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Argentino que sobrevivió al terremoto en Cali ayudó por ocho horas entre los escombros tras la tragedia: “Realmente una catástrofe”

Tras verificar que su vivienda en Cali no tenía afectaciones graves, el bahiense de 63 años se sumó con su hijo y amigos a las tareas vecinales de retiro de restos en una zona colapsada

Roque Segre contó que el sismo en Cali duró más de un minuto y medio y sorprendió a su familia cuando estaba en su casa - crédito Sergio Acero/ REUTERS
Roque Segre contó que el sismo en Cali duró más de un minuto y medio y sorprendió a su familia cuando estaba en su casa - crédito Sergio Acero/ REUTERS
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El sismo de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el lunes 10 de agosto dejó una huella indeleble en la vida de Roque Segre, un argentino de 63 años residente en Cali desde hace más de una década.

La vivienda de Segre, situada en una zona alta de la ciudad, resistió el terremoto, pero la experiencia lo impulsó a sumarse espontáneamente a las tareas de rescate junto a su familia y decenas de vecinos.

El terremoto generó escenas de derrumbes, daños en numerosas viviendas y la movilización de cientos de personas en labores de remoción de escombros en varias ciudades, incluida Cali. Las autoridades coordinaron el rescate de personas atrapadas, mientras numerosos voluntarios formaron cadenas humanas para trasladar materiales y asistir en la logística de la emergencia.

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La mañana de la tragedia, Segre estaba en su casa cuando comenzó a percibir un movimiento que rápidamente superó en intensidad a cualquier temblor previo. Llamó a sus hijos y condujo a su familia hacia el patio, priorizando la seguridad. “Uno no siente nada, solo busca que todos estén a salvo”, relató al diario La Nación.

La vivienda de Roque Segre, ubicada en una zona alta de Cali, no sufrió daños estructurales de consideración tras el terremoto - crédito Redes sociales
La vivienda de Roque Segre, ubicada en una zona alta de Cali, no sufrió daños estructurales de consideración tras el terremoto - crédito Redes sociales

Durante más de un minuto y medio, el suelo no dejó de sacudirse. “Esto era el fin del mundo”, recordó Segre. Para él, criado en Bahía Blanca, la experiencia resultó insólita: “En la vida se movió nada en Bahía y que me sorprenda algo como esto... fue una locura realmente”, confesó.

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El terremoto de magnitud 7,4 afectó varias regiones de Colombia, provocando derrumbes y una amplia respuesta de emergencia. En Cali, la vivienda de Roque Segre resistió el movimiento sin daños relevantes, lo que le permitió salir junto a su hijo y amigos para colaborar durante ocho horas en la remoción de escombros en uno de los edificios colapsados.

Las labores, coordinadas por los bomberos y equipos especializados, involucraron a cerca de 500 voluntarios que formaron cadenas humanas para retirar materiales y distribuir suministros. Segre describió la jornada como “realmente, una catástrofe”.

Voluntariado y coordinación en la emergencia

A las pocas horas del sismo, Segre y su hijo menor, Tomás, de 12 años, junto con amigos y otros vecinos, se presentaron en uno de los edificios colapsados para ayudar. “Yo, como persona mayor, mujeres, jóvenes y adolescentes, además de todas las personas que quisieron sumarse, estábamos en una cadena”, detalló sobre la organización espontánea del voluntariado.

El argentino relató cómo, bajo la coordinación de bomberos y grupos de rescate, los vecinos seguían instrucciones precisas y detenían las tareas cuando los perros de búsqueda de la Cruz Roja debían ingresar. “Después cada uno de los bomberos o de los hombres de rescate fueron los que indicaron las operaciones a seguir por las personas voluntarias que estábamos arriba removiendo escombros”, explicó.

Segre permaneció junto a su hijo y amigos en la zona del derrumbe hasta las seis de la tarde. “Fuimos a colaborar con mi hijo a un edificio que se cayó y con unos amigos también, a mover escombros, a hacer lo que se pudiera hacer y nos quedamos hasta las seis de la tarde. Ocho horas”, resumió.

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