Con tono didáctico y riguroso, "Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo", de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, va más allá de los prejuicios y elabora una serie de argumentos (y sugerencias) para combatir los estereotipos de género.

Marcha por el Día de la Mujer en Buenos Aires (Fotos: Nicolás Stulberg)
Marcha por el Día de la Mujer en Buenos Aires (Fotos: Nicolás Stulberg)

Chimamanda Ngozi Adichie tiene 40 años y es africana. Es mujer, negra y feminista, nacida y criada en Nigeria. Desde los 19 años divide su tiempo entre su país y los Estados Unidos. Escribió tres novelas y varios relatos (es considerada una de las grandes exponentes de la literatura africana contemporánea) y acaba de salir un libro de ¿ensayos?, de menos de 80 potentes e imperdibles páginas. Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo (Penguin Random House) nació cuando una amiga de la infancia de la autora le preguntó cómo debería criar a su hija para que fuera feminista. La respuesta a esa pregunta todavía no existía. Chimamanda se dio cuenta de que no sabía qué responderle. Entonces decidió escribirle una carta con 15 sugerencias, que luego se transformaron en libro.

Ijeawele es la destinataria de este correo que, con prejuicios, podría pensarse como un "Feminismo para dummies". Los consejos de la autora van mucho más allá: se trata de un manual, sí, profundo y decidido a combatir los estereotipos de género. Porque Chimamanda le escribe a Ijeawele: "Saber cocinar no es un conocimiento preinstalado en la vagina. A cocinar se aprende", para hablar del trabajo doméstico no remunerado y de la necesidad de compartir equitativamente las tareas de cuidado.

Tapa del libro que enseña a pensar sin prejuicios de género.
Tapa del libro que enseña a pensar sin prejuicios de género.

Las sugerencias incluyen desde la sexualidad ("La vergüenza que adscribimos a la sexualidad femenina tiene que ver con el control") y la menstruación ("¿Por qué nos educan para hablar en voz baja del período? ¿Para que nos abrume la vergüenza si la menstruación nos mancha la falda?") hasta el ejercicio del poder ("De una mujer poderosa nos preguntamos: ¿Es humilde? ¿Sonríe? ¿Es lo bastante agradecida? ¿Tiene también su lado doméstico? Preguntas que no nos planteamos de los hombres poderosos, lo cual prueba que no nos incomoda el poder en sí, sino las mujeres") y la maternidad ("es un don maravilloso, pero no te definas únicamente por ella"). En ese tono didáctico que atraviesa el libro está el placer de su lectura. Chimamanda habla con suavidad pero la emprende fuertemente contra lo que llama el "feminismo light", contra la misoginia de algunas mujeres y, naturalmente, contra el patriarcado. La autora, también, aunque no directamente, les habla a los varones. Con cada sugerencia hay intenciones de romper con los estereotipos no sólo femeninos, sino también masculinos: ella considera "una urgencia moral" crear un mundo más justo para hombres y mujeres.

Chimamanda Ngozi Adichie (Getty Images)
Chimamanda Ngozi Adichie (Getty Images)

Antes que Querida Ijeawele, Chimamanda publicó otro libro, más pequeño aún (en tamaño y en cantidad de páginas), que da cuenta de una charla TED que dio en 2013. Ahí sostiene que ser feminista no es sólo cosa de mujeres. El título de este breve ejemplar resume, en esencia, el concepto de los ensayos: "Todos deberíamos ser feministas".

 

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