
Cómo soñar París sin la obra de Robert Doisneau (1912-1994). El fotógrafo desplegó su ojo poético por las calles como pocos, dotando a la Ciudad de la Luz de un misticismo aún mayor.
Dueño de una sensibilidad única, Doisneau realizó una obra por momentos juguetona y otras surrealista, convirtiendo a los fenómenos ópticos, a las yuxtaposiciones en momentos eternos. A los 16 años comenzó a decantarse por la fotografía de manera autodidacta, pero como este arte no contaba todavía un espacio para formarse estudió grabado y litografía en la École Estienne en París.
Trabajó con el artista André Vigneau, quien tuvo una notable influencia en sus inicios. Como muchos, si primer trabajo estuvo lejos de sus deseos: fue fotógrafo industrial y de publicidad en la factoría de Renault, de donde los despidieron por sus constantes faltas.
Así comenzó su proceso de experimentación y puso el foco en las personas de París y Gentilly. Para 1932, L’Excelsior publicó su primera obra, aunque la crisis económica posterior lo dejó sin trabajo por un largo tiempo.
Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, fue miembro de la Resistencia como soldado y fotógrafo, captando tanto la ocupación como la liberación de París. A finales de la guerra, comenzó su trabajo para Vogue y para la agencia de fotografía Alliance. Sus obras más importantes se registran en la época de posguerra.
Corrían los años ’50, cuando Doisneau buscaba material para cumplir con un encargo de la revista estadounidense Life, interesada en los enamorados de París.
Sacó centenares de imágenes, pero hubo que sobresalió sobre todas y que hoy es una de las imágenes más icónicas, la de los enamorados frente al ayuntamiento de París, conocida como Le baiser de l’Hôtel de Ville o El beso del ayuntamiento.
Por algún tiempo se creyó que era una fotografía espontánea. Sin embargo, años después se supo que la pareja estaba formada por los estudiantes de arte dramático Françoise Bornet y Jacques Carteaud, de los Cursos Simon.
La captura dio la vuelta al mundo y se convirtió en un romántico símbolo del amor y de la vida cotidiana en la capital francesa a mediados de los años 80 tras ser reproducida en un cartel por una editorial parisina, y en 1992 batió todos los récords de ventas con la comercialización de más de 400.000 copias sobre diferentes soportes.
En 2005, uno de los originales de al foto, que estaba en propiedad de Francoise Bornet, se subastó 184.960 euros.
En 1970, Doisneau empezó a producir libros e incluso llegó a retratar a personajes como Pablo Picasso, Alberto Giacometti y Jean Cocteau. Su multifacética carrera lo llevó a incursionar en el mundo del cine, trabajando como director de fotografía en filmes como El silencio es oro, en 1947. (René Clair) París 1900, en 1947. (Nicole Védrès) Disparad al pianista, en 1960. (François Truffaut) y Un domingo en el campo, 1984. (Bertrand Tavernier).
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