Comparecientes ante la JEP confirmaron que el Ejército y las AUC tuvieron fiestas en la finca donde fue asesinado Carlos Castaño

Comparecientes revelaron ante la JEP los secretos del vínculo que tenían las unidades de la institución con bloques paramilitares en los 2000

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Militares - Paramilitares - Carlos Castaño
Compareciente mencionó una fiesta que se llevó a cabo en San Pedro de Urabá - crédito Visuales IA

El 24 de abril se llevó a cabo la segunda audiencia de comparecencia en la que exuniformados del Ejército Nacional entregaron su testimonio sobre la alianza que tuvieron con las AUC para perpetrar la masacre de La Resbalosa, en San José de Apartadó.

Cabe recordar que en la primera diligencia los militares reconocieron que un alto mando ordenó seguir a un guía (paramilitar) que señaló que en la comunidad afectada había guerrilleros, motivo por el que no intervinieron tras el asesinato de ocho personas, entre ellas cuatro menores de edad.

En la audiencia, que fue presidida por el magistrado Pedro Díaz Romero, el funcionario recordó que no se trataba de un espacio para recordar lo registrado, sino para contar la verdad sobre los aspectos que siguen en duda.

Este no es un escenario para reiterar lo conocido, sino para avanzar hacia una verdad plena de lo que falta por conocer que lleve a un reconocimiento que contribuya a la reparación de las víctimas y al cumplimiento de sus compromisos dentro de este sistema. En este sentido, sus aportes de verdad deben ser claros y concretos”.

JEP - Masacre - Apartadó
La masacre incluyó el asesinato de cuatro menores, entre ellos un bebé de 18 meses - crédito JEP

El primero de los comparecientes en hablar fue Jorge Humberto Milanés Vega, exsubteniente del Ejército Nacional, que reveló que su solicitud de retiro de la institución se registró tras la tragedia.

“Me parece escabroso, yo digo, ¿en qué momento se dieron estas cosas?, ¿cómo pasaron? Si para mí es inentendible, no me imagino cuánto es para ustedes. Me coloco en su condición, también tengo niños, amo a mis hijos, como seguramente ustedes amaron a esos niños, y realmente no tengo ninguna explicación, no hay absolutamente nada en esta vida que justifique los hechos. Después de estos hechos me retiré de la institución, porque no quería volver a estar en estas circunstancias y me presenté voluntariamente a la justicia“.

Milanés indicó que luego de la masacre, su superior solo afirmó que la muerte de los menores era “una embarrada”, y luego procedieron a encontrarse en una vivienda con miembros de las AUC. “En esa vivienda venían paramilitares y traían carne animal... Fue una noche larga, incómoda, diferente. Y hoy conocemos por qué fue diferente”.

JEP - Masacre - Apartadó
Los comparecientes reconocieron su responsabilidad en la masacre - crédito JEP

El compareciente confirmó que las unidades en la zona tenían vínculos directos con las AUC, llegando al punto de que “había soldados que dejaban de ser soldados para ser paramilitares”.

Esto fue confirmado por Alejandro Jaramillo Giraldo, un exuniformado que aseguró haber sido convencido de que las comunidades atacadas eran en realidad guerrilleros que suministraban información a las Farc. “Desde ese momento, yo me hice una idea en mi mente de que mi enemigo estaba en ese sector”.

Jaramillo reveló que la cercanía entre el Ejército y las AUC hizo que en una ocasión se llevara a cabo una celebración en la finca en la que años más tarde fue asesinado Carlos Castaño.

“El comentario de los soldados de mi compañía de instrucción y de otros comandantes era que se había celebrado una fiesta del Día de la Madre en ‘El Club’, entre comillas, del batallón Vélez. Puedo aclarar que ese ‘Club’ del batallón Vélez hacía referencia a una finca tipo balneario, ubicada a unos 20 minutos del batallón, en San Pedro de Urabá. En dicha finca, en los años posteriores, muere el señor Carlos Castaño”.

JEP - Masacre - Apartadó
Los exsoldados revelaron que eran cercanos a los bloques de las AUC en la región - crédito JEP

El financiamiento de las AUC por parte de ganaderos de la región fue otro aspecto mencionado durante la diligencia, puesto que el compareciente Jaramillo Giraldo afirmó que estuvo más de dos meses junto a otros soldados cuidando a un hombre conocido de la región.

“El suboficial que me recibió me dijo: ‘Bienvenido al Vélez, esta unidad no se puede mover de acá por orden expresa del comandante del batallón porque nosotros estamos aquí prestándole la seguridad a un ganadero’. Ahí, en esa situación, duré alrededor de dos, tres meses, sin tener ningún tipo de desarrollo de operaciones ofensivas”.