María José Navarro, superintendente de Economía Solidaria, dijo que "el incremento de las tasas de interés no es una buena noticia para el sector cooperativo de Colombia" - crédito Superintendencia de Economía Solidaria
La tasa de interés del Banco de la República (o tasa de intervención) es el costo mínimo que cobra el Emisor a los bancos comerciales por prestarles dinero. Es la principal herramienta de la economía colombiana para controlar la inflación.
Si sube la tasa, los bancos comerciales pagan más por financiarse, algo que los obliga a subir las tasas de los créditos (consumo, hipotecas) a los ciudadanos y empresas. Esto desincentiva los préstamos, enfría el consumo y ayuda a bajar la inflación. Si baja la tasa, los créditos se vuelven más baratos, lo que estimula el consumo y la inversión para reactivar la economía.
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Precisamente, el 30 de junio, la Junta Directiva del Emisor decidió hacer un aumento de 75 puntos básicos (pb) a esta y la llevó al 12%. El órgano tomó la decisión con una votación dividida. Cuatro codirectores apoyaron el aumento de 75 pb, un codirector prefirió dejar la tasa estable y dos se inclinaron por recortarla en 50 pb.

La medida abrió un nuevo frente de preocupación en Colombia. La superintendente de la Economía Solidaria, María José Navarro, advirtió que la decisión encarece el crédito y golpea al sector cooperativo y a quienes dependen de la economía popular. Sostuvo que golpea a la economía popular y al sector cooperativo porque eleva el costo de los préstamos para familias, campesinos, pequeños comerciantes, mujeres emprendedoras y cooperativas de ahorro y crédito.
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Según ella, esa presión reduce la capacidad de financiar a comunidades donde la banca tradicional muchas veces no llega. Puso el foco en sus efectos sociales y sectoriales.
“El incremento de las tasas de interés no es una buena noticia para el sector cooperativo de Colombia. Esta decisión afecta especialmente a la clase trabajadora y a la economía popular, porque encarece todo el crédito para quienes producen, emprenden y sostienen buena parte de la actividad económica del país”, anotó.
Navarro insistió en que el costo del ajuste monetario no debería recaer sobre los mismos sectores. “Controlar la inflación es importante, pero la estabilidad económica también debe traducirse en empleo, producción y acceso al crédito. Debemos preguntarnos sobre quién está recayendo el costo de esa política. No puede ser siempre sobre quienes trabajan, producen y emprenden, ni sobre las cooperativas que llegan a los territorios donde muchas veces la banca tradicional no llega”, puntualizó.
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Cómo impacta el alza de tasas a las cooperativas y la economía popular
La Superintendencia de la Economía Solidaria explicó que las cooperativas de ahorro y crédito tendrán que pagar más para captar recursos. A la vez, una parte importante de los préstamos ya desembolsados sigue con tasas fijas, lo que aprieta sus márgenes financieros.
Advirtió que esa combinación reduce la capacidad de seguir prestando en condiciones favorables. “Eso reduce sus márgenes y su capacidad para seguir prestando. El resultado puede ser menos créditos, créditos más costosos y dificultades para pagar”, remarcó la funcionaria.
De igual forma, ubicó el efecto en la vida diaria de los asociados y de amplios sectores productivos. Esto, teniendo en cuenta que la presión alcanza a familias trabajadoras, campesinos, pequeños comerciantes, mujeres emprendedoras y personas que viven de la economía popular para generar ingresos.
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También planteó que la discusión sobre tasas no se agota en los indicadores técnicos. “Ya lo hemos dicho, esta discusión no es solamente técnica, es también política”, afirmó.
La superintendente de Economía Solidaria pidió que la política monetaria tenga en cuenta los efectos sobre la economía real y sobre las organizaciones solidarias en las regiones apartadas. En ese punto, sostuvo que esas entidades amplían la inclusión financiera y promueven el desarrollo en zonas alejadas del país.

La señal del Banco de la República
La Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) ve la subida de la tasa de interés como una señal de que el control de la inflación sigue en el centro de la estrategia del Emisor. El análisis apunta a un entorno de tasas altas durante más tiempo.
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“El reto ahora es doble: lograr que la inflación retome la senda hacia la meta de 3% sin restarle demasiado impulso a una economía que aún muestra dinamismo. En adelante, el rumbo de la política monetaria dependerá de la evolución de la inflación, las expectativas, la situación fiscal y el contexto internacional, factores que el emisor deberá leer con especial cuidado en un momento de transición”, enfatizó la entidad que preside José Ignacio López.
Anif añadió que el mensaje del banco central no deja dudas sobre la prioridad de la política monetaria. Según esta, “el mensaje del banco es inequívoco: la convergencia de la inflación a su meta no es negociable, aunque el camino para alcanzarla tome más tiempo del previsto”.
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Efectos inmediatos en la ciudadanía
La economista principal de DAVIbank, Jackeline Piraján, explicó que detrás del aumento de la tasa de interés pesan varios factores internos y externos. Mencionó una demanda interna todavía robusta, el riesgo de nuevas presiones inflacionarias y unas expectativas de inflación que siguen desviadas de la meta del Banco Central.
Piraján señaló además que el entorno internacional conserva alta incertidumbre. En su descripción figuran la guerra entre Estados Unidos e Irán, las negociaciones alrededor de ese conflicto, la caída del precio del petróleo y un tono más contractivo de otros bancos centrales.
De cara a la ciudadanía, Piraján resumió dos efectos inmediatos:
- El crédito sigue bajo presión y su costo se mantiene relativamente alto.
- Los que tengan excedentes de dinero y puedan depositarlos en el sistema financiero formal podrían encontrar una mejor remuneración ligada a la tasa base.
Sobre el panorama de política monetaria, la economista sostuvo que “estamos esperando que las tasas de interés puedan subir un poco más antes de finalizar este año y que hacia 2027 experimentemos estabilidad en las tasas de interés”. Piraján agregó que solo cuando haya señales más contundentes de que la inflación cambia de rumbo y vuelve a estabilizarse hacia la meta, el banco central podría debatir recortes de tasas.
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