Los deportistas son un síntoma, nunca la enfermedad

Que luego de cuatro días de Juegos Panamericanos la Argentina haya logrado solo dos medallas doradas -ambas en wakeboard- parece una consecuencia más que una circunstancia

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HunterSmith de Canada (plata), Kai
HunterSmith de Canada (plata), Kai Ditsch Kai de Argentina (oro) y Daniel Johnson de USA (bronce), durante la ceremonia de medallas del Esqui Acuatico Wakeboard en la laguna Los Morros (Javier Valdes Larrondo/Santiago 2023 vía Photosport)

Ya quedó dicho que no tiene sentido ni es justo evaluar la performance de una delegación multideportiva -pamamericana en este caso- como si se tratase de un todo, de una masa uniforme que responde a una sola lógica.

Tampoco es justo dividir a nuestros atletas entre exitosos y fracasados como si fuésemos uno de esos cibersicarios tan en boga: cada uno de ellos es una historia diferente que, en la enorme mayoría de los casos, desconocemos absolutamente. Tanto los desconocemos como que la mayoría de los argentinos nos enteramos después de su triunfo de ayer en Santiago que Eugenia de Armas, además de crack del wakeboard y doble de riesgo en series de Netflix es la campeona del mundo en su especialidad. Si así nos preocupamos por enterarnos de sus sucesos imagínense cuánto podríamos saber de sus padeceres.

Nada de justificativos ni sobreprotecciones que nadie nos pide. Pero antes de llegar a Chile se había advertido de lo difícil que sería que la Argentina encontrara números similares a los de cuatro años atrás en Lima.

Recambios generacionales que aún no tuvieron su tiempo de maduración, íconos que, lógicamente, son difíciles sino imposibles de reponer, limitaciones infraestructurales, degradación económica tan común a casi todos nosotros y los vaivenes propios de deportes que suben y bajan de país en país se adosan al eterno drama de prescindir de una política deportiva integral son sólo algunos de los factores que influyen en estos tiempos duros para buena parte del denominado deporte olímpico.

Eugenia de Armas, campeona del
Eugenia de Armas, campeona del mundo, primera medalla dorada en Santiago 2023

Toda esta explicación sirve para poner sobre la mesa que el último eslabón en la cadena de responsabilidades es el de los deportistas. Ellos son el síntoma, no la enfermedad.

Y que después de cuatro días de Juegos Panamericanos la Argentina haya logrado solo dos medallas doradas -ambas en wakeboard- parece más una consecuencia que una circunstancia. No se viene a estas competencias pensando en relatar victorias como si fuésemos de la TV China. Pero si se puso en contexto lo bueno sucedido hace cuatro años en Lima tiene su lógica que nos preguntemos cuál es el diagnóstico que hacen sobre este presente los que realmente saben del tema.