
“Los blancos españoles han perdido el hábito de ejercitar el cerebro como órgano”, escribía Domingo Faustino Sarmiento en el capítulo III de su libro Conflicto y armonías de las razas en América. Con los tapones de punta, como acostumbraba. Pero no era sólo contra los blancos españoles la frase. Si se la lee más extensamente, dice así: “Los indios no piensan porque no están preparados para ello, y los blancos españoles habían perdido el hábito de ejercitar el cerebro como órgano”.
Se trataba de una revisión de la historia de estas tierras, publicada en 1883, cuando ya hacía 9 años que Sarmiento había dejado de ser el presidente de la Argentina. Pero su cabeza política seguía produciendo y en Conflicto y armonías de las razas en América, aborda el complejo y polémico proceso de mezcla racial en América Latina, especialmente en Argentina.

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Sarmiento explora la interacción entre europeos, indígenas y africanos, argumentando que estas razas no han logrado formar una sociedad homogénea. Habla de la incapacidad de los indígenas para asumir formas de gobierno modernas y representativas. Además, critica severamente las políticas de colonización española, a las que atribuye la creación de una sociedad desigual y fragmentada.
Sarmiento se apoya en teorías racialistas populares en su época, señalando que la mezcla entre razas genera una degeneración de las cualidades superiores, tanto físicas como intelectuales. Su visión está impregnada de un pensamiento evolucionista que considera a las razas indígenas y negras como elementos atrasados e incapaces de contribuir al progreso de las sociedades modernas. A pesar de esto, reconoce la inevitabilidad de la mezcla racial en el continente y la necesidad de integrar las influencias europeas para alcanzar una mayor civilización.
Diez frases de “Conflicto y armonías de las razas en América Latina”
1) “Al hablar, pues, de los indios, por miserable que sea su existencia y limitado su poder intelectual, no olvidemos que estamos en presencia de nuestros Padres prehistóricos, a quienes hemos detenido en sus peregrinaciones e interrumpido en su marcha casi sin accidente perturbador a través de los siglos”.
2) ¿Somos europeos? ¡Tantas caras cobrizas nos desmienten!¿Somos indígenas? Sonrisas de desdén de nuestras blondas damas nosdan acaso la única respuesta.¿Mixtos? Nadie quiere serlo, y hay millares que ni americanos niargentinos querrían ser llamados.

3) Ahora oigamos al sabio Agassiz sobre el carácter moral de esas razas. “El híbrido entre blanco e indio llamado mameluco en el Brasil, es pálido, afeminado, débil, perezoso y terco, pareciendo como si la influencia india se hubiera desenvuelto hasta borrar los más prominentes rasgos caracterizados del blanco, sin comunicarles su energía a su progenie”
4) No esperamos nada de Europa, que nada tiene que ver con nuestras razas. Algo puede venirnos de los Estados Unidos, de donde nos vinieron nuestras instituciones.
5) La masa indígena absorbe al fin al conquistador y le comunica sus cualidades e ineptitudes, si aquel no cuida de trasmitirle, a más de su lengua, sus leyes, sus códigos, sus costumbres y hasta las preocupaciones de raza, o las creencias religiosas prevalentes
6) Un lago de sangre será necesario llenar para acercar bajo un pie de igualdad estas dos razas; y muchas víctimas ilustres de la raza blanca caerán antes bajo el cuchillo de la vendetta de razas, al grito de ¡mueran los asquerosos, inmundos blancos!

7) Un servicio debe la ciudad de Buenos Aires a los negros, que contribuyeron a su embellecimiento.
8) Debe tenerse en cuenta esta gran distinción entre los indolentes y groseros aborígenes y sus descendientes actualmente degenerados, que han sufrido la servidumbre por siglos.
9) Sea de ello lo que fuere, la raza negra entró como elemento de aligación del metal de que habría de formarse el pueblo americano.
10) La América del sur se queda atrás y perderá su misión providencial de sucursal de la civilización moderna. No detengamos a los Estados Unidos en su marcha; es lo que en definitiva proponen algunos. Alcancemos a los Estados Unidos. Seamos la América, como el mar es el océano. Seamos Estados Unidos.
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