Rescatados una mujer y su perro de entre los escombros del terremoto Cali: “Sáquenme de aquí y córtenme la pierna”

La patrulla de la Policía Metropolitana la sacó de entre placas de concreto y varillas en el barrio Capri, tras unas 15 horas de labores sin equipos especializados y ante el riesgo de nuevos derrumbes

Durante unas 15 horas de trabajo, los policías lograron sacar aproximadamente cinco personas con vida de la estructura desplomada en Cali - crédito Santiago Saldarriaga/AP Foto
Durante unas 15 horas de trabajo, los policías lograron sacar aproximadamente cinco personas con vida de la estructura desplomada en Cali - crédito Santiago Saldarriaga/AP Foto
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El subintendente Sebastián Daza rescató con vida a una mujer atrapada tras el sismo de 7,4 que golpeó a Cali el 10 de agosto, en una operación hecha sin herramientas especializadas y bajo el riesgo de un nuevo colapso en un edificio de cinco pisos del barrio Capri.

Durante unas 15 horas de trabajo en ese punto, la patrulla logró sacar aproximadamente cinco personas con vida, según el relato del policía.

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La mujer a la que encontraron entre placas de concreto, varillas y restos de techo fue extraída cerca de las 8:48 a. m. y trasladada a un centro asistencial con múltiples golpes y laceraciones.

La emergencia comenzó a las 7:34 a. m. del lunes 10 de agosto, cuando el terremoto sacudió la ciudad. Daza estaba por terminar su turno de patrullaje en el sur de Cali, sobre la carrera 66 con Autopista, cuando sintió el movimiento y esperó a que pasara.

Un minuto después, un ciudadano alertó sobre el desplome de una edificación en la carrera 72 con calle 10 Bis. La patrulla encendió la sirena y se dirigió de inmediato al lugar.

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Sebastián Daza relató que la mujer atrapada entre concreto y varillas pedía que le amputaran una pierna por el dolor mientras avanzaba el rescate - crédito Sergio Acero/Reuters
Sebastián Daza relató que la mujer atrapada entre concreto y varillas pedía que le amputaran una pierna por el dolor mientras avanzaba el rescate - crédito Sergio Acero/Reuters

La patrulla ingresó antes que los equipos de rescate

Cuando llegaron, apenas había cuatro o cinco vecinos en la zona. Según contó el subintendente de la Policía Metropolitana de Cali al medio regional El País, ellos fueron la primera línea de respuesta y entraron corriendo después de escuchar gritos y llanto en medio del polvo y el olor a gas.

Entre los escombros ubicaron el rostro de una mujer que estaba completamente cubierta. Sobre su cuerpo había grandes bloques de concreto y otros materiales desprendidos del edificio.

Daza recordó que el rescate se hizo “con las manos, sin herramientas, sin absolutamente nada porque no había nada más que las manos, o sea, solo lo que pudiéramos hacer nosotros”.

La mujer, atrapada y con un dolor cada vez más intenso, les pedía que le amputaran una pierna para poder salir. “Ella nos decía: ‘Córteme la pierna, que no soporto más el dolor. Sáqueme de aquí y córteme la pierna’”. Los policías, dijo, trataban de sostenerla con palabras de aliento mientras retiraban el material que la presionaba.

La comunidad ayudó a liberar al perro que estaba debajo de las piernas de la mujer y lo entregó a un familiar que llegó al lugar - crédito Sergio Acero/REUTERS
La comunidad ayudó a liberar al perro que estaba debajo de las piernas de la mujer y lo entregó a un familiar que llegó al lugar - crédito Sergio Acero/REUTERS

En medio de ese trabajo vieron también a su mascota. “Solo vimos la cara del perrito tratando de respirar en medio del polvo y los escombros”. El animal estaba debajo de las piernas de la mujer.

Para mover algunas de las piezas, Daza Agudelo se metió debajo de la estructura, relatando que sostuvo una losa con la pierna y una barra, retiraron un bloque y luego volvió a introducirse para levantar otro fragmento de concreto con el hombro.

La mujer salió con vida entre aplausos de quienes estaban alrededor. Con ayuda de la comunidad, el perro también fue liberado y entregado a un familiar que llegó al lugar entre gritos y lágrimas.

Los policías siguieron en la zona casi 24 horas pese a las heridas y la falta de contacto con sus familias

El rescate de la mujer fue solo una parte de una jornada que se extendió casi todo el día. El turno del grupo había empezado a las 10 p. m. de la noche del domingo y debía terminar a las 8 a. m. del lunes, pero decidieron permanecer en el lugar hasta las 8:00 o 9:00 p. m.

Un coche queda aplastado por un edificio derrumbado tras un terremoto, en Cali (Colombia), el 10 de agosto de 2026. REUTERS/Christian EscobarMora
Un coche queda aplastado por un edificio derrumbado tras un terremoto, en Cali (Colombia), el 10 de agosto de 2026. REUTERS/Christian EscobarMora

Junto a Daza trabajaban los subintendentes Ronald García, Edwin López y Carlos Figueroa. Aunque por radio recibieron la instrucción de que quienes habían trabajado durante la noche podían retirarse, el equipo optó por seguir entre los escombros.

Las horas de trabajo dejaron huellas físicas. Daza dijo que tenía las manos cortadas, laceraciones y sangraba sin haberse dado cuenta al principio; solo con el paso de las horas pidieron guantes porque ya no soportaban el dolor.

Los uniformes terminaron rasgados y las botas se rompieron. El subintendente contó que entregó el chaleco y la pistola porque, en ese momento, lo único que les importaba era salvar vidas.

El riesgo no desapareció mientras trabajaban. Dentro de la estructura escuchaban caída de escombros y advertencias constantes de quienes los rodeaban sobre la posibilidad de que todo volviera a ceder.

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