concentración sea exclusiva en lo que viene”, destacó TyC Sports al referirse a la postura de Leandro Paredes.
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