Benedetto cabecea al gol en la primera Superfinal (Nicolás Aboaf)
Benedetto cabecea al gol en la primera Superfinal (Nicolás Aboaf)

El empate en la Bombonera dejó bien parado a River en su búsqueda de la cuarta Copa Libertadores de su historia. De todos modos, en Núñez todos saben que la revancha del sábado 24 será un partido complejo, en el que River intentará imponer las condiciones como en el primer tiempo del choque de ida pero en el que también deberá cuidarse de algunos aspectos del juego de Boca. Un Boca que ya demostró ser un equipo con escasa elaboración de juego pero con mucho gol.

Por esa razón, la confianza reinante en River convive con el lógico respeto que merece un rival al que le brota el gol, en especial, a partir del poder de fuego de Wanchope Abila y de Darío Benedetto.

Wanchope marcó el primer gol en la Bombonera (Nicolás Aboaf)
Wanchope marcó el primer gol en la Bombonera (Nicolás Aboaf)

Son cuatro las cuestiones que tienen especialmente alerta a Marcelo Gallardo y a su cuerpo técnico de cara al partido que marcará para siempre la historia de ambos clubes. Las siguientes:

1) La peligrosidad de Abila y de Benedetto. Los delanteros representan el principal sostén de Boca, un equipo que no necesita jugar bien ni tener elaboración de juego para convertir. Tanto Wanchope como el Pipa anotan goles en la mayoría de los partidos y eso los vuelve temibles. Son dos optimistas del gol, como alguna vez Carlos Bianchi definió a Martín Palermo. Y lo dejaron en claro en la primera final al anotar los dos goles de Boca en la Bombonera.

El festejo de Boca en el primer gol (Reuters)
El festejo de Boca en el primer gol (Reuters)

2) Las pelotas paradas. El domingo 11, en su cancha, Boca anotó el segundo gol por esa vía, luego de un tiro libre de Sebastián Villa y del posterior cabezazo de Benedetto ante la débil marca de Rafael Borré. Quedó la sensación de que Franco Armani podría haber hecho algo más: por caso, salir a interceptar el centro, que fue más bien bombeado. River además se paró demasiado cerca de su arco para defender. Pero la cuestión central es de fondo: de los doce goles que a River le anotaron en los 21 partidos del semestre, ocho fueron de pelota parada: Villa Dálmine, San Lorenzo, San Martín de San Juan, Colón, Gremio (2), Estudiantes y Boca le convirtieron por esa vía.

3) Los contragolpes de Boca. Gallardo sabe que otro de los puntos fuertes de Boca son las transiciones defensa-ataque. Si bien no se sabe aún cómo formará Boca, en el cuerpo técnico de River imaginan que se encontrarán con un rival que durante largos pasajes del juego se dedicará a esperar y a tratar de salir rápido de contragolpe, seguramente con la velocidad de Villa como una de las principales armas. Cristian Pavón se recupera de un desgarro y es difícil que pueda estar, lo que le abre una posibilidad de jugar desde el arranque a Carlos Tevez, quien en la Bombonera ya dejó en claro lo peligroso que puede ser al jugar con espacios. De sus pies salió la asistencia que dejó a Benedetto solo frente a Armani en tiempo de descuento. El arquero de River salió a achicar muy bien y evitó que su equipo se fuera con una derrota de la Bombonera.

Tevez, ¿clave en el segundo partido? (Nicolás Aboaf)
Tevez, ¿clave en el segundo partido? (Nicolás Aboaf)

4) Las dificultades que tuvo River para imponerse ante Boca en el Monumental en los últimos partidos y el invicto que ostenta Guillermo Barros Schelotto como técnico de Boca en Núñez. Con Gallardo, River le ganó 1 a 0 a Boca en el Monumental en los últimos dos Superclásicos coperos: 1 a 0 por la Sudamericana 2014, con gol de Leonardo Pisculichi, y también 1 a 0 por la Libertadores 2015, con el penal anotado por el uruguayo Carlos Sánchez. Sin embargo, desde que Gallardo asumió como técnico de River a mediados de 2014, jugaron cinco Superclásicos en el Monumental por campeonatos locales y su equipo no pudo ganar: empataron dos y Boca festejó en los tres restantes. Y Guillermo no cayó ante Gallardo en el Monumental.

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