
Escondida en un rincón del presupuesto promulgado por Donald Trump en julio, una ley está causando controversia en Estados Unidos: el icónico transbordador espacial Discovery podría abandonar su museo cerca de la capital federal para trasladarse al Centro Espacial de Houston, en Texas.
Pero el Instituto Smithsonian, una agencia independiente que gestiona una veintena de museos nacionales gratuitos, principalmente en Washington, incluyendo el Museo del Aire y el Espacio, se opone a la apropiación del Discovery por parte del Congreso, dominado por estrecho margen por el oficialismo republicano.
La nave espacial ha sido el orgullo de la agencia espacial estadounidense NASA y de todo el país a lo largo de tres décadas.
“El Instituto Smithsonian es propietario del Discovery y cuenta con la confianza del público estadounidense”, declaró la red de museos el viernes en un comunicado.

En 2012, la NASA transfirió todos los derechos, títulos y propiedad del transbordador al Smithsonian, continúa, recordando que el Discovery es una de las principales exhibiciones del Museo Nacional del Aire y el Espacio.
Esta polémica se produce mientras la Casa Blanca lleva meses presionando al Smithsonian para recuperar el control.
El presidente Trump intentó primero despedir al director de la National Portrait Gallery (administrada por el Instituto Smithonian), antes de que Kim Sajet renunciara en junio. Y en marzo firmó una orden ejecutiva destinada a controlar el contenido de los museos acusados de “revisionismo histórico” y “adoctrinamiento ideológico” en la década de 2010, bajo el mandato de su predecesor, Barack Obama.
El intento de trasladar el Discovery comenzó en abril con un proyecto de ley del senador texano John Cornyn, pero el texto quedó finalmente sepultado en el “gran y hermoso proyecto de ley” de presupuesto promulgado el 4 de julio.

Transportar el Discovery costaría entre 85 y 325 millones de dólares, según diversas estimaciones, y el actual secretario de Transporte, Sean Duffy, administrador interino de la NASA, tiene hasta el domingo para tomar una decisión.
También existe una importante dificultad técnica: los dos Boeing 747 en los que se trasladaban este tipo de transbordadores están, uno fuera de servicio y el otro en un museo.
El Discovery dejó de volar en 2011 tras 39 misiones, 365 días en el espacio y 5.830 órbitas terrestres. Fue transferido a Virginia en 2012, y los demás transbordadores, el Atlantis, el Endeavour y el prototipo del Enterprise, se trasladaron a Florida, California y Nueva York.
Fuente: AFP
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