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Acoso sexual laboral en los medios: perfil psicológico detrás del agresor y por qué muchas víctimas no reaccionan como la sociedad espera

Especialistas explican por qué esas acciones y las respuestas van mucho más allá de un comportamiento inapropiado y cómo las dinámicas de poder, el trauma y los mecanismos de supervivencia influyen tanto en la conducta del agresor como en las víctimas

Por qué una víctima puede quedarse inmóvil ante el acoso laboral, según los especialistas - crédito Imagen Ilustrativa Infobae
Por qué una víctima puede quedarse inmóvil ante el acoso laboral, según los especialistas - crédito Imagen Ilustrativa Infobae
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¿Por qué una víctima no grita? ¿Por qué no huye? ¿Por qué, en ocasiones, sonríe nerviosamente o guarda silencio frente a quien la está violentando? Esas son algunas de las preguntas que con frecuencia aparecen cada vez que sale a la luz una denuncia por presunto acoso sexual laboral, especialmente en sectores altamente expuestos al escrutinio público, como los medios de comunicación.

Precisamente, tras hacer pública una denuncia relacionada con hechos que, según afirmó, ocurrieron durante un curso de presentación organizado por una productora de televisión, la abogada, activista y fundadora de la Fundación Las Guaguas, Sofía Vela Mejía explicó que las secuelas psicológicas de violencias sexuales vividas anteriormente marcaron la forma en la que reaccionó durante esa experiencia.

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Mucha gente pregunta por qué una víctima no corre o no grita. En realidad no se puede. En mi caso entro en modo supervivencia y me congelo. Es una respuesta del cerebro para intentar mantenerse con vida... ¿Cómo se supone que luce un abusador? Un abusador es un padre de familia, es un profesor, es un amigo, tiene hermanas, tiene hijos, tiene mamá, es un ser humano, pero no va a ser el hombre con cachos que claramente diga: ‘abusador’ para reconocerlo. Obviamente es queridísimo...”, aseguró.

Su relato puso nuevamente sobre la mesa uno de los aspectos menos comprendidos por la opinión pública: las víctimas no siempre responden de forma confrontativa, y esa reacción no significa consentimiento ni resta credibilidad a lo ocurrido.

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Periodistas denuncian en Infobae Colombia episodios de acoso sexual en RCN y Caracol Televisión - crédito Imagen Ilustrativa Infobae - Midjourney
Expertos ponen el foco en el poder detrás del acoso sexual en los medios de comunicación - crédito Imagen Ilustrativa Infobae - Midjourney

Para el psicólogo Juan Gabriel Ocampo Palacio, profesor asistente del programa de Psicología de la Universidad del Rosario, el cual fue entrevistado por Infobae Colombia, este tipo de respuestas tienen una explicación científica y hacen parte de procesos mucho más complejos que un simple acto de voluntad.

Aunque suele buscarse una característica común entre quienes son señalados por acoso sexual laboral, el especialista aclaró que no existe un patrón único que permita identificar a un agresor.

En realidad no es que exista un solo patrón, no existe una sola característica o algo que nos permita explicar por qué se llevan a cabo dichos comportamientos”, explicó el profesional en la salud mental.

Sin embargo, indicó que las investigaciones sí han encontrado factores que aparecen con frecuencia. Uno de los principales es el ejercicio del poder.

Según Ocampo, en estos casos suele existir una marcada asimetría entre el perpetrador y la víctima, una relación donde uno de los involucrados posee mayor autoridad o capacidad de decisión sobre el otro. A ello pueden sumarse rasgos como narcisismo, grandiosidad, impulsividad y falta de empatía, características que favorecen conductas orientadas al dominio y al abuso de la autoridad.

La psicología explica que una víctima de acoso o violencia sexual puede congelarse ante una amenaza y no gritar ni huir - crédito cortesía profesor Juan Ocampo
La psicología explica que una víctima de acoso o violencia sexual puede congelarse ante una amenaza y no gritar ni huir - crédito cortesía profesor Juan Ocampo

Más allá de la personalidad, el experto señaló que el entorno laboral también puede convertirse en un factor determinante, pues explicó que cuando una organización normaliza pequeños comportamientos inapropiados o instala reglas implícitas donde “aquí pasan cosas, pero nos quedamos callados”, termina construyendo una cultura permisiva que facilita la repetición de estos hechos.

El psicólogo explicó que esas normas informales, muchas veces, llegan a tener incluso más fuerza que las disposiciones legales o los reglamentos internos, porque los trabajadores terminan entendiendo que denunciar no cambia nada o incluso puede traer consecuencias negativas para quien decide hablar.

El peso del poder sobre las mujeres

Las investigaciones también muestran que la mayoría de víctimas de acoso sexual laboral continúan siendo mujeres, especialmente en espacios donde predominan los hombres o donde persisten estructuras jerárquicas muy marcadas.

Ocampo explicó que, en esos escenarios, el abuso suele estar relacionado con la utilización del poder para obtener favores o beneficios personales, alimentado además por estereotipos sobre el rol que hombres y mujeres deben ocupar dentro de las organizaciones.

Dibujo a lápiz de una mujer angustiada sentada en una mesa rodeada por hombres con cámaras y micrófonos. Se ven lápices sobre una mesa de madera.
El acoso sexual laboral no siempre provoca gritos: un psicólogo explica la reacción que suele malinterpretarse - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Mientras tradicionalmente al hombre se le atribuyen características de liderazgo y autoridad, a la mujer todavía se le asocian comportamientos de mayor pasividad o vulnerabilidad, imaginarios que pueden favorecer relaciones profundamente desiguales, tal como lo explicó el experto.

¿Por qué muchas víctimas no reaccionan como la sociedad espera?

El testimonio de Sofía Vela coincide con uno de los aspectos que, según el profesor Ocampo, más desconocen las personas que observan estos casos desde afuera.

El especialista explicó que una de las principales dificultades es que gran parte de la población no comprende qué implica realmente el acoso sexual en el trabajo y cómo funcionan las dinámicas psicológicas que se activan durante estas situaciones.

En el caso de acoso sexual en el trabajo, la gente no tiene mucha idea de todo lo que hay detrás para que una persona pueda no hablar, pueda comportarse de la forma en que lo suelen hacer... La gente no es tonta. Yo creo que la gente no es para nada tonta. La gente reconoce cuando es un comentario amable, de una persona con la que hay confianza o cuando es claro que la persona tiene una posición jerárquica más alta (...) Y la lectura de eso para el que no entiende, el que no sabe todo lo que hay detrás de todo ese entramado de un sistema y lo que pasa en un trabajo, es: ‘Usted se rió, usted le está dando vía libre a él para que lo haga o está aceptándole’... y es complejo porque precisamente esas reacciones son debido o pueden estar relacionadas también con las consecuencias que puede acarrear", explicó el psicólogo.

Ilustración de hombre con placa "DIRECTOR" tocando hombro de reportera con micrófono. Burbuja de pensamiento de corazón roto y engranaje. Colegas al fondo.
Un psicólogo advierte que la jerarquía, los estereotipos de género y la cultura permisiva dentro de algunas empresas influyen en que varias denunciantes opten por reír nerviosamente o guardar silencio - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

En esos contextos aparece otro fenómeno ampliamente estudiado: el quid pro quo, una modalidad de acoso basada en el intercambio de beneficios.

“Por eso, una de las modalidades de acoso sexual en el trabajo es el quid pro quo, que es el intercambio. Es decir, yo te ofrezco a ti beneficios, pero si tú también haces algo por mí, hay un rol de ‘tengo poder, de buscar cómo a través de un intercambio yo te puedo pedir a ti algo, porque sabes que yo tengo el control de alguna manera de o los beneficios que te puedo dar o de los beneficios que te puedo quitar o que ya los obtuviste’. Entonces la gente no entiende que esas dinámicas ocurran y que las personas realmente se pueden encontrar en una posición en donde genuinamente no pueden hacer nada, sino que simplemente agachar la cabeza y como les han dicho esas frases de que hay que pilotearla y como hay que llevarla", aseguró el profesor Juan Gabriel Ocampo Palacio en la entrevista.

Por su parte, Diego Arango Muñoz, psicoterapeuta y fundador de transformaciones DAM, explicó cómo se ve el tema desde la neurociencia.

“Muchas personas esperan que sea más contundente la respuesta y lo más probable es que esté viviendo una mezcla de incredulidad, miedo y confusión por encima de cualquier otra cosa, de autoprotección y de protección de la estabilidad laboral, por supuesto... Desde la psicología y la neurociencia, sabemos hace mucho tiempo que cuando una persona está viviendo una situación que le resulta amenazante no responde de la forma políticamente o socialmente esperada, sino lo que se interpreta que es más seguro para preservar la vida y para preservar la integridad", aclaró el experto.

- crédito Imagen Ilustrativa Infobae
Juan Gabriel Ocampo detalló por qué algunas personas ríen con incomodidad, se paralizan o evitan responder en contextos hostiles, y advirtió que esas conductas no implican aceptación ni le quitan peso a una denuncia - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Lo que sí me parece muy importante es que la risa no es una señal de consentimiento. Y hay algo que sí me gustaría subrayar con mucha fuerza y es que el consentimiento no es ausencia de resistencia, sino aceptación libre, clara y voluntaria. Es decir, cuando yo no recibo resistencia, no quiere decir que se esté consintiendo lo que yo estoy haciendo... La ausencia de resistencia no es consentimiento. La vacilación y cualquier forma de apaciguamiento no autoriza para continuar ninguna conducta sexual“, subrayó Diego Arango Muñoz.

Las consecuencias psicológicas

El profesor de la Universidad del Rosario advirtió que las víctimas pueden desarrollar trastornos de ansiedad, depresión, ataques de pánico, estrés crónico y otras manifestaciones derivadas de permanecer durante largos periodos en ambientes hostiles: “Permanecer en un ambiente hostil y violento en el trabajo es en sí mismo estar en un ambiente que te genera riesgo psicosocial permanente”, explicó Ocampo.

“No vale la pena solamente hablar de consecuencias emocionales, sino hablar también de consecuencias cognitivas, relacionales e identitarias. A nivel emocional hay ansiedad, tristeza, irritabilidad, miedo y en muchísimos casos culpa y/o vergüenza, lo que hace que muchas personas terminen no denunciando. También hay pérdida de la sensación de seguridad, mantener una alerta constante que en situaciones ambiguas lea un peligro inminente y que cualquier error puede traer consecuencias devastadoras. Además, mi experiencia identitaria en el trabajo, comienzo a cuestionar las capacidades y no poder confiar en su criterio. Hay una lesión en la confianza básica", aseguró el psicoterapeuta y fundador de transformaciones DAM.

La gravedad de esas secuelas dependerá, entre otros factores, del tiempo durante el cual la persona estuvo expuesta, la frecuencia de las conductas y el contexto en el que ocurrieron los hechos.

Del silencio a la parálisis: qué explica la psicología sobre las reacciones de las víctimas y el perfil de los agresores en casos de acoso sexual laboral - crédito cortesía psicoterapeuta Diego Arango Muñoz
Del silencio a la parálisis: qué explica la psicología sobre las reacciones de las víctimas y el perfil de los agresores en casos de acoso sexual laboral - crédito cortesía psicoterapeuta Diego Arango Muñoz

Por esa razón, los especialistas consideran que el acompañamiento psicológico resulta fundamental para quienes atraviesan este tipo de experiencias, especialmente en los casos más complejos.

“Recuperarse de todo esto no significa simplemente cambiar de trabajo, sino de reconstruir la sensación de seguridad, confianza, dignidad, que fue deteriorado seriamente. Y reformular la relación misma que tengo con mi trabajo a nivel relacional y también a nivel cognitivo e identitario”, confirmó el psicoterapeuta Arango Muñoz.

Protocolos, prevención y credibilidad

Finalmente, el profesor Ocampo insistió en que las organizaciones tienen un papel determinante en la prevención, un trabajo que también hace parte del tratamiento para las víctimas.

“El primer punto, tal vez más importante, sería que debería existir en todas las organizaciones siempre un protocolo de atención en casos de acoso sexual en el trabajo, que claramente deberían describir cuándo no es un comportamiento de ese tipo, las personas deberían lograr reconocer un comportamiento que se está haciendo o una persona lo está llevando a cabo y si es deseado o cuándo es que ya definitivamente se está saliendo de todo límite posible. Y como organización, al tener ya protocolos de atención, saber cuáles son esas primeras señales... Y también hacer las campañas a nivel interno de la tolerancia cero. O sea, cuando se empieza a gestar esa transformación de tolerancia cero, de: ‘aquí no toleramos este tipo de cosas’, el ambiente sustancialmente va a ir modificándose y cambiando", puntualizó el profesional.

Los servidores públicos que cometan acoso sexual enfrentan la destitución inmediata y una inhabilidad de hasta 20 años para ocupar cargos del Estado, según la Ley 1952 de 2019- crédito VisualesIA
Las empresas deben contar con protocolos de prevención del acoso sexual laboral, campañas de tolerancia cero y una primera respuesta que no cuestione a la víctima - crédito VisualesIA

También subrayó la importancia de creer inicialmente en quienes denuncian, especialmente porque este tipo de hechos suele ocurrir en espacios privados y sin evidencia física.

Muchos casos ocurren sin ningún tipo de evidencia”, recordó el psicólogo, al explicar que precisamente esa ausencia de pruebas es una de las mayores dificultades durante los procesos de investigación.

Por ello, concluyó que la primera respuesta no debería ser cuestionar la manera en que reaccionó una víctima, sino comprender que detrás de ese comportamiento pueden existir mecanismos de supervivencia, relaciones de poder profundamente desiguales y consecuencias psicológicas que explican por qué, muchas veces, el silencio o la inmovilidad terminan siendo la única forma que encuentra el cerebro para intentar protegerse.

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