Nuevo Código Laboral pondrá a prueba a las empresas: expertos alertan por cambios que pocos están anticipando

La entrada en vigor de la nueva normativa abre un escenario que podría transformar la relación entre empleadores, trabajadores y la justicia laboral en Colombia

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El nuevo Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social, que entrará en vigor el próximo 4 de abril, representa una de las reformas más significativas a la justicia laboral en Colombia en las últimas décadas | EFE/LUIS EDUARDO NORIEGA
El nuevo Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social, que entrará en vigor el próximo 4 de abril, representa una de las reformas más significativas a la justicia laboral en Colombia en las últimas décadas | EFE/LUIS EDUARDO NORIEGA

La entrada en vigor del nuevo Código Procesal Laboral en Colombia encendió alertas entre expertos por los cambios que enfrentarán las empresas en sus procesos judiciales, según información obtenida por Revista Semana.

La nueva normativa introduce transformaciones profundas en la justicia laboral que obligarán a las compañías a replantear sus estrategias legales y administrativas, en un contexto de mayor exigencia probatoria.

Especialistas advierten que el impacto podría ser mayor de lo esperado, especialmente en litigios, tiempos de respuesta y riesgos jurídicos.

La nueva normativa introduce transformaciones profundas en la justicia laboral que obligarán a las compañías a replantear sus estrategias legales y administrativas en Colombia| REUTERS/Luisa González/Archivo
La nueva normativa introduce transformaciones profundas en la justicia laboral que obligarán a las compañías a replantear sus estrategias legales y administrativas en Colombia| REUTERS/Luisa González/Archivo

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Cambios estructurales que transforman el sistema

El nuevo Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social, que entrará en vigor el próximo 4 de abril, representa una de las reformas más significativas a la justicia laboral en Colombia en las últimas décadas.

De acuerdo con Gustavo Gnecco, socio de Godoy, esta normativa introduce un enfoque garantista que prioriza la protección de los derechos fundamentales de los trabajadores, las organizaciones sindicales y los afiliados al sistema de seguridad social.

Uno de los principales cambios es la redefinición del papel del juez, quien ahora tendrá mayores facultades dentro del proceso. “Se refuerza el rol del juez como director del proceso”, explicó, citado por Revista Semana, lo que implica que podrá intervenir de manera más activa en la práctica de pruebas y en la toma de decisiones.

Además, el Código establece que aspectos que antes eran facultativos ahora serán obligatorios, como la inmediación, la posibilidad de emitir fallos extra y ultra petita, la redistribución de la carga de la prueba y la práctica de pruebas de oficio.

También se introduce una nueva perspectiva en la función judicial, en la que los jueces deberán aplicar criterios de justicia retributiva, compensatoria, restaurativa y terapéutica, lo que podría cambiar el sentido de las decisiones en los procesos laborales.

Nuevas exigencias y riesgos para las empresas

Los expertos advierten que estos cambios implican mayores responsabilidades para las empresas, especialmente en la forma en que gestionan sus procesos internos y su defensa jurídica.

También se establece una mayor carga probatoria para los empleadores, quienes deberán estar en capacidad de aportar registros y documentación de manera oportuna, incluso cuando sean requeridos de oficio por los jueces  - crédito Freepik
También se establece una mayor carga probatoria para los empleadores, quienes deberán estar en capacidad de aportar registros y documentación de manera oportuna, incluso cuando sean requeridos de oficio por los jueces - crédito Freepik

Uno de los aspectos más relevantes es la reducción en los tiempos para responder demandas, lo que obliga a las compañías a actuar con mayor rapidez en la definición de estrategias y en la recopilación de pruebas.

También se establece una mayor carga probatoria para los empleadores, quienes deberán estar en capacidad de aportar registros y documentación de manera oportuna, incluso cuando sean requeridos de oficio por los jueces.

Gnecco advirtió que uno de los riesgos subestimados es la posibilidad de que los jueces adopten decisiones basadas en criterios restaurativos o terapéuticos, lo que podría derivar en condenas que anteriormente no tenían sustento normativo.

Asimismo, la facultad de imponer medidas cautelares innominadas introduce un nuevo nivel de incertidumbre para las empresas, al ampliar las herramientas que pueden ser utilizadas en su contra durante los procesos.

Impacto en litigios y preparación empresarial

Desde la perspectiva de Jennifer Molina, gerente del área de Litigios de Godoy, el impacto del nuevo Código podría traducirse en un incremento en los niveles de litigiosidad.

Esto se debe, en parte, a que el enfoque garantista facilita el acceso a la justicia para los trabajadores y refuerza los mecanismos de protección de sus derechos.

Según explicó, las empresas deberán prever de manera más estricta las provisiones económicas ante posibles condenas, teniendo en cuenta figuras como la ejecución parcial de sentencias y el efecto devolutivo del recurso de casación.

En el ámbito administrativo, también cobra mayor relevancia el manejo del correo de notificaciones, especialmente en procesos como el monitorio, donde el trámite puede avanzar sin mayores formalidades una vez se acredita la notificación.

Los expertos coinciden en que las empresas deben adoptar un enfoque de litigio preventivo, que les permita anticiparse a posibles reclamaciones y preparar con anticipación la documentación y las estrategias necesarias.

Esto incluye identificar riesgos potenciales, evaluar probabilidades de éxito en procesos judiciales y considerar negociaciones previas cuando sea pertinente.

Finalmente, advierten que el mayor desafío estará en adaptarse al nuevo rol de los jueces y a las dinámicas que introduce el Código, lo que exigirá equipos jurídicos más sólidos y preparados para enfrentar un entorno legal más exigente y cambiante.