El crucero Zaandam, con más de 1.800 pasajeros entre ellos 77 con síntomas de gripe, decidió el martes emprender rumbo a Panamá luego que se le denegara atracar en puertos de Chile, Perú y otros países de Sudamérica, que cerraron todas sus fronteras por la amenaza del coronavirus.
El crucero Zaandam, con más de 1.800 pasajeros entre ellos 77 con síntomas de gripe, decidió el martes emprender rumbo a Panamá luego que se le denegara atracar en puertos de Chile, Perú y otros países de Sudamérica, que cerraron todas sus fronteras por la amenaza del coronavirus.

La expansión del coronavirus pausó y complicó la vida de muchas personas alrededor del mundo. Aunque hay algunos que quedaron en situaciones de incertidumbre total. Es el caso de los pasajeros a bordo del crucero Zaandam, de la empresa Holland America Line. En estos momentos está anclado en las costas de Panamá esperando la autorización para seguir navegando e ir hacia el puerto de Miami, una de las zonas más afectadas por la pandemia, porque no los dejan descender en ningún país.

Dentro de la embarcación hay 30 pasajeros y 47 tripulantes que reportaron síntomas febriles y esta tarde se encontrarán con otro barco en medio del mar con el objetivo que desde esa embarcación les pasen kits para diagnosticar coronavirus, así logran identificar la enfermedad que existe dentro de la nave. La escena, tranquilamente, podría pertenecer al montaje de una película de ciencia ficción.

Enclaustrados en su cabina del crucero Zaandam, los turistas franceses Françoise y su esposo Bernard, intentan mantener buen ánimo mientras ven que se cierran todos los puertos en su ruta por el Pacífico debido a la pandemia de coronavirus.
Enclaustrados en su cabina del crucero Zaandam, los turistas franceses Françoise y su esposo Bernard, intentan mantener buen ánimo mientras ven que se cierran todos los puertos en su ruta por el Pacífico debido a la pandemia de coronavirus. "Es un confinamiento extremo, nos sentimos un poco prisioneros", dicen.

En tanto, en la embarcación viajan 14 argentinos que, según pudo saber Infobae, se encuentran encerrados en sus camarotes por orden de la tripulación, como el resto de los pasajeros. Nadie puede salir de sus habitaciones. La situación se tensa cada día que pasa por la incertidumbre de no saber cuando pisarán tierra firme.“Por precaución extrema, hemos pedido a todos los pasajeros que permanezcan en sus cabinas hasta que les brindemos otra información”, había informado la empresa.

La trama comenzó el 7 de marzo, cuando el crucero zarpó desde el puerto de Buenos Aires y se dirigía a Chile. El plan original era terminar el viaje el 21 de ese mes en la ciudad chilena de San Antonio. En aquel momento, la situación con el coronavirus no era tan crítica; o al menos eso creían.

El 17 de marzo, el barco amarró en Punta Arena. Los pasajeros pudieron descender y disfrutar de las costas chilenas. Pero una vez que subieron, todo cambió para siempre. El coronavirus ya había comenzado a hacer estragos en distintos países de la región, los Gobiernos tomaban medidas más osadas con respecto a los ingresos y egresos de personas para intentar frenar la pandemia y le denegaron atracar en puertos de Chile, Perú y otros países. Mientras los 1.243 pasajeros y 586 tripulantes se encontraban en altamar disfrutando de unas vacaciones soñadas, todo comenzaba a derrumbarse.

Es espantoso, la situación es horrible, no tenemos internet encima. Y si lo pedimos nos lo cobran, estamos casi incomunicados y debemos estar encerrados”, contó a este medio uno de los argentinos que se encuentra allí.
Es espantoso, la situación es horrible, no tenemos internet encima. Y si lo pedimos nos lo cobran, estamos casi incomunicados y debemos estar encerrados”, contó a este medio uno de los argentinos que se encuentra allí.

“Después de ese día todos los puertos nos negaron descender. Entonces intentaron desembarcarnos en Punta Arenas para que todos volviéramos a nuestras casas, pero las autoridades chilenas se negaron. Y tampoco nos dejaron desembarcar el 21 en San Antonio”, relató a Infobae un pasajero que se encuentra a bordo la nave.

La incertidumbre ya había invadido el crucero. El domingo pasado se sumó la noticia de que había “30 pasajeros y 47 tripulantes que se reportaron a su centro médico, con síntomas de enfermedad similar a la gripe (influenza)”, informó la empresa.

Inmediatamente se les dijo a los pasajeros que se iba a dar inicio al protocolo de sanidad porque “al ser temporada de gripe y como las pruebas COVID-19 no están disponibles actualmente a bordo, es difícil determinar la causa de este elevado número de casos en este momento”, dijeron en un comunicado de prensa sobre la situación del Crucero Zaandam.

Y siguió: “Dado que todos los puertos a lo largo de la ruta de Zaandam están cerrados para cruceros, Holland America Line ha desplegado al crucero Rotterdam para que se una a Zaandam a fin de proporcionar los suministros adicionales, personal, kits de prueba COVID-19 y otro tipo de apoyo según sea necesario. Con 611 tripulantes y sin pasajeros, Rotterdam partió de Puerto Vallarta, México, a las 3 p.m. hora local el 22 de marzo y el horario actual es para que los dos barcos se reúnan en la noche del 26 de marzo frente a la costa de Panamá”.

Foto de archivo del crucero MS Braemar en el puerto cubano de Mariel, en las afueras de La Habana. Mar 18, 2020. REUTERS/Stringer ´PROHIBIDA SU REVENTA Y SU USO COMO ARCHIVO
Foto de archivo del crucero MS Braemar en el puerto cubano de Mariel, en las afueras de La Habana. Mar 18, 2020. REUTERS/Stringer ´PROHIBIDA SU REVENTA Y SU USO COMO ARCHIVO

Es espantoso, la situación es horrible, no tenemos internet encima. Y si lo pedimos nos lo cobran, estamos casi incomunicados y debemos estar encerrados”, contó a este medio uno de los argentinos que se encuentra allí.

El plan es anclar en las costar panameñas para que la embarcación reciba esos suministros, diagnosticar a los enfermos y continuar destino hacia el puerto de Miami. Sin embargo, según pudo saber Infobae, todavía la empresa se encuentran en negociaciones para que los autoricen a descender allí.

Por otro lado, los argentinos atrapados ya tomaron contacto con Cancillería pero el contexto está cada más complicado. A raíz del avance del coronavirus, el Gobierno dispondrá el cierre total de las fronteras de la Argentina hasta el 31 de marzo. Así lo establecerá un Decreto que será publicado en el Boletín Oficial de este viernes y que sólo contemplará algunas excepciones.

“Es muy duro, estamos encerrados, la empresa nos tratan bien, comemos bien, pero estamos encerrados. Ayer pudimos salir a caminar por el barco durante media hora con mucha precaución”, contó otro argentino embarcado en el Zaandam.

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