Viva la irreverencia: tocó Liliana Felipe y hubo ironía, política y el recuerdo de su hermana desaparecida

La artista “argenmex” está en Buenos Aires dando conciertos por el aniversario del Golpe de Estado de 1976. Vuelve a presentarse el jueves 16 de abril

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Liliana Felipe
Liliana Felipe y el amor de su público, en el teatro Empire, de Buenos Aires.

Quizás el momento más alto del recital -quizás siempre lo es- fue cuando se venían los bises y el público, ya entregado, gritaba nombres de los temas que quería. “Mala”, “San Miguel Arcángel”, “Sirena con patas”. Desde el escenario, la cantante argenmex Liliana Felipe sonreía, con una mano sobre el piano. Otra vez en Buenos Aires, otra vez el ida y vuelta vibrante con la gente.

Felipe es, un poco, una artista de culto, por eso en esta función en el Teatro Empire -en Congreso- son muchos los que se encuentran, se saludan, se conocen.

La cantante cordobesa ha venido muchas veces al país del que se exilió en 1977, despues de que la dictadura secuestrara a su hermana Ester, que sigue desaparecida. Estos recitales que está dando ahora -se acaba de agregar una fecha para el 16 de abril- tienen que ver con los 50 años del Golpe de Estado. La figura de Ester está presente en ellos.

Liliana Felipe
Una escenografía sencilla para Liliana Felipe en Buenos Aires.

Pero, en fin, el concierto empieza cuando esta señora alta, bien puesta, vestida simplemente con un pantalón y una remera negros, con el pelo atado y sin maquillaje, se sienta al piano y toca.

Toca, con virtuosismo, un tema que escribió su mujer, Jesusa Rodríguez y que habla de cuestiones de la menopausia: “Estoy bien. Un poco cansada, irritable, deprimida, A veces siento náuseas, calambres abdominales. Pero estoy bien”. Se ríe, nos reímos, pero lo dice en serio.

Felipe ha prometido -en una canción- que cuando cumpla 80 se pondrá “calzones rojos y sandalias satinadas” y que va a ser “un mal ejemplo”. Ahora, a los 72, se la ve espléndida, dueña del escenario, con la voz intacta y segura de que el público la va a seguir cuando cante: “Las histéricas somos lo máximo/ Extraviadas, voyeristas, seductoras, compulsivas/ Finas divas arrojadas al diván de Freud y de Lacan”.

Liliana Felipe
Liliana Felipe y su piano, en una foto promocional.

Hace unos años la artista pasó -según contó- de los Derechos Humanos a los derechos “de todos animales, incluidos los humanos”. Se volvió vegana y contraria a cualquier desigualdad entre las especies. Por eso, en esa canción que arranca: “Qué cosa es el amor/ Medio pariente del dolor/ Que a ti y a mí no nos tocó...”, cuando llega la parte que dice “Porque no sé si te gustan/ Como a mí las milanesas”, Felipe agrega, con un guiño: “de berenjena”. Ya sabemos, por acá ya sabemos. Lo mismo cuando en “Mala” está enumerando por qué y como qué es mala la chica del título, y ya no dice “como rata pelona en la basura” (¿qué tienen de malo las ratas?) sino algo así como “mala como una deuda con el FMI”.

Y aunque esto sea un cambio de los últimos tiempos, la dimensión política acompañó siempre la obra de Felipe, tanto como el humor. O las dos cosas juntas: “Como Madame Bovary, todos tenemos un amante por ahí”. Y después: “Como madame Butterfy/ Te jode un gringo y no te dice ni good bye /Como madame Pompadour/Tanta miseria nos da un toque de glamour. / Como madame Recamier /Al más payaso le decimos canciller”

Incluso en “Las histéricas”, en medio de orgasmos clitorianos y chistes con Freud, canta: “Como me duele este mundo, Segismundo/ La parálisis, la envidia, la neurosis nos gobierna/ Como me duelen los pobres, como jode la miseria/ Ora sí que lo de menos es la histeria”. Y, sí.

Pero este concierto se hace por un aniversario y todos esperamos que llegue la alusión al Golpe. Que llega, claro, con una foto de una joven, radiante, perfecta Ester Felipe y una canción dedicada “A mi hermana Ester, fusilada en el campo de concentración La Perla en 1978, Córdoba, Argentina”. Simple, como todo este show. El piano, la proyección de la foto, las manos de Liliana sobre las teclas, la letra que estremece: “¿Cómo fue la bala? ¿Dónde estaba el cielo? ¿Qué montaña ya no pudo más besar tu pelo? ¿Dónde estaba Dios?" Y más adelante: “¿Te dio en el pecho? ¿Te dio en la espalda?¿Tuviste almohada? ¿Tuviste calma? ¿Cómo es la bala al penetrar, es chueca, mancha, da qué hablar,es cariñosa, es irritante, es muy miedosa, es elegante o fue tu amiga y fue tajante?

Liliana Felipe
Liliana Felipe hizo un homenaje a su hermana Ester, proyectada en la pantalla

Y avanza: “¿Cómo es dejar de respirar, frente a un señor que viste un pobre un triste cuerpo militar, un soldadito sin destino, un empleadito: un argentino? ¿Qué tan azul era el azul? Tu sangre hoy lanza pura luz. ¿Te dio en el pecho? ¿ Te dio en la espalda? ¿Tuviste almohada? Tuviste calma“.

Un silencio queda flotando en el aire cuando termina la canción y dan ganas de subir al escenario y abrazarla. ¿Se pasó cincuenta años imaginando el momento del fusilamiento, haciéndose esas preguntas?

El clima es otro cuando la artista advierte que Jesusa le pidió que aclarara que esta no es su situación actual y que no está hablando del presente. Y canta “Dejar de querer”, que dice: “Me gusta querer/ pero también me gusta/ dejar de querer/ porque significa rendirse, /dar un paso hacia afuera,/ cerrar un ciclo, empezar de nuevo”.

Así vamos: entre la risa y la tragedia, entre las cosas de amor y las de la política, entre lo sensible y la burla -“Ya no te quiero, ya te quise mucho”- de la sensiblería.

En una entrevista reciente con Infobae, Liliana Felipe tomó distancia de la música joven de hoy porque “A mí la música que hace la gente que no sabe música me parece muy aburrida”. Hacia el final del recital, cuando tenga al público francamente en el bolsillo y todos cantemos con ella, va a parar a decir que hará un tema en el estilo contemporáno. Y cantará como con una papa en la boca.

Al final, todo de pie, todos a los gritos pidiendo temas, todos tratando de que haga una más, una más y no jodemos más, hasta asoma por ahí un Ooo.. oo. Y ahí estará ella, de pie junto a su piano, entera. Con la menopausia, con el amor y el desamor, con la miseria y el asesinato de su hermana. Ahí está Liliana Felipe con su obra hecha a fuerza de inteligencia y talento. Termina la noche. Aplausos.

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