
El Festival de Teatro de Rafaela (FTR21) se realiza desde 2005 en esta ciudad del centro oeste santafesino. Como gran parte de las ciudades de América Latina tiene una tradición de teatro popular enraizada en las actividades de las comunidades de inmigrantes. Ubicada en el centro productor agrícola de Argentina, con una importante presencia de la industria láctea, la ciudad está marcada por el asentamiento de colonos que llegaron a fines del siglo XIX y principios del XX, y como en tantas localidades que crecieron con ese rasgo, existe una tradición de teatros y espacios culturales levantados por las colectividades afincadas allí.
Sin embargo, este evento, uno de los más reconocidos del país y que ha tenido antes de la pandemia una importante presencia de espectáculos de América Latina, surgió casi de manera imprevista.
“El antecedente del FTR19 es la Fiesta Nacional del Teatro de 2004, año en que por primera vez se hace en una ciudad que no es capital de provincia. Como el país, la Fiesta estaba algo en crisis. Así fue que se decide hacer en Rafaela, esta ciudad pequeña. Y ese año explota la ciudad y explota la Fiesta. Se agotan las entradas, la organización fue fantástica y mucha gente de Rafaela concurrió a los espectáculos, e hizo de esta Fiesta Nacional una fiesta de teatro propia. Eso hizo que Omar Perotti (por entonces intendente de Rafaela) pensara en la posibilidad de que la ciudad tuviera su festival propio. Y lo convocó a Marcelo Allasino, con quien venimos militando y trabajando durante muchos años en un proyecto cultural que hoy está reflejado en el Centro Cultural La máscara. Así comenzó la historia del Festival de Rafaela”, resumió a Infobae Cultura Gustavo Mondino, director artístico del FTR21.

Luego de haberse realizado de manera virtual durante el año pasado, esta nueva edición se llevará a cabo del 29 de octubre al 7 de noviembre. La apertura oficial se realizará el viernes 29 con la presencia de Los Amados y su espectáculo El danzón y habrá funciones durante toda la semana hasta el cierre, el domingo 7 de noviembre, con La medicina, de Moliére, por el grupo Academia del Humor, de Rosario. Haber extendido la cantidad de días permite evitar concentraciones de personas sin disminuir la cantidad de funciones.
“Este festival es una marca distintiva de la ciudad. Lo extrañamos, lo necesitamos. Necesitamos encontrarnos, ver obras, apreciar la cultura y. fundamentalmente, saber que la familia va a disfrutar de todo esto, para nosotros es una enorme satisfacción”, expresó en la presentación de la programación el intendente Luis Castellano.
La realización del FTR21 se enmarca también en los festejos por los 140 años de la ciudad, por eso se ha identificado a esta edición con el lema “Una ciudad en escena, una ciudad en acción”. Este año contará con 20 espectáculos, además de las actividades especiales.

Entre los espectáculos que se presentarán son particularmente importantes los que surgieron de cuatro Laboratorios de Creación Escénica que estuvieron a cargo de referentes de la escena nacional: Paula y María Marull, Jorge Eiro, Emiliano Dionisi y Emmanuel Calderón, quien trabajó con grupos de adolescente en el proceso creativo.
Como explicó a Infobae Cultura el dramaturgo y director Jorge Eiro, los laboratorios comenzaron en el mes de agosto. “Hice un primer viaje en agosto, cuando me encontré con 12 o 13 artistas, estudiantes, actores y actrices rafaelinos. Trabajamos a partir de algunos ejercicios de escritura, y con base en esos trabajos empezamos a pensar una materialidad para que pudieran montarse en una suerte de recorrido, porque el fin del laboratorio era que fueran propuestas al aire libre y me interesaba trabajar con la idea de un recorrido en la ciudad. En septiembre pusimos a prueba algo de ese recorrido, encontramos el lugar, que es una plazoleta muy bella de Rafaela, y armamos un montaje. Ensayamos, probamos dispositivos, procedimientos, formas de narrar de este material original, escribieron de vuelta, generaron algunas escenas nuevas. Fueron un total de 12 encuentros de cerca de 4 horas cada uno. Le pusimos como título Noches blancas, aunque no tiene que ver con Dostoievski ni con Siberia, pero nos gustaba generar esa asociación. Son microhistorias de la ciudad que van a conectarse un poco entre sí. Una especie de mapa humano de estas personas, tal vez de esta ciudad y de estos vínculos atravesados por las pérdidas”.

El resto de los espectáculos surgidos de los laboratorios de creación son: Tierra de nadie, resultado del Laboratorio de Circo, en el participan artistas locales bajo dirección de Emiliano Dionisi; Los encuentros, surgido del Laboratorio de Teatro, a cargo de María y Paula Marull; y Frutos del bosque, una pieza que combina artes escénicas con trabajo rítmico y teatro de objetos, dirigida por Emmanuel Calderón.
En diálogo con Infobae Cultura, el director artístico del FTR21, Gustavo Mondino, destacó la decisión de promover las funciones al aire libre, la gran tarea de la organización y los elencos por adaptarse a escenarios no necesariamente convencionales, las importancia del retorno a la presencialidad para las actividades escénicas y la importancia que tiene el festival para la comunidad rafaelina.

—¿Qué se trae el Festival de Teatro de Rafaela para este año?
—Es una edición que costó mucho. Venimos de un año de haber suspendido el festival y este año de repensar, no ya como cómo seguir, sino qué íbamos a poder hacer. Fue trabajar sobre suposiciones durante unos largos meses, porque habíamos decidido que esta edición no iba a ser virtual, que íbamos a apostar a la presencialidad, aun sabiendo que nos metíamos en una zona de riesgo. Si bien preveíamos que a esta altura íbamos a estar mejor, era como trabajar sobre el desierto. Entonces este año nos propusimos un festival en el que hay una preponderancia de aire libre. Por eso también la decisión de postergarlo para estos meses, entrando en los momentos más estivales, en la primavera-verano. Sabiendo que las noches nos van a acompañar en lo climático podemos programar espectáculos, tanto para toda la familia como para adultos, en espacios abiertos y trabajar con algunas de las salas que solíamos trabajar en el festival, siguiendo todos los protocolos. En la provincia de Santa Fe estamos con un 70% de aforo en las salas. Más allá de que ahora estamos mejor que cuando empezamos a programar y a pensar, igualmente vamos a cuidar todas estas cuestiones, porque la gente tiene muchas ganas de encontrarse, pero tampoco tiene ganas de que volvamos tan rápido al “amontonamiento”. El Festival de Rafaela, y lo digo en el buen sentido, tenía mucho “amontonamiento”, tenía mucha programación en las plazas, en los parques, a los que llegaban un montón de personas, y hoy nos parece raro ver esas imágenes de tanta gente amontonada en todos los espacios, deseosas de ver teatro. El aire libre supone un montón de cosas diferentes a las obras que puedes programar en una sala. Así que es una edición que nos propuso muchos desafíos al momento de pensar y programarla.

—La mayoría de los espectáculos fueron creados para otro contexto, en general para salas tradicionales, y es un desafío también para los artistas adaptarse a esta propuesta.
—Sí, de hecho, cuando este año empezamos a organizar la programación y recibimos los primeros materiales, una de las cosas que tuvimos que hacer fue adaptar las planillas de inscripción de espectáculos con la certeza de encontrar que se adaptan a escenarios al aire libre. Y los artistas comenzaron a responder en ese sentido, viendo cómo podrían adaptarse a diferentes espacios que no fueran salas tradicionales. Fue tal el parate a nivel cultural, y de las artes escénicas en particular, que hay mucho deseo de los artistas de que todo empiece a reactivarse y poder trabajar.La virtualidad nos sirvió el año pasado para decir “seguimos estando presentes”. Pero ¿de qué manera? Nosotros sabíamos que para la comunidad de Rafaela, una ciudad mediana, la virtualidad no iba a funcionar. Esa es la verdad. Entonces fue arriesgar, vamos para adelante, tirémonos a la pileta con lo presencial, y a medida que avanzamos con los elencos les avisábamos que si quince días antes pasaba algo con la situación sanitaria, habría que reprogramar, suspender o repensarlo para el verano. Fue difícil en ese sentido, así que estamos muy felices.
—¿Es por esto mismo, por evitar la acumulación de personas y la proximidad, que este año no va a estar la carpa de circo, que es un clásico del FTR y que convoca muchísima gente cada día?
—Sí, pero no está la carpa, pero sí vamos a usar el predio donde se montaba la carpa, porque nos parece importante mantener ese espacio, que es muy simbólico. En ese predio van a suceder la apertura y el cierre del Festival y además vamos a tener un escenario móvil. Escenario más grande para los espectáculos de aire libre, en donde nos van a dar la bienvenida durante las dos primeras noches Los Amados con su show El danzón. La idea en ese predio fue programar espectáculos teatrales o musicales, y que también se propicie un espacio relajado de encuentro. Va a haber un espacio en el cual la gente pueda ir antes o quedarse un rato después, habrá food trucks para que se pueda comer o tomar algo y ver un espectáculo de buen nivel. Ese espacio va a poder albergar a cerca de mil personas.

—Hablás de la posibilidad de que asistan mil personas a un show y no puedo dejar de pedirte algunos datos con números que permitan explicar el fenómeno que representa el festival para Rafaela. Cuando ustedes abren la venta de entradas, las filas son muy largas y en general todas las funciones se agotan rápidamente. ¿Cuántas personas asisten o cuántas localidades se compran para asistir a las funciones cada año y que relación guarda con la población de Rafaela?
—Habitualmente hay un promedio de entre 15.000 y 20.000 personas movilizándose y viendo espectáculos. Por supuesto, no quiere decir que sean exactamente 20.000 personas, sino que entre esas hay muchas personas que van a ver más de un espectáculo. Ese número incluye los números de venta de tickets y de quienes asisten a las funciones de aire libre, que son gratuitas. Eso es casi un 15% de la población, Es como si en la ciudad de Buenos Aires se movilizaran 450.000 personas durante cinco días para dar teatro. Digo esto solo como para dimensionar el interés que tiene el Festival para la comunidad rafaelina. Es muy grande y es un fenómeno extraño, que lo hemos pensado mucho y no solo que lo hemos pensado. Después de varios años, muchas carreras de las universidades de Rafaela, y de Santa Fe inclusive, han venido a hacer trabajos de investigación por el fenómeno del festival. Porque es raro, no es que el movimiento teatral en la ciudad sea tan significativo como para que suceda esa efervescencia durante el festival. Pero hay mucha gente, y eso está comprobado por encuestas y estos trabajos, que se acerca al teatro en ese momento del año. Los datos marcan que después esas personas tal vez en el año van a haber alguna cosa salpicada en la programación de la ciudad, pero que espera para ver teatro el festival. Podríamos analizar si esto es bueno, si es malo. También hay un montón de gente que se ha acercado a estudiar teatro en un festival. Hay mucha gente que ha conocido salas de teatro en Rafaela a raíz del festival. Cosas raras que suceden, pero yo creo que hay algo del orgullo como rafaelino de defender este espacio, este evento que tiene la ciudad, de entender lo significativo que es ir y apoyarlo. Porque la gente que va a ver teatro y que gusta del teatro, va al teatro siempre, todo el año. Pero también hay mucha otra gente que apoya el evento porque está orgullosa de que eso ocurra en su ciudad.

Venta de entradas
Una de las novedades del FTR21 tiene que ver con la venta de entradas, que por primera vez será exclusivamente online. Luego de cuatro ediciones en las cuales la venta online se sumó con gran éxito a la tradicional boletería presencial, en esta ocasión, para evitar colas y aglomeraciones, la boletería presencial solo funcionará para el retiro de las entradas previamente adquiridas de manera online.
La venta de entradas se realiza a través de este enlace, y tienen un valor general de $350 y de $200 para las funciones programadas para toda la familia. De estas últimas podrán adquirirse hasta cuatro por función por persona, en tanto que para el resto de los espectáculos solo se venderán dos por persona por función.
Para los espectáculos gratuitos también deberán reservarse localidades con anticipación previamente. “Cabe destacar que quienes accedan a sus entradas de manera online (tanto para funciones pagas como gratuitas), deberán, luego, retirar el ticket impreso en la boletería del Festival, ya que no se permitirá el ingreso a la función sin la entrada en papel”, dicen desde la organización. La boletería del FTR21 abrirá sus puertas en el Complejo Cultural del Viejo Mercado, por el ingreso por Pasaje Carcabuey, para el retiro de entradas de 12:30 a 15:30 y permanecerá abierta hasta el 7 de noviembre en el mismo horario.

*COMPLEJO CULTURAL DEL VIEJO MERCADO, en Sarmiento 544, S2300QVL Rafaela, provincia de Santa Fe. Tel.: +54 9 03492 506119.
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