
La decisión de hacer Saverio... surge de percibir el atravesamiento social actual en resonancia con el social-histórico en que el autor escribió esta obra. El contexto de Roberto Arlt al momento de escribirla nos trajo algo de lo que estamos viviendo actualmente. La década infame, los años treinta, inspiraron al dramaturgo y escritor a contar una historia de embuste, estafa emocional, de burla. Una bufonada siniestra y un simulacro deshumanizado.
La puesta creada para esta obra se basa en varios conceptos. Desde la actuación, la voracidad del grupo de embusteros se intenta desde acciones que comprometen una gran intensidad en cuerpos que compiten por liderar. Como si para esto tuvieran que demostrarse quién es el que más goza “cachando” a los otros y otras. Entrenados en esta práctica, esta vez deciden burlarse de uno de sus proveedores de alimento. Un trabajador: Saverio.

Lo seducen, lo envuelven con especulaciones, prometiéndole ventajas para su negocio, expansión de sus ventas.
Lo convencen de participar en una farsa haciendo de coronel déspota, un tirano. El objetivo de simular en esta “corte de opereta”, es sanar a una de las integrantes de la familia de embusteros, cuya salud mental está alterada. Ella delira con la figura de un coronel usurpador de un trono que le pertenece. Le proponen participar en una suerte de psicodrama macabro, intervenir a la paciente delirante y curarla.
Desde las actuaciones, el desafío de actuar que se actúa, de actuar que se simula, concentra a los actores y actrices en la producción de acciones con signos que remitan a lo que se piensa y no se muestra. A lo que se siente y se reprime, a lo que se pone encima de lo real como disfraz de gestos y modos.

En cuanto al espacio, se lo necesitó despojado para el despliegue de la simulación, el goce de los cuerpos que meten a este personaje en la encerrona trágica y la crueldad que surge de Saverio haciendo al déspota. Pero el diseño de la escenografía y el vestuario de Alejandro Mateo remiten al pliegue. Los dobleces y los volúmenes que encierran la potencia de esos cuerpos lanzados a impulsos que ya no parecen de este mundo.
En los abundantes pliegues en telas sobre muebles y cortinas, en las transparencias de los dobleces y volúmenes, en vestuarios y ropas de cama, tal vez se oculte la crueldad que crece en la obra paso a paso hasta el final. Los pliegues de un mundo en los que late lo que podría hacer un cuerpo. Eso que nadie sabe, según el filósofo Spinoza.

En la “cocina” de lo que fue la elaboración, en el proceso creador de la puesta, nos sorprendimos en cada ensayo por la vigencia del texto. Fue una ocupación siempre en cuanto al diseño de puesta, la utilización del espacio, cuándo y cómo modificar la convención teatral, decidiendo la utilización de espacios diferentes del escenario, algo no convencional, para emitir los signos de la farsa.
El diseño de luces de Juani Pascua se fue ligando en una composición con los espacios elegidos, las telas plegadas y las acciones de los actores, dentro y fuera del escenario. A medida que conceptualizamos mientras un lenguaje artístico componía con el otro, más niveles de interpretación de la obra se nos aparecían como múltiples sentidos posibles, desde donde hacer la lectura de lo que sucede en Saverio, el cruel.

Tal vez la misma obra sea un gran pliegue, uno que encierra la potencia infinita del arte que pudo hacer el dramaturgo argentino Roberto Arlt.
Cada sábado ponemos a prueba esta praxis, que es nuestro hacer en el teatro. Ligamos, tratando de hacer sentido, lo que pensamos respecto de cada escena de la obra, con las acciones de los personajes y cada uno de los aspectos de la puesta con los lenguajes que la configuran. Está teniendo muy buena recepción en el público que viene llenando la sala del Teatro Payró. Un lugar entrañable de nuestra cultura que nos aloja para que podamos hacer esta obra.
* Saverio, el cruel se presenta los sábados de abril y mayo a las 18.30 hs. en el Teatro Payró (San Martín 766, C.A.B.A.).
Últimas Noticias
“Una canción de María Elena Walsh, mi querida amiga”: Joan Manuel Serrat volvió a cantar en Mendoza
El cantautor catalán interpretó “Serenata para la tierra de uno” en un concierto organizado por la Universidad Nacional de Cuyo, que este viernes le entregó el título de doctor honoris causa

Feria del Libro 2026: un Nobel, Pérez-Reverte y Padura, entre los grandes autores que vendrán
La 50° edición del gran encuentro de Buenos Aires promete una atractiva programación cultural. Lo que se sabe hasta ahora

La Universidad de Buenos Aires distingue a Alejandro Dolina con su máximo honor
La UBA concederá el título de doctor honoris causa al músico, escritor y conductor radial por su destacado papel en la literatura, la música y los medios de comunicación durante más de 40 años

Una fórmula simple para combatir la nostalgia (la descubrí en una mudanza)
La respuesta me la dio un viejo cuadro que estuvo colgado durante décadas en la casa de mis abuelos y después en la mía

La guitarra que David Gilmour tocó en discos clásicos de Pink Floyd fue subastada en un precio récord
La Fender Stratocaster negra de los solos memorables en “Money” y “Confortably numb”, fue vendida por más de 14 millones de dólares, la mayor suma pagada en la historia



